Fabiola Galeano Leal es una profesora que nació en Magangué, Bolívar y que en los últimos años se ha dedicado al acompañamiento de la población migrante. Este interés nació desde que Fabiola reconoció que todos somos migrantes, incluso ella, quién tuvo que dejar su ciudad natal para buscar un mejor futuro en Cartagena, donde estudió administración de empresas. En el 2004 sus pasos la llevaron a vivir a Cúcuta, Norte de Santander, y allí comenzó su camino como docente de ética y valores. 

Cúcuta es una región que se ha visto gravemente afectada por el conflicto armado debido a la disputa del territorio entre grupos al margen de la ley, lo que ha dejado como consecuencia el desplazamiento de cientos de colombianos y colombianas, además, al ser región fronteriza con Venezuela también se ve permeada por la migración venezolana y los conflictos sociales que esto acarrea. En medio de este panorama, Fabiola ejerce su docencia en la Institución Educativa La Frontera, ubicada en el municipio Villa del Rosario en Norte de Santander, Colombia. 

En el 2015, un suceso marcó su vida, pues tras el cierre de la frontera colombovenezolana vio cómo muchos de sus alumnos cruzaban la frontera con sus familias en condiciones indignantes. Fabiola cuenta que su primer pensamiento fue “Tengo que hacer algo más, no puedo quedarme siendo solo espectadora”. Entonces, con una bolsa de pan se fue a ayudar a las familias que estaban migrando a Colombia y luego sumó esfuerzos con otros docentes para emprender acciones de apoyo. Esto sería el inicio de su interés por ayudar a la población de niñas, niños y adolescentes migrantes. 

En clases se empezó a dar cuenta de cómo los estudiantes migrantes, que son aproximadamente el 85% del colegio, manifestaban choques culturales, dificultades de integración y se evidenciaban los impactos a la salud física y mental debido, en parte, a la xenofobia.  La escucha, como lo menciona ella, fue una actitud importante para ayudar en el proceso de sanación de sus estudiantes. 

Para esa época, la Subgerencia Cultural del Banco de la República dio una charla sobre el juego como herramienta de sanación y, a partir de los aprendizajes de ese encuentro, Fabiola incorporó la estrategia del juego en el aula. En 2018 conoció la maleta viajera y las herramientas de La Paz se toma la palabra y se convirtió en mediadora del proyecto. La primera herramienta que implementó fue ‘Hechos de paz’, con la que sus estudiantes hicieron una línea de tiempo manifestando sus emociones en una cartografía de sus cuerpos; lo que les daba miedo, lo que les gustaba, sus sueños, alegrías y relatos en común. Actualmente también usa las Planeaciones de clase para “enamorar” como dice ella, a otros maestros.  

Siguiendo su premisa de “Hacer algo más” y pensando que los recursos de La Paz se toma la palabra tenían que compartirse en diversos escenarios, transformándolos y adaptándolos a contextos fuera del aula, en febrero de 2019 creó la ‘Fundación Perseverar Group’, con el objetivo fortalecer la autoestima de personas migrantes. Gracias a alianzas con los museos y universidades de la región, comenzó a realizar talleres enfocados en el arte y la psicología donde las personas pueden tramitar sus relatos de dolor. Una de las herramientas que más ha implementado en este espacio es ‘El mundo es un pañuelo’, donde invita a las y los jóvenes a contar sus historias de migración y reconocer las historias de las y los otros. 

Conoce más sobre la Fundación Perseverar Group 

Conoce la herramienta El mundo es un pañuelo 

En el 2022, Fabiola recibió el kit Si hay verdad llegarán días buenos. Un botiquín contra el olvido. Un botiquín para sanar el alma de la Comisión de la Verdad e implementó la estrategia 15 días contra el olvido que propone un diálogo entre las herramientas de este kit y de La paz se toma la palabra. Con estos materiales emprendió acciones con la población migrante encaminadas a la sanación, reconciliación y la convivencia para mitigar la xenofobia y fortalecer los temas de identidad y el respeto por la diferencia cultural.    

Fabiola sueña con hacer un observatorio sobre migración en la región, sistematizar la información que ha obtenido en los talleres para hacer seguimiento y análisis de lo que manifiestan los migrantes con cada actividad y así poder aportar alguna solución. Este camino, como lo menciona ella, es largo, pero lleva en su bandera tres palabras para seguirlo: perseverancia, resiliencia e ilusión. 

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Fabiola Galeano