En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, realizada entre el 17 de abril y el 2 de mayo de 2024, se llevó a cabo el Encuentro Internacional de Bibliotecarios. Tenía como tema principal el rol del proceso de adquisiciones, los servicios y el acceso a la información a través de los usuarios, contado desde la experiencia de diferentes entidades nacionales e internacionales. Este evento fue organizado por la Cámara Colombiana del Libro, en alianza con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, la Biblioteca Nacional de Colombia, el Departamento Red de Bibliotecas del Banco de la República, la Alcaldía de Bogotá, Biblored, Fundalectura y Asocajas.
El 18 de abril se inició con la lección inaugural, la cual estuvo a cargo de la bibliotecaria Adriana Ferrari (Brasil), quien expuso las directrices que se implementan en las bibliotecas brasileñas, las cuales están enfocadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la Agenda 2030 y los lineamientos de la IFLA. Desde el contexto brasilero, se considera a las bibliotecas como un medio generador de cambios significativos en aspectos sociales, educativos y comunitarios, como la desigualdad social y racial, y el impacto en los índices de pobreza de la población. En cuanto al proceso de adquisiciones de material bibliográfico en cualquiera de sus formatos, se hizo énfasis en la importancia de seleccionar y evaluar el material sin censura, sin juicios personales y con prelación en publicaciones sobre luchas antirracistas y colecciones de afrodescendientes.
Continuó el panel “El desarrollo de las colecciones, un enclave de las bibliotecas”, en el que participaron líderes de la Universidad de Pittsburgh, la Universidad de Tulane y Diana Patricia Restrepo, directora técnica de la Red de Bibliotecas del Banco de la Republica. Los panelistas conversaron sobre la historia y los inicios de las colecciones de sus bibliotecas, las colecciones latinoamericanas en Estados Unidos y las adquisiciones de material bibliográfico de carácter patrimonial como una estrategia para conservar la memoria histórica y cultural de cada país. Adicionalmente, se habló de la importancia del uso de la digitalización, las bibliotecas digitales y las agremiaciones como el Salalm.
Finalizó con el panel “El papel del Estado y los gobiernos locales en las adquisiciones”, en el que participaron la Dirección del Libro y la Lectura del Perú, el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de Brasil, la Biblioteca Nacional de Colombia y la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá. Cada panelista expresó, desde su experiencia, cómo se ha manejado el proceso de adquisiciones y el impacto que ha tenido las políticas públicas y el apoyo gubernamental en estos procesos, partiendo desde la asignación presupuestal, las políticas de lectura y bibliotecas, la selección del material bibliográfico para suplir las diferentes necesidades de los usuarios en todo el territorio y el análisis de métricas de uso.
Construyendo juntos: el papel de los usuarios en la construcción de las colecciones
En esta mesa se analizaron los criterios de la calidad en el momento de seleccionar materiales, concluyendo que este es un trabajo colaborativo entre los profesionales y los usuarios, para lograr un equilibrio entre la demanda y lo que se ofrece en las bibliotecas, así como sobre la especificidad, las tendencias y los libros más leídos.
Asimismo, se indagó sobre la forma como las bibliotecas reconocen las necesidades de sus usuarios. La premisa fue la cantidad de espacios que se han brindado para ellos. Edwin Estrada, líder de colecciones de la Dirección de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, relacionó los 150 espacios y las 30 bibliotecas de la ciudad, donde se tiene en cuenta las diversas necesidades básicas de sus usuarios, que incluyen temas tan diversos como la moda y los materiales de autoayuda, que son una constante. Por su parte Lorena Castañeda, responsable de usuarios en el Sistema de Bibliotecas de Medellín, hablo de los 10 parques, los 11 espacios especiales y un centro comunitario de la ciudad, donde las PQRs de los usuarios son su prioridad para la compra de materiales, en conjunto con las recomendaciones en el Opac, atrayendo a sus públicos a través de centros de interés. Fernando Barona, director de la Biblioteca Luis Ángel Arango, mencionó las diferentes comunidades de la Red de Bibliotecas del Banco de la República en todo el país, con datos obtenidos del estudio de usuarios y el análisis de circulación con un impacto cualitativo y cuantitativo, donde cada una de las 23 bibliotecas tiene una vocación regional. Su reflexión incluyó preguntas como ¿para qué hacemos lo que hacemos? y ¿por qué llegan los usuarios a las bibliotecas?
Bibliotecas hospitalarias, palacios democráticos
Para desarrollar este diálogo, la doctora Ángela Pérez, Pérez, subgerente cultural del Banco de la República, realizó una serie de preguntas a la escritora Irene Vallejo, que posibilitaron una charla muy conmovedora, llena de emociones para los asistentes.
Al interrogarla por lo que para ella ha significado ser una mediadora de lectura universal, Irene Vallejo respondió que lo más importante ha sido la democratización del saber, que ha sido a través del tiempo la posesión de algunos privilegiados. Se refirió a su libro El infinito en un junco, donde intentó narrar la historia de las bibliotecas como una novela de suspenso, con los bibliotecarios llevando los libros por todos los medios de transporte posibles —lanchas, bicicletas, animales, etc.— para hacer viable la entrega de todo este conocimiento.
Al pedirle su opinión sobre las imposiciones de lo “políticamente correcto”, Irene Vallejo comentó que el eufemismo está bien intencionado. Generalmente, nos esforzamos por hablar cauteloso y sin herir y a veces se piensa que es cinismo. El lenguaje tiene que ser valiente para ser valioso, es cuestión de equilibrios, de buena fe, no ser dañinos y entender al prójimo, pero sin atemorizarse.
Al final, la escritora escuchó a los asistentes para llevarse todas las experiencias narradas. Concluyó que la prioridad es salvar vidas y sanar las heridas, guiando a los lectores por una ruta a través del conocimiento dentro de las bibliotecas.
*Por: Melissa Rivero y Olga Triana
*Artículo tomado de El Ratón, revista de la Biblioteca Luis Ángel Arango. N° 286. Mayo 2024