Durante el siglo XX, el barrio La Candelaria fue testigo de importantes eventos históricos y sufrió transformaciones urbanísticas de gran envergadura, dentro de las que se destacan las que hoy en día lo llevaron a convertirse en un centro cultural de la ciudad y del país.
Que hoy en día en Bogotá muchas de las instituciones culturales más importantes de la ciudad y del país estén situadas en el barrio La Candelaria es, en gran parte, resultado de la gran visión del Banco de la República, entidad que bajo el liderazgo de Luis Ángel Arango, gerente del Banco de la República (1947- 1957), dio un impulso muy importante al desarrollo de la infraestructura cultural en el centro de la ciudad, así como en otros lugares del país. Bajo su directriz se construyeron la Catedral de Sal y la Hospedería El Libertador (en Zipaquirá) y, junto con Julio Caro, fue promotor de la creación del Museo del Oro. A él también se le debe la construcción de la sede principal del Banco de la República, la Imprenta de Billetes, la restauración de la Casa de Moneda y la reconstrucción de la Recoleta de San Diego, entre otras importantes acciones de desarrollo y preservación del patrimonio colombiano.
Luis Ángel Arango lideró el proyecto para que la pequeña biblioteca que el Banco tenía para servicio de sus funcionarios y un reducido público estuviera en un moderno edificio diseñado para este propósito en la calle 11 con carrera 4. El Banco contrató a la firma de arquitectos Esguerra, Sáenz, Urdaneta, Samper para construir un edificio que albergara las colecciones bibliográficas en un espacio apto para la consulta por parte del público con salas de lectura general, infantil, prensa, televisión, cafetería, una sala de música, un hall de exposiciones y una sala de conferencias. Este edificio se diseñó sobre estudios del ingeniero italiano Doménico Parma. El lote inicial de 1.710 metros cuadrados sirvió como base para lograr una estructura de varios pisos que tenía 5.470 metros cuadrados. Este edificio recibió muchas críticas por la mezcla de su estilo arquitectónico moderno con el de la arquitectura colonial y republicana del barrio La Candelaria. No obstante las críticas, se ha reconocido desde su construcción por haber sido concebido como un centro cultural donde las artes, la música y la lectura se integran.
Corte de la planta de la BLAA
Fuente: Revista PROA, Urbanismo Arquitectura Industrias, Bogotá, 1958, núm.115
Lamentablemente, el gestor de este proyecto no pudo ver finalizada su obra pues falleció en 1957, por lo que, en su memoria, la Junta Directiva del Banco de la República bautizó a esta emblemática biblioteca con su nombre: la Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA), que abrió sus puertas al público en febrero de 1958.
Fuente: Paul Beer. Primera exposición de arte en la Biblioteca. 1957.
En: Historia de una empresa cultural: Biblioteca Luis Ángel Arango 1958-2008
La importante colección bibliográfica y hemerográfica y la calidad de los espacios y los servicios que prestaba hicieron que hubiese una muy alta demanda de acceso por parte del público, lo que llevó a superar su capacidad de atención. Para atender esta situación, el Banco adelantó en 1965 el primer proyecto de ampliación de sus espacios y servicios. La colección y los espacios para su almacenamiento aumentaron, se inauguró la sala Colombia, la mapoteca y las cabinas para investigadores, constituyéndose en un espacio que suplía la demanda de acceso a la información y el conocimiento en una ciudad con una carencia de bibliotecas públicas, como lo evidencian los datos estadísticos de usuarios visitantes publicados en el Boletín Cultural y Bibliográfico, que registró hasta 20.000 usuarios.
Sala Colombia
Como parte de esta ampliación se destaca la construcción de la sala de conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, inaugurada el 25 de febrero de 1966. El diseño y construcción de la sala estuvieron a cargo de la firma Esguerra, Sáenz, Urdaneta, Samper. La sala es ovalada, su escenario es ideal para la presentación de grupos de hasta 15 integrantes y cuenta con una capacidad de 367 asistentes. La sala recibió el Premio Nacional de Arquitectura en 1966, y su trayectoria y programación le valieron ser declarada como Bien de Interés Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura en 2010.
Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango
Posteriormente, en 1979 se inauguró la hemeroteca Luis López de Mesa, en la casa que hoy ocupa el Museo Botero (al frente de la BLAA). Este edificio había sido restaurado por el Banco y fue sede de la Nunciatura Apostólica hasta 1948, luego albergó a la Corte Suprema de Justicia hasta 1978, cuando se construyó el Palacio de Justicia en el costado norte de la Plaza de Bolívar. Cuando se erigió el nuevo edificio de la BLAA, la hemeroteca se trasladó al segundo piso, espacio en el que inicialmente estaba la sala general.
Ese mismo año se restauró la Casa Republicana, edificio construido en 1927 y ubicado en la calle 12 con carrera 4. En este espacio se abrió al público el Museo de Arte Religioso en 1982, con una colección que, en los años noventa, se integró a la colección de arte del Banco de la República. En la actualidad, este edificio se utiliza como sala de exposiciones temporales.
Patio de la Casa Republicana
En 1979 se abrió “El portón de los libros”, con entrada por la carrera 4. Este fue un espacio dedicado a la lectura, al encuentro de los lectores y a la venta de las publicaciones del Banco de la República.
