Al ingresar a la sala infantil del Banco de la República en Buenaventura es imposible no detenerse ante el gran mural que da la bienvenida a niñas, niños, familias y docentes. Se trata de una escena inspirada en La niña bonita, el libro de Ana María Machado que ha conquistado generaciones con su mensaje de identidad, diversidad y belleza.

Este mural no es nuevo aunque el edificio haya cambiado. Ya en la antigua sala infantil, antes de la reapertura de la actual sede, La niña bonita ocupaba un lugar central tanto en la pared como en el corazón de la comunidad. Aquel primer mural se convirtió en un ícono del espacio, una imagen que muchas personas recuerdan con afecto, junto a las voces y sonrisas de los colaboradores de entonces, que hoy son parte de la memoria cultural de la ciudad.
Por eso, cuando llegó el momento de renovar la sala, el Banco decidió que La niña bonita debía seguir presente. No solo como mural, sino como símbolo de continuidad, cariño y compromiso con la formación lectora desde la primera infancia. Hoy, esta obra sigue siendo una de las lecturas insigne: un libro que se recomienda, se lee en voz alta, se comenta y se disfruta. A través de él, niñas y niños se encuentran con historias que los invitan a fortalecer su identidad y su autoestima.

Así, el mural de La niña bonita no solo adorna la sala: la habita. Es un puente entre el ayer y el hoy, entre quienes sembraron amor por los libros y quienes, día a día, lo cultivan con nuevas generaciones.