El Centro Cultural del Banco de la República en Montería llevó su club de lectura para jóvenes y adultos a la Ronda del Sinú. Los lectores ahora pueden disfrutar de la lectura al aire libre, rodeados de la fauna y flora propias de la región y al lado del majestuoso río Sinú.

Toma nota:

El club de lectura denominado “Caminantes Literarios”, que está dirigido a jóvenes y adultos, es una propuesta innovadora que permite a los usuarios del centro cultural de la ciudad de Montería tener un espacio donde se fomente el hábito práctico por la lectura de forma cotidiana y donde se desarrollen procesos para fortalecer la competencia lectoescritora colectiva.

Este club de lectura tiene como finalidad crear un espacio donde, además de leer ejemplares físicos y/o digitales, los integrantes tengan la oportunidad de compartir sus opiniones y puntos de vista sobre la obra, sobre el estilo de escritura del autor y sobre su mensaje implícito. Así, en cada sesión, se logra crear una memoria de diálogo colectivo que permite la interacción entre los usuarios.

Basado en la lectura comprensiva, el club busca que mientras se lee la obra, se establezcan acuerdos generales sobre los aspectos explícitos del texto, como el tema, el estilo de escritura, el contexto en el que se desarrollan los acontecimientos, permitiendo que los asistentes se cuestionen sobre las particularidades que el autor o autora intenta transmitir.

Hacia la Ronda del Sinú

En mayo, los integrantes pensaron en la pertinencia de cambiar de ubicación; propusieron trasladar las sesiones al aire libre, en sitios cercanos a las instalaciones del edificio del Banco que fueran adecuados para leer. Finalmente, se autorizó realizar el club al aire libre en el Parque Ronda del Sinú. Con aproximadamente 4 km de longitud, el parque lineal Ronda del Sinú es una obra urbanística que está diseñada bajo la premisa de la conservación de la flora y la fauna de la región, que permite a los transeúntes la interacción con la naturaleza. Construido a las a orillas del río Sinú, el parque cuenta con zonas ecológicas, culturales, recreativas y artesanales que lo convierten en un espacio de conservación ambiental, recreación y en un atractivo turístico para la ciudad.  Teniendo en cuenta estas características  se escogió una de las plazas del parque para desarrollar el club.


Ronda el Sinú

El viernes 21 de junio se realizó la primera sesión del club con La vorágine como lectura inicial. A pesar de estar cerca de la carretera, el sonido de los autos no impidió hacer la lectura de forma amena y entretenida.

Ubicada en la avenida primera entre calles 29 y 30, sobre el Parque lineal, la pequeña plaza fue el lugar propicio para que los integrantes pudieran leer varias páginas de la obra y exponer sus opiniones. En las siguientes sesiones, se adaptaron al nuevo espacio y disfrutaron de la lectura al ritmo del canto de los pájaros, observaron las iguanas que llegaban en busca de comida, vieron pasar las ardillas y perezosos de un árbol a otro y escucharon las canoas navegar por el río Sinú.

“Es un espacio para conocer nuevos autores de la región, el club me parece un espacio para salir de lo mismo y encontrar este lugar en la ciudad me parecía imposible, pero ahora gracias al Banco podemos reunirnos, escribir, charlar y en general crecer como personas a través de lecturas interesantes que nunca antes había conocido”.  Integrante del grupo.


Ronda el Sinú

Con una periodicidad de 15 días, el club desarrolló la lectura de obras de la literatura clásica como La vorágine de José Eustasio Rivera; de índole local: Nadie es profeta en Lorica, de David Sánchez Juliao; Murrucucú, de Guillermo Valencia Salgado “compae Goyo”. Para fortalecer la mediación lectoescritora, a partir de la obra “Nadie es profeta en Lorica” se articuló la escritura creativa dentro de las sesiones de lectura. Se pensó que la escritura creativa sería ideal para potenciar la competencia literaria de los usuarios.

Al finalizar la lectura, debían realizar un texto narrativo que tuviera elementos de la obra adaptados a sus opiniones y perspectivas, es decir, debían crear sus propios textos usando como molde el libro leído. Esta idea buscaba convertir a los lectores en cómplices del autor y los llevaba a escudriñar en los detalles de su obra, además de permitirles explorar el campo de la escritura. 

Por: Carlos Alberto Escobar Ante, Centro Cultural de Montería.

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En Montería, la lectura es a orillas del río Sinú
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