La Biblioteca Luis Ángel Arango realizó un estudio de públicos en 2019 con jóvenes adolescentes entre los 13 y 17, probablemente el grupo poblacional más permeado por el mundo digital, con el fin de conocer sus necesidades e intereses y así ofrecerles espacios en los que encontraran otras formas de acercarse a la lectura, fortalecer su escritura creativa, crear con sus pares y fomentar el pensamiento crítico desde textos que los interpelen. Así, pensamos en programas propicios para escucharlos y leerlos. 

Clubes de lectura

La BLAA tiene una amplia experiencia en clubes de lectura y se ha evidenciado que esta es una de las herramientas más poderosas y eficaces de promoción de lectura con las que contamos para compartir el gusto por la lectura e intercambiar ideas sobre libros y autores. Los espacios virtuales nos permitieron explorar otras formas de leer colectivamente y las plataformas que tenemos en nuestros recursos electrónicos, como Make Make y Overdrive, fueron un apoyo esencial para crear estos encuentros en los que leíamos a diferentes voces capítulos de libros juveniles, escuchábamos al autor en una corta entrevista o veíamos el video de algunos de los temas musicales que atravesaban la novela. Comprobamos que la lectura hipertextual sustituye a la lineal y enriquece la experiencia. 

Los participantes

Jóvenes de ciudades como Yopal, Cartagena, Tulúa, Bucaramanga, Neiva, Bogotá, Barranquilla, Ipiales y de ciudades americanas como New Jersey, exploraron los textos desde otros caminos distantes del resumen y de la instrumentalización de la literatura que en ocasiones se hace en los colegios. Durante 2020 nos enfocamos en hablar sobre literatura colombiana y abordamos textos sobre nuestra historia como las novelas gráficas Los Irlandeses, de Jairo Buitrago, con illustraciones de Santiago Guevara; Caminos condenados, la violencia y el despojo cotidiano en Montes de María, un texto que parte de una investigación de la geógrafa Diana Ojeda y el Centro de Estudios en Ecología Política.



Estas novelas gráficas permitieron reflexiones profundas en las que imagen y palabra dialogaban y despertaban el interés por saber más de temas poco explorados autónomamente por ellos. La niebla no pudo ocultarlo, de Albeiro Echavarría y los textos de realismo social como los de Francisco Montaña, en especial su novela No comas renacuajos, abrieron nuevos caminos de lectura, los cuales se fortalecieron con los encuentros que tuvimos con los dos autores.



Carol Santamaría, una de las jóvenes de 15 años que participaron en los clubes y en los laboratorios de escritura y creación, dijo:

El 2020 tuvo para mí un impacto distinto al resto de mis conocidos. Las voces que habitaban los libros como La niebla no pudo ocultarlo y Los irlandeses me permitieron acercarme a un espacio de reflexión más profundo que cuando tenía una rutina semanal a la cual yo me adaptaba. 

El 2020 tuvo para mí un impacto distinto al resto de mis conocidos

En otras sesiones libros como Bajo el cerezo, nos permitieron hablar de las primeras experiencias amorosas y de los cambios que se experimentan al acercarse a esa edad en la que no se ha dejado totalmente atrás la infancia y no se quiere entrar del todo a las incertidumbres de la adolescencia.

Laboratorios de escritura creativa

La experiencia de lectura para los jóvenes que se unieron a los clubes virtuales permitió trazar puentes con laboratorios de escritura creativa. En estos laboratorios se exploró el potencial narrativo de los participantes con ejercicios que estimularon su imaginación y sensibilidad. Resultado de ello fueron varios textos cortos que nos permitieron conocer las preferencias de los jóvenes. Nuestro objetivo se enfocó en que los participantes conocieran los elementos claves de la creación de un texto narrativo y así mismo, que la experiencia de la escritura posibilitara el encuentro con otros jóvenes. Se reflexionó sobre la creación literaria como elemento de expresión del mundo interior.



Los adolescentes compartieron sus textos durante las sesiones y recibieron comentarios de sus compañeros, así como de Maité Dautant y John Fiztgeral Torres, escritores de reconocida trayectoria en el campo de la literatura infantil y juvenil. Relatos policíacos y de suspenso, de amor y de nostalgia fueron algunos de los géneros explorados en la escritura de los jóvenes.

Laboratorios de creación y Booktubers

Cerramos el año con dos laboratorios que fueron de gran interés para los jóvenes Diario de la resistencia o del resguardo y Booktubers Lab, ambos con muy buena recepción por parte de los jóvenes. 

Este diario de la resistencia o del resguardo forma parte de un enunciado de jóvenes que en distintos países hicieron la misma exploración, y conforma el archivo de la memoria de un momento histórico de crisis y cambios. Fue dirigido desde Barcelona por el autor de literatura infantil y juvenil Freddy Gonçalves. El objetivo central fue fomentar el diálogo e intercambio de ideas sobre el concepto de cultura a la que acceden los jóvenes. Nos preguntamos sobre cuál es su forma de lidiar con el caos y la crisis del mundo actual, cuál es la relación que tienen con el arte y cuáles fueron los objetos, libros, películas, videos, series que formaron parte de su cotidianidad durante la cuarentena. En esta nota les contamos sobre la experiencia »

Booktubers lab 

Fue un espacio de creación audiovisual y contenidos digitales enfocados en la capacitación de booktubers. Exploramos el lenguaje propio de las narrativas digitales que caracterizan las formas de expresión en el mundo de las redes sociales y lo contrastamos con géneros y prácticas audiovisuales cercanas a la crítica y la reseña. En este taller los participantes realizaron ejercicios prácticos, buscábamos que se apropiaran del lenguaje audivisual y digital y realizaran reseñas audiovisuales de sus libros favoritos. Los ejercicios se pueden ver por la cuenta que abrimos en Instagram @booktuberslab

Durante dos meses los chicos aprendieron nociones básicas de teoría de la imagen y las herramientas como InShot y PowerDirector para editar videos. En las sesiones hablamos de sus autores y libros preferidos y cómo llegaron a ellos. Igualmente conversamos sobre la experiencia lectora y cómo transmitirla a través de una reseña audiovisual que logre que quienes los escuchen o los sigan quieran leer el libro recomendado.

Aprendieron cómo hacer un guión y contar en máximo 4 minutos lo más interesante del libro y del autor. Temas como las características de luz, sonido y ambientación del video, se discutieron durante las sesiones.

En el proceso, los jóvenes compartieron libros y, aunque algunos temas y nombres de autores propios de las lecturas de estas edades estuvieron circulando en las sesiones, como Stephen King o el escritor estadounidense Rick Riordan con su saga Percy Jackson y los dioses del Olimpo, se evidenció que no sólo leen literatura catalogada como juvenil. El olvido que seremos, del autor colombiano Héctor Abad Faciolince y Como agua para chocolate, de la autora mexicana Laura Equivel, fueron textos mencionados como favoritos en jóvenes adolescentes. Así mismo fueron catalogados No todo lo que brilla es sangre de Álvaro Vanegas y Los Irlandeses de Jairo Buitrago y Santiago Guevara.

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Sesión virtual del Club para jóvenes lectores