Durante octubre del 2020 se llevó a cabo un ciclo de conversaciones, moderadas por el periodista Camilo Jiménez Santofimio que contaron con invitados cuyas experiencias, especialidades y liderazgos abarcan asuntos tan fundamentales como diversos relacionados con la historia, la vida, el futuro y las múltiples conexiones de los ríos con la cultura y la sociedad colombiana. Conoce algunas de las conclusiones que se desprenden de 4 de las 8 conversaciones, cada una de poco más de una hora de duración, y de las charlas preparatorias que permitieron su concepción y producción.

 Toma nota:

  • El ciclo de conversaciones Hablemos del Río comenzó el pasado 5 de octubre y se desarrolló a lo largo de todo el mes con dos charlas semanales transmitidas por las redes sociales y las plataformas digitales del Banco de la República. El ciclo continuará con una segunda fase en 2021.

Las conversaciones de Hablemos del Río son una contribución al cambio, en primer lugar, porque son un voto por no ignorar el vínculo vital, individual y colectivo, que los seres humanos tenemos con los ríos.  En segundo lugar, las charlas fueron motivadas por una necesidad: la de activar a los usuarios del mundo digital como habitantes del mundo natural. Como seres pensantes y sintientes, las personas que viven en Colombia necesitan ser más conscientes y más sensibles frente a la importancia de los ríos en el país.

Por último, las charlas de Hablemos del Río surgen de la voluntad del Banco de apostar por el poder del diálogo. La expresión y la escucha son los espacios idóneos para conseguir que la sociedad —una anhelada sociedad compuesta por seres vivos sintientes y ríos, todos sujetos de derechos—sea de veras democrática y plural.

¿Cómo surgen?

Hablemos del Río forma parte de El Río: Territorios Posibles, un proyecto de magnitud nacional del Banco. Desde su inicio, en enero de 2020, la subgerencia cultural, que lo concibió y lo coordina, ha buscado observar la relación y la convivencia de los habitantes de Colombia con los ríos a través de tres lentes: (1) ¿cómo se vive el río?; (2) ¿cómo se cuenta el río?; (3) ¿cómo se abordan, individual y socialmente, los desafíos que implica pensar y coexistir con el río?

El Río: Territorios Posibles se ha venido desarrollando en los centros culturales del Banco en veintinueve ciudades, así como en el mundo digital a través de diversos contenidos multimediales. Uno de estos contenidos es el ciclo Hablemos del Río.

Las conversaciones de Hablemos del Río dejaron claros al menos cuatro asuntos: (1) que el futuro de los ríos depende de una comprensión presente que sea interdisciplinaria, incluyente en lo social, y abierta y humilde en la escucha y la toma de decisiones; (2) que el futuro del país depende de la inclusión de los ríos como determinador de una senda de desarrollo y como un epicentro de conservación; (3) que el futuro de la Nación está anclado en su capacidad de entenderse como un conjunto de identidades plurales, muchas de las cuales están definidas por el río; (4) que el futuro del mundo es colectivo y que el aporte que los colombianos hagan a profundizar su convivencia con el río es también una contribución a una vida mejor en el planeta.

Conclusiones:

Isabel Zuleta es ambientalista popular y feminista comunitaria, y vocera del Movimiento Ríos Vivos. El movimiento está compuesto por gentes trashumantes y muy diversas, cuya vida discurre alrededor del río Cauca, entre las zonas de Ituango, Caucasia y Sabana Larga. La conversación con Zuleta se concentró en la importancia de los procesos comunitarios en la defensa de los ríos. Sobre los procesos comunitarios alrededor del río:

“Lo comunitario en nosotros se ha definido por lo que no somos: no somos una ONG, no somos academia, no somos Estado, no somos institucionalidad: somos la comunidad viva y la cotidianidad expresada en su interior. Eso nos da un acceso genuino a los problemas y un derecho a participar y decidir sobre nuestra vida, sobre el río, sobre el futuro de su entorno. Eso es lo que nos hace ambientalistas populares: el hecho de que queremos soluciones, pero desde nuestras lógicas”. Conoce más aquí »

