La mata es un largo poema sobre la masacre de El Salado o, más bien, un largo poema que parte de la masacre de El Salado para pensar la contigüidad de la violencia humana y la naturaleza. Pero La mata también es un dibujo de María Isabel Rueda que crece y crece hasta tomarse todas las páginas del libro: el dibujo de una casa en lo oscuro, o una casa en la noche, alrededor de la cual empieza a crecer un monte. El largo poema de Eliana y el dibujo vivo (lo sentimos vivo) hacen de La mata un libro objeto precioso, pero también angustiante y desolador. En esa angustia y soledad radical, sin embargo, una casa se mantiene en pie ⎯el amor, el dolor, la memoria⎯ y la naturaleza pervive.

En uno de los versos del poema, leemos, quizás con consternación, quizás con alivio: “De ese día, sin embargo, no quedan fotografías”. Pienso que lo que hacen tanto el poema como el dibujo es justamente crear imágenes de los días de la masacre: no imágenes de la matanza sino de todo lo que ésta provoca, antes y después de que ocurre: la inminencia, la acechanza, el círculo viviente de miedo que se estrecha y se estrecha en torno a los habitantes del pueblo. Imágenes de la vida cuando ésta no ha sido vulnerada y cuando ésta insiste en sobreponerse a la muerte.

Mira la conversación de Eliana Hernández y María Isabel Rueda con el escritor Giuseppe Caputo, parte del ciclo Primeras impresiones:

 

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La mata, de Eliana Hernández y María Isabel Rueda