Mary Luz López ha sentido la violencia no sólo en el alma sino también en el cuerpo y en su familia, pues a causa de esta perdió a su pareja y vivió momentos dolorosos. Ha recorrido un camino largo de reparación en el que ha encontrado el apoyo de escritores, psicólogos, instituciones educativas y organizaciones. En ese caminar, Lulú, como también la llaman los niños que visitan a diario su casa en el barrio Villatina de Medellín, se hizo escritora para sanar su alma y posteriormente mediadora de La Paz se toma la palabra para reforzar su labor social.

Desde niña era una aficionada a la lectura y la escritura. Creció en una casa con las paredes tapizadas con recortes de periódico y se la pasaba el día leyendo, como lo menciona en su libro Alzo mi voz:

“Me emocionaba leerme toda la casa, los encabezados de las noticias, las tiras cómicas, los deportes no me gustaban. No veía la hora de que mamá vistiera las paredes de letras para leerlas nuevamente, dejando la cornisa libre para que la luna entrara”

Como afirma Lulú, todas somos escritoras y cuando encontramos nuestra voz, renacemos, cuando contamos lo que nos duele, entendemos que no estamos solas. Citando a la escritora Yolanda Reyes, la lectoescritura es ese lugar en dónde se aprende a narrar a través de los símbolos, es en este terreno en donde podemos reconstruir momentos difíciles y apr(h)ender la realidad.

>> Escucha a Yolanda Reyes en La paz se cuenta

 

Un texto es la voz de un país que quiere sanar

La escritura llegó a su vida no sólo para devolverle la voz, sino para permitirle escuchar a otros. Esa voz escrita, que habla en susurros y a veces a gritos, venció el silencio cuando, en 2013, creó junto a Lina Palacios (víctima del conflicto) “El refugio del Fénix”, un espacio de creación literaria que convocaba a mujeres víctimas de conflicto armado a reunirse para dialogar y escribir. La iniciativa fue apoyada por el Centro Nacional de Memoria Histórica CNMH y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID y de los encuentros resultó el libro El vuelo del Fénix, de las cenizas al fuego de la palabra, un compendio de escritos en prosa y verso que además de ayudarlas a sanar, fue el pretexto para unir caminos y crear una nueva red.

Con esta experiencia, Lulú transformó su escritura sanadora en una escritura que entraba en el terreno de lo político, pues se convirtió en una herramienta de denuncia y transformación que se materializó en su proyecto actual. Una casa para la transformación, el cuidado y el amor que abrió sus puertas en 2015 e incluye una biblioteca y una programación continua de talleres de escritura y arte que abordan temas como el perdón, la amistad, el auto cuidado y la rabia. Estos espacios de aprendizaje están a la altura de niñas, niños, adolescentes y mujeres que creen firmemente en sus actividades como rituales para recuperar el tejido social, sanar su historia personal y transformar el presente y el futuro. ¡Ni las mujeres en la cocina, ni los hombres en la guerra! es el manifiesto se escribe a diario el camino en la Casa de Lulú.

En 2019, Lulú se integró a la red de mediadores de La Paz se toma la palabra y este proceso le ha permitido hacer uso del baúl de herramientas para abrir espacios de diálogo y seguir forjando su labor como líder, madre y mujer feminista que aboga por muchas y muchos. En este proceso, ha sido respaldada por el equipo del Centro Cultural del Banco de la República de Medellín, quienes han concertado talleres en su espacio en repetidas ocasiones, como “Cartas” que, inspirado en la Colección Filatélica del Banco de la República y liderado por Ana María Meneses invita a los participantes a disfrutar de la escritura epistolar y la composición de canciones, así como a conocer y diseñar sus propias estampillas, y enviar las cartas o canciones a un destinatario con el que se quiere hacer las paces.

Te invitamos a conocer su proceso en su perfil de Instagram y a conocer su producción literaria aquí: Malu Escritora

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Mary Luz López