38 piezas arqueológicas encontradas en la casa colonial donde se ubica el Museo del Oro Zenú y que dan cuenta de la evolución de la vida cotidiana de la ciudad de Cartagena entre los siglos XVI y XX, fueron cedidas al Museo del Oro del Banco de la República el 10 de marzo del 2025 en Bogotá.
Las piezas fueron encontradas por la fundación Erigaie durante los trabajos de adecuación realizados entre 2018 y 2023 como parte de la renovación del Museo del Oro Zenú. Entre los objetos encontrados destacan: menaje del hogar, utensilios de cocina, botellas, jarras y tinajos usados para almacenar y transportar líquidos. En la letrina también se hallaron frascos medicinales, termómetros marcados a mano y ampolletas de las primeras vacunas que circularon en la ciudad.
Toma nota:
- Las piezas serán exhibidas dentro de una vitrina especial en la Biblioteca Bartolomé Calvo del Banco de la República, donde se ofrecerá un espacio dedicado a la historia de Cartagena desde una perspectiva arqueológica.
- La Biblioteca Bartolomé Calvo cuenta con más de 70.000 volúmenes y está ubicada en la Calle de la Inquisición # 3-44. Conoce más aquí »
- Las 38 piezas se reparten en cinco materiales: 22 de cerámica, 10 de vidrio, 4 de piedra, 1 de concha y 1 de hueso. Conoce más sobre este hallazgo aquí »
Además de la actualización del guión curatorial, la renovación del Museo del Oro Zenú del Banco de la República en Cartagena requirió una importante intervención en la casa colonial donde se ubica el Museo; esta intervención dio lugar a la realización de un estudio arqueológico para determinar los periodos de asentamiento de la edificación, así como las diferentes etapas constructivas. Para esto se realizaron excavaciones en las que se encontraron diversos vestigios arqueológicos, cerámicas y herramientas, además, de semillas de distintas frutas, restos óseos de diversos animales que no fueron entregados al museo, pero que dan cuenta de la variedad de productos que hacían parte de la dieta de la época. La catalogación de estos elementos estuvo a cargo de Monikha Therrien, experta arqueóloga y directora de proyectos de la Fundación Erigaie.
Para Monikha Therrien, los hallazgos reflejan el extenso recorrido de la casa y sus distintos ocupantes a lo largo del tiempo. Estos objetos arqueológicos evidencian los cambios e influencias de lo nativo, europeo, africano y republicano, desde la fabricación artesanal hasta la industrial, el hacinamiento de la ciudad, las enfermedades y la mortandad, pero a la vez muestra el refinamiento y avance que experimentaron algunos sectores de Cartagena.
El contexto de los objetos hallados también revela cómo evolucionaron los hábitos sociales y las estructuras de vivienda en Cartagena. En un primer momento, los desechos orgánicos aprovechables se reciclaban en espacio de las huertas, mientras los detritos de cocina se tiraban a través de albañales que daban a un pozo y los desechos humanos solían tirarse a la calle.
Con el tiempo se popularizó el uso de letrinas, en las que se suponía no debían ir desechos sólidos ajenos a los humanos; sin embargo, estas se convirtieron en vertederos de objetos sólidos, como bacinillas, termómetros, ampolletas y botellas medicinales. La presencia de material medicinal, como termómetros y ampolletas de vidrio, permite rastrear un contexto con múltiples enfermedades que afectaban a la ciudad en el siglo XIX. Estos objetos dan cuenta de una casa perteneciente a una familia adinerada dado que, en aquella época, el acceso a la salud era limitado y dependía en gran medida de la atención médica domiciliaria.
Las condiciones del hallazgo también revelan cómo la salinidad del agua freática deteriora los objetos, especialmente el vidrio que se ‘descascara’. Un frasco de aceite de almendras encontrado sugiere que era utilizado para impregnarse la piel y protegerse de las miasmas, reflejando las prácticas de higiene y concepciones de la época acerca de la enfermedad.
El proceso de incorporación de estas piezas al Museo del Oro del Banco de la República siguió un riguroso protocolo que requirió la sinergia entre la Fundación Erigale, responsable del hallazgo, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), que autorizó la entrega bajo ciertas condiciones y el Museo del Oro, encargado de cumplir dichas condiciones y custodiar el hallazgo.