Germán Ferro es geógrafo y antropólogo con un doctorado en Historia de la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito que ha desarrollado buena parte de su comprensión del río Magdalena en las caminatas y viajes que ha hecho desde muy joven. Hoy es curador del Museo del Río Magdalena en Honda. La conversación se enfocó en la pregunta sobre cómo abordar los desafíos que plantea convivir con el río Magdalena y, en sus palabras, “no ahogarse en la indiferencia”. Sobre el valor del río Magdalena dijo:

“El río Magdalena nos ofrece un lugar privilegiado para pensar y conectar numerosos aspectos de lo que es Colombia. Así, el río ofrece un marco epistémico potente y un modelo de aproximación a otros ríos y, en general, a otras realidades. Este río es un constructor de nación, abre la posibilidad de romper estereotipos y modelos mentales de los cuales muchas veces cuesta salir. Mirar el río es mirar a Colombia, por su carácter conector, por ser un eje Norte-Sur, al ser navegable casi en su totalidad. Visto así, este río es en realidad un río-mundo, un proceso civilizatorio”. Conoce más aquí »

Juan Darío Restrepo es biólogo marino, oceanógrafo, director del doctorado de Ciencias de la Tierra de Eafit y experto de los sistemas de ríos de Colombia. Ha dedicado más de treinta años a su estudio y su defensa. La conversación se centró en entender la geografía de los ríos. Sobre el papel de un oceanógrafo en la vida de los ríos dijo:

“Cuando salí a los dieciséis años del colegio, me fui a la Escuela Naval. Toda la vida me fascinó el mar, pero confundí ese apetito de mar con ser un marino y la Escuela Naval fue dura. Después de dos años me retiré, sin alcanzar a embarcarme en el Gloria. Me fui a la Tadeo a estudiar Biología Marina y eso me volvió a llevar a Cartagena para hacer un trabajo con arrecifes. Al terminar mi estudio, me gané un puesto de investigador y me fui dos años a vivir en Islas del Rosario a hacer el primer mapa de corales de la historia de Colombia. Ahí empecé a ver los problemas de los corales relacionados con la sedimentación de los ríos. En esa época, las ciencias naturales funcionaban por cajas separadas. Entre los científicos no se conversaba. Los ríos llegaban al mar, pero el experto del uno no hablaba con el otro. Era un error porque sí había una conectividad hídrica. Yo vi esa turbidez de sedimentos que llegaban a islas como Barú y supe que eso era puro río Magdalena. Así comenzó mi carrera como investigador y explorador de los ríos de Colombia”. Conoce más aquí »

Aura Elena González se crió a las orillas del río Guapi y vive hasta hoy en Guapi, Cauca. Ha dedicado su vida a gestionar procesos comunitarios de mujeres y jóvenes, y es la líder de la Empresa Comunitaria de Mujeres Rurales Ríos Unidos. Con González, la conversación se centró en los roles y los desafíos de las mujeres junto a los ríos del Pacífico colombiano. Sobre la mujer y el río en el Pacífico:

“La mujer está activa en todas las zonas del río, desde la zona baja —la del mar, el manglar y las playas— pasando por la zona media —de características agrícolas, pero estrechamente relacionada con el río— hasta las zonas altas, que determinan unas formas diferentes de vida por las condiciones del mismo río. Las zonas definen las actividades, pero el rol de la mujer es siempre el mismo: son quienes sostienen la vida del Pacífico. Los hombres están en continua trashumancia, en sus ires y venires entre pueblos y regiones. La mujer, en cambio, es el centro de la familia extensa, que son los pueblos, las identidades, las costumbres y las tradiciones del territorio, que nacen del río. En un marco general, es una figura de matriarcado, de fuerza y lucha, de convicción y permanencia en el territorio, que es el agua”. Conoce más aquí »

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Típico aguador del Magdalena por Gumersindo Cuéllar