Aprovechando los recursos pedagógicos que brindan nuestras maletas didácticas de patrimonio, el pasado 10 de febrero algunos profesionales del Museo del Oro Nariño llegaron hasta el cabildo Inkal Awá en el sector del Diviso, en el departamento de Nariño, para conversar junto a miembros de esta comunidad sobre los ríos de la región, su importancia, la urgencia de su cuidado y la cosmovisión indígena asociada a estos afluentes de vida.
Una actividad que hace parte de la programación cultural que el Banco de la República está realizando en todo el país como parte de El río: territorios posibles, un proyecto nacional a través del cual busca incentivar la reflexión y la participación individual y comunitaria sobre los ríos como territorios de vida, a través de la circulación y producción de distintos contenidos culturales. Conoce más sobre el proyecto >>
A propósito de este encuentro, Floriberto Canticus, gobernador del cabildo, nos compartió el texto que reproducimos a continuación, en él nos explica un poco de la relación ancestral que su comunidad tiene con el río y la naturaleza.
El nuestro es un territorio de biodiversidades y una de las más importantes es el río
“Para nosotros el KATSA T+ (territorio) es muy importante, porque es el espacio donde convivimos día a día todas las familias Awá, es donde cultivamos, sembramos, cosechamos, compartimos y realizamos mingas. El nuestro es un territorio de biodiversidades y una de las más importantes es el río, al que en lengua awapit llamamos “PI=RÍO”; porque nos brinda el agua que necesitamos para nuestro sustento. Para nosotros el río está vivo y da vida.

Somos PI AWÁ (gente de río). En nuestra comunidad los niños aprenden a nadar desde los 4 o 5 años, a los 6 ya son expertos en corrientes, y a los 12 años cruzan con facilidad el río. También compartimos nuestra vida con otros seres que lo habitan, como los peces y las piedras, responsables como nosotros de cuidarlo. Por ejemplo, si no le pedimos permiso al río para tomar su agua, las piedras nos hacen daño, o el agua que ingerimos nos generar mal de estómago y para curarlo debemos volver al mismo lugar de donde la tomamos y hacer allí tratamientos para curarnos.
Siempre es importante saludar a los espíritus de la naturaleza, saludar a las plantas y los árboles, saludar a las piedras, saludar a los ríos y las quebradas… Eso nos da fortaleza para caminar. Al río lo saludamos como nos enseñaron nuestros ancestros: escupiendo cuando pasamos cerca de él. Es un acto simbólico con el que pedimos permiso para beber su agua.
Los espíritus de la naturaleza son: Astarón (tío grande), él convive con nosotros en la selva y es el dueño de todos los animales, también el encargado de cuidarlos; Ambarengua (la abuela), la protectora de las quebradas, los ríos y las cascadas, ahí está su hogar; y los Pirain Puram Awaruz (espíritus que viven en el río).
Si se acaba el agua acabaríamos con nosotros mismos, porque el agua significa la gente
Si se acaba el agua acabaríamos también con nosotros mismos, porque el agua significa la gente. No tendríamos forma de vivir, convivir y resistir sin ella. Para cuidar el río tratamos de conservar y respetar su entorno, por eso tenemos árboles alrededor. Nuestro mensaje es no talar los árboles y proteger las plantas, cuidar juntos las fuentes hídricas.”
___________
A propósito, te invitamos a leer en nuestra Biblioteca Virtual el artículo “La visión andina del agua” del biólogo y antropólogo Roberto Restrepo disponible en este enlace>>