La Biblioteca Luis Ángel Arango se vinculó con el proyecto Diario de resistencia, un laboratorio creativo liderado por el escritor y promotor de lectura Freddy Gonçalves y coordinado por Diedre Becerra, líder del servicio de mediación de lectura y escritura de la Red de Bibliotecas del Banco de la República. El espacio, que buscaba generar una reflexión de la generación actual de jóvenes desde sus protagonistas, contó con la participación de 14 jóvenes de diversas edades residentes en Bogotá, Yopal, Mosquera, Pereira, Pasto, Bucaramanga, Neiva, Silvania y Soatá. Como resultado del laboratorio se elaboró un libro digital que reúne las experiencias vividas por estos jóvenes y adolescentes durante el confinamiento, el libro contará próximamente con una versión física.

Toma Nota:

Con el objetivo de reflexionar sobre las diferentes generaciones de jóvenes adolescentes desde sus protagonistas y de registrar el efecto del aislamiento preventivo en un grupo de jóvenes colombianos entre 13 y 17 años, el escritor venezolano Freddy Gonçalves, radicado en Gijón Asturias, con apoyo de la Biblioteca Luis Ángel Arango desarrolló un laboratorio de creación denominado poetas viajeros, que sirvió de punto de encuentro para los 14 participantes durante la época de aislamiento.

El espacio se creó debido al interés de Gonçalves por ampliar el marco de acción de un experimento creativo realizado con grupos de jóvenes en ciudades de España durante el 2020. Como resultado del laboratorio creativo se produjo un libro digital que busca dar voz a jóvenes adolescentes en este tiempo de confinamiento. 

"En este laboratorio fue posible evidenciar cómo desde una conversación libre y espontánea y desde una escucha atenta a los jóvenes, se logra conocer sus intereses y preocupaciones. ¿Cómo ven la lectura en la escuela?, ¿qué tipo de libros los interpelan?, ¿qué es para ellos la literatura? Abrimos la mirada para saber cómo el arte en sus diversas manifestaciones habla de su identidad", comenta Diedre Becerra, profesional en estudios literarios con amplia experiencia en la promoción de lectura con niñas, niños, adolescentes y jóvenes, a través de proyectos de mediación que lidera en la Red de Bibliotecas del Banco de la República.

Inspirados en los libros La caja verde de Marcel Duchamp, que fue considerado el primer libro de artista publicado en 1934, y en Mi querida Babel de Juan Pablo Silvestre y Ana Juan, decidieron hacer del laboratorio un espacio de posibilidades que permitió el desarrollo de una caja que contiene diversos materiales creados a partir de un objeto que los participantes eligieron como fundamental para su resguardo durante el confinamiento.

Dentro de los elementos que componen la caja se destacan:

  1. El diario del resguardo: El grupo debía decidir el nombre que llevaría el diario, las dos opciones que tenían eran resguardo y resistencia, finalmente para ellos la palabra resguardo les permitía referirse a la pandemia y por esto el libro se denominó Diario del resguardo.

     
  2. Petit museo: Inspirados en el dadaísmo y en la obra de la artista plástica y fotógrafa alemana Hannah Höch, los participantes intervinieron a modo de collage casi la totalidad de los ojos de las imágenes que hacen parte del diario.

     
  3. El Impostor: Fue la expresión creativa de Tomas, de 14 años, un relato nombrado El último Agutí, que habla sobre la contienda rutinaria de los animales en su hábitat contra una familia en el campo, aunque el relato se salía de las narraciones de diario de los otros participantes, decidieron incluirlo por su calidad y mantenerlo como pieza aparte dentro de la caja.

     
  4. Banda sonora: Laura y varios de los participantes afirmaron que los audífonos, eran su elemento esencial, por esto entre todos crearon una banda sonora conformada por 46 canciones que pueden encontrarse en Spotify o YouTube.

     
"Proyectos como estos se constituyen en una invitación para los mediadores a habitar el mundo de los jóvenes, a disfrutar y conversar sobre las películas y series que comparten, sobre su relación con la escritura, sobre la música que forma parte de su cotidianidad.  A partir de allí surge la clave contundente: escucharlos, conversar abiertamente con ellos y abrir los espacios para conocerlos en su singularidad.  Romper paradigmas y verticalidades. Sentarnos a su lado y conversar desde preguntas abiertas y enriquecedoras que abran puertas y derriben muros.", concluye Becerra.

 

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Laboratorio creativo Diario de resistencia, experiencia colombiana