El pasado 6 y 7 de diciembre de 2018, en el Centro Cultural de Santa Marta, se realizó el primer taller de fotografía estenopeica con la artista Julia Rosa Uribe. En él se trabajó el principio básico de la cámara oscura y sus posibilidades al exponer un material o papel fotosensible a la luz.
Cerca de 24 personas, entre niños, jóvenes, adultos, y la participación de tres jóvenes sordos, construyeron su cámara estenopeica con latas de aluminio que fueron pintadas de negro. A estas latas se les hizo un diminuto orificio, llamado estenopo, y se introdujo dentro de ellas papel fotográfico.
Uno de los espacios de servicio de la sala infantil de la Biblioteca Gabriel García Márquez se adaptó un laboratorio de fotografía, oscureciéndose totalmente y dotándolo de una ampliadora para proyectar luz y obtener positivos de las imágenes, los cuales fueron logrados a partir de los negativos producidos con las latas recicladas. En la zona húmeda del laboratorio se ubicaron tres cubetas, una con revelador (hidroquinona), otra con baño de paro (agua y ácido acético o vinagre blanco) y por último un fijador universal para papel blanco y negro que hace permanente la imagen.
Todos con sus cámaras-lata y bajo la orientación de la artista caminaron por los alrededores de la Biblioteca para comprobar la eficacia de las cámaras y despertar esa sensibilidad hacia la luz y cómo esta incide y baña los objetos, los paisajes, las personas, etc. Se necesitaron entre 8 y 18 segundos para que nuestros participantes lograran capturar/atrapar un fragmento de la realidad en el interior de la cámara-lata.
También los participantes realizaron fotogramas, que son imágenes que se hacen con la luz de la ampliadora, sin necesidad de una cámara. Se usaron objetos cotidianos translucidos y opacos para ver su efectos sobre el papel fotográfico.
Esta manera de hacer fotos es un viaje al origen y a la idea primigenia de la cámara oscura y la fotografía. También evoca uno de los fenómenos físicos naturales estudiados desde la antigüedad, como el fenómeno de la luz. Tiene ventajas sobre los sistema ópticos de las cámaras modernas (cámaras análogas y cámaras digitales) al permitir una profundidad de campo infinita y proveer de una atmosfera particular, que algunos llaman surrealista.
Texto: Alejandra Garcés Vargas y Julia Rosa Uribe
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