El renovado Museo del Oro Quimbaya Centro Cultural del Banco de la República en Armenia ofrece nuevos y mejores espacios entre los que se destaca el Jardín arqueobotánico, un lugar para reconectarse con la sabiduría de las plantas. El nuevo jardín cuenta la historia de la relación entre las especies vegetales, los paisajes y los humanos, y su mutua transformación. Son 12.000 años de historia en que las personas han experimentado con tubérculos, frutos, hojas, semillas y flores, lo cual ha hecho posible la vida y el desarrollo de sociedades diversas. Calabaza, achira, maíz, batata, totumo, todos tienen una historia, como la tienen también el café de Arabia o el plátano africano llegados más recientemente. Conoce esta relación y disfruta de un recorrido entre plantas y palmeras ornamentales, por senderos y canales de agua, para sentir las bondades del paisaje cultural cafetero.
Toma nota:
- A partir del 16 de junio de 2022 es posible visitar el Jardín arqueobotánico y la huerta de plantas aromáticas, y disfrutar diversas actividades que te permitirán reconocer la biodiversidad de la región.
El Jardín arqueobotánico es un lugar de encuentro en el que el diálogo de distintos saberes permite la recuperación y revalorización de los bienes alimentarios y sanatorios preservados en contextos rurales campesinos y étnicos que mantienen viva la agrobiodiversidad. El recorrido propuesto invita a comprender la relación directa entre las plantas domesticadas y la transformación de los paisajes propios del entorno del Cauca Medio, así como a conocer las prácticas de producción, dispersión e intercambio de semillas ancestrales y alimentos autóctonos en ecosistemas de montaña, particularmente de bosque premontano, como los de esta región.
¿Qué encuentran los visitantes?
El Jardín está divido en tres espacios que representan periodos en los que interactuaron los seres humanos y las plantas:
Primeros pobladores e inicios de la domesticación de plantas
Explora cómo era el clima hace 12.000 años en el Cauca Medio cuando llegaron los primeros seres humanos al territorio, cuáles fueron las primeras plantas domesticadas y cómo fueron esos procesos de domesticación. Este espacio cuenta con especies vegetales antiguas como el amarrabollos (Meriania nobilis), el totumo (Crescentia cujete) y el achiote (Bixa orellana); palmas como la de corozo y plantas de menor tamaño como heliconias, helechos, pasifloras y ortigas.
La horticultura en el periodo Arcaico
Se concentra en cómo se transformó el paisaje a medida que los habitantes se fueron apropiando del territorio, con tecnologías líticas y formas de subsistencia que implicaban un amplio conocimiento de las propiedades de las plantas. En este espacio se pueden apreciar raíces, tubérculos y frutos alimenticios como la yuca (Manihot esculenta), la batata (Ipomea batata), el sagú (Maranta arundinacea) y el bore (Alocasia macrorhiza).
Agricultura en las sociedades alfareras y orfebres
Cuenta las formas en que se relacionaron con el entorno las sociedades agroalfareras y orfebres desde el primer milenio antes de Cristo hasta la llegada de los conquistadores europeos en el siglo XVI. Está provisto de plantas mágico-religiosas, como el borrachero (Brugmansia arborea) y la coca (Erythroxylum coca); alimentarias, como el maíz (Zea mays) y la achira (Canna edulis), y para la elaboración de objetos, como el fique (Furcraea cabuya).
La selección de plantas que se encuentran en este jardín es el resultado del diálogo entre los conocimientos adquiridos en investigaciones arqueobotánicas interdisciplinarias en las que se ha llevado a cabo un cuidadoso análisis de vestigios orgánicos y de artefactos arqueológicos, y los saberes de comunidades étnicas y campesinas de la región, lo que ha permitido entender las relaciones de los primeros grupos humanos con el entorno e inferir las características del medio ambiente en el que los antiguos pobladores cohabitaron.
Un jardín que evidencia cómo la región andina colombiana fue lugar de domesticación de plantas
Durante mucho tiempo se consideró que la mayoría de las especies que hoy en día se consumen en Latinoamérica, como el maíz, el aguacate y la batata, habían sido domesticadas por grupos prehispánicos que habitaron principalmente las actuales regiones de México y Perú. Sin embargo, las investigaciones arqueobotánicas de los últimos años en Colombia han mostrado que la región andina colombiana fue también escenario de procesos de domesticación de una gran variedad de especies vegetales consumidas hoy en día, como el sagú y la achira. Diversas circunstancias fueron fundamentales para facilitar la relación que existió entre los primeros pobladores con el entorno y que conllevó a procesos de domesticación de las especies. Las condiciones ambientales y del paisaje de la cuenca media del río Cauca fueron, sin duda, factores cruciales. Entre estas condiciones se destacan la diversidad de climas y ecosistemas asociados al complejo relieve terrestre formado en gran parte por la intensa actividad de los volcanes del Ruiz, el Tolima y el Machín, y la fertilidad de los suelos gracias al aporte de sus cenizas.
Un escenario para la preservación de saberes
En la región del eje cafetero hay diversas entidades encargadas de rescatar plantas nativas para fortalecer la soberanía alimentaria mediante el aprovechamiento de especies promisorias, y de transmitir las experiencias a las nuevas generaciones. La red de custodios de semillas e instituciones agroecológicas desarrollarán actividades en el jardín con el fin de mantenerlo vivo y de hacerlo sostenible. Así, desde junio de 2022, el Jardín arqueobotánico del Museo del Oro Quimbaya es un escenario para promover el diálogo y el rescate de los saberes alimentarios de la región cafetera.