La calidad de las colecciones y servicios que ofrecía la BLAA, la situación deficitaria de las bibliotecas en la ciudad, junto con la alta demanda de los usuarios que se evidenció en las largas fila frente al edificio, así como la saturación de los espacios para albergar la colección existente, llevó al Banco a plantear una gran ampliación, con el propósito de ofrecer a un público mucho mayor las colecciones y los servicios de la Biblioteca. Para ello el Banco decidió comprar todos los predios que le faltaban de la manzana donde estaba la BLAA, incluyendo el Edificio Vengoechea, un edificio de apartamentos ubicado en la esquina de la carrera 5 con calle 12. Con esta última adquisición se completó el predio para hacer la ampliación, obra que se ejecutó entre 1989 y 1990.
La ampliación estuvo a cargo del Departamento de Construcciones del Banco de acuerdo con el diseño del arquitecto Álvaro Rivera Realpe, especialista en edificios educativos y bibliotecas, quien trabajó bajo el liderazgo de la bibliotecóloga Lina Espitaleta, en ese momento directora de la BLAA. Para poder llevar a cabo las intervenciones, los servicios fueron suspendidos y todo el complejo cerró sus puertas durante 1989. La BLAA abrió nuevamente sus puertas en abril de 1990, pasando de 13.000 a 44.000 metros cuadrados y
aumentando su capacidad de 690 a 2.810 sillas. Los cinco edificios que la componen están conectados en su interior. En sus fachadas, hay una clara diferenciación entre las épocas y diseño arquitectónico, pues la biblioteca ha conservado el espíritu de cada estructura.
Vista del edificio de la BLAA
El nuevo edifico vino acompañado también de la modernización tecnológica, incorporación de los procesos bibliotecológicos y sistematización del catálogo de la colección con el sistema Notis, ampliación de los depósitos para el almacenamiento de la colecciones en varios sótanos, la atención al público en un edificio con diez salas de lectura (general, de ciencia y tecnología, de artes y humanidades, de ciencias jurídicas, de economía, de música, hemeroteca, de referencia, mapoteca y de investigadores), y espacios para el público como cabinas de estudio individuales, cafetería, un centro de eventos y parqueadero.
Banda transportadora de libros en uno de los depósitos de libros de la BLAA
La visión estratégica que siempre ha tenido el Banco y la Subgerencia Cultural se refleja en subsiguientes modificaciones de los espacios: para brindar un mejor servicio de acuerdo con los intereses del público y de los usuarios y para facilitar el acceso a la población discapacitada. Dentro de estas modificaciones se destaca el servicio de préstamo externo de las colecciones para todo el país desde 1997, a través de las bibliotecas que fueron construidas por el Banco en otras ciudades desde 1984, y que conforman hoy en día una robusta red de bibliotecas con servicios en 29 ciudades.
En el año 1997 se recibió la donación de la biblioteca de Alfonso Palacio Rudas, la cual él pidió estuviera al servicio de los habitantes del norte de la ciudad. Inicialmente estuvo en su residencia pero, cuando el Banco adquirió mediante comodato la Casa Gómez Campuzano, se determinó trasladar allí la colección en el año 2000. En este lugar, adicional a la exhibición de obras de Ricardo Gómez Campuzano, se prestan servicios bibliotecarios, el acceso a la Colección Palacio Rudas y a préstamo externo, entre otros.
En 2006 se transformó la sala de exposiciones que estaba en el tercer piso de la BLAA en la Sala de Audiovisuales con un auditorio para 80 personas, utilizando recursos del Banco y la donación de equipos de tecnología y audiovisuales por parte del gobierno japonés.
Sala de audiovisuales de la BLAA
Es así como la BLAA a lo largo de su existencia se ha transformado constantemente para brindar acceso a la información, para permitir el encuentro y facilitar la creación y el conocimiento. Es hoy en día una biblioteca
pública, patrimonial y de investigación; que cuenta desde 1996 con su Biblioteca Virtual con material en diferentes formatos, en su mayoría sobre Colombia o de autores colombianos y es consultada por millones de usuarios desde cualquier parte del país o del mundo.
La necesidad de adaptar el acceso a equipos y a servicios basados en tecnología se han constituido en uno de los retos más importantes para brindar información a las colecciones físicas y digitales conformadas a lo largo de los 67 años de existencia de la BLAA, lo que se podrá evidenciar en los nuevos proyectos como la Sala de Arte e Imagen y el Laboratorio de Creación, que estarán al servicio del público en este año.
Bibliografía
- Luis Fernando Molina Londoño. Historia de una empresa cultural: Biblioteca Luis Ángel Arango 1958-2008. Banco de la República. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá: 2013. Consultado en: https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll18/id/332
- La BLAA. Una biblioteca que crece con su público. Consultado en: https://www.banrepcultural.org/historia-de-la-blaa/index.html
- Ángela María Pérez Mejía y Ana María Camargo. Editoras. Banco de la República: cien años de patrimonio y cultura. Banco de la República. Bogotá: 2023. Consultado en: https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll18/id/1306
*Artículo tomado de El Ratón, revista de la Biblioteca Luis Ángel Arango. N° 295. Febrero 2025







