Desde la Biblioteca Luis Ángel Arango, a mediados de 2022, se inició el desarrollo de un proyecto audiovisual que tenía dos grandes objetivos: por un lado, rendir homenaje a Juan Gustavo Cobo Borda, poeta, ensayista, editor y gestor cultural colombiano; por otro, utilizar su voz y su vida para presentar algunos aspectos relevantes del desarrollo cultural colombiano de la segunda mitad del siglo XX.
Para ello, Ramón Cote, experto en literatura colombiana y uno de los mayores conocedores de la vida y obra de Juan Gustavo Cobo Borda, y Santiago Martínez, realizador audiovisual y documentalista, se unieron al equipo de la BLAA para poner en marcha el proyecto.
Con este equipo, se definió que el documental abordaría tres facetas de Juan Gustavo:
Primero, la de gestor cultural, señalando sus labores como librero, que inició nada más y nada menos que en la librería y galería Buchholz, uno de los centros más importantes para el desarrollo de los libros, las letras y las artes plásticas del siglo XX; y pasando por su trabajo como embajador en Argentina y Grecia, su apoyo incondicional a la creación del Ministerio de Cultura o la dirección de los proyectos editoriales estatales más ambiciosos que ha tenido Colombia: la Biblioteca Básica Colombiana y la Biblioteca Familiar.
Desde allí, se daría paso a su labor como editor. Se retomaría la importancia de estas dos colecciones, que suman más de un centenar de títulos y con las que Juan Gustavo tenía algo claro: además de numerosas, debían ser accesibles. Por ello, se decidió darles un valor simbólico (apenas por unos pocos centavos) y se distribuyeron en cada biblioteca pública existente, incluyendo las de los lugares más apartados.
Además, también se quiso resaltar otro punto clave de estas colecciones: en su conjunto, son una apuesta por demostrar la riqueza y diversidad de la cultura colombiana, reuniendo desde autores consolidados en su momento hasta voces desconocidas, divergentes y transformadoras.
Basta con señalar el caso de Andrés Caicedo y de ¡Qué viva la música!
Su primera edición la gestionó Cobo, a pesar de cierta oposición. Incluso, el impresor se negó a realizar su labor, a menos que se le entregara una carta que certificara que él solo se encargaba de la reproducción de una obra que consideraba inmoral.
La calidad de la novela, el “voz a voz” de los lectores, la noticia del suicidio del joven autor el día que recibió el primer ejemplar, lograron que se hicieran filas para comprar lo que para entonces era la novela de un escritor apenas conocido y que hoy es una obra de culto.
Juan Gustavo Cobo Borda fue, sin duda, uno de los lectores más lúcidos de Colombia y, por ello, también el más apropiado para llevar a cabo empresas editoriales de tal envergadura y trascendencia cultural.
Desde allí, desde esa idea, se pasaría a la tercera y última parte del documental: su labor como escritor, tanto desde la crítica como la poesía.
Para esta última parte, se partiría hablando de sus pasiones: del amor a Borges y su obra, del amor a las artes plásticas, del amor al bolero, del amor inconmensurable a la poesía, a su familia, a sus amigos, a la comida. Y sobre cómo, su labor como escritor, tuvo un solo objetivo: transmitir ese fervor de la forma más auténtica, inteligente y sencilla posible, para que lo pueda sentir y comprender desde el más joven hasta el más avezado lector.
Y es que la literatura de Juan Gustavo es, como bien afirma Ramón Cote, una extensión del mismo Cobo: tan genial, inteligente, sencilla, amable, amorosa y apasionada como él.
En ese momento, creeríamos que con esta idea se cerraría el documental.
Ramón entrevistaría a Ernesto Samper, expresidente colombiano, para hablar del Cobo gestor; a Carmen Barbo, una de las gestoras culturales más importantes del país, para profundizar en el Cobo editor; a José Luis Díaz-Granados, escritor de la Generación sin nombre, para conocer al Cobo poeta; al mismo Juan Gustavo Cobo Borda para celebrar al Cobo amigo.
Sin embargo, luego de reprogramar el último encuentro con Juan Gustavo en varias ocasiones por temas de salud, el 5 de septiembre de 2022, se recibió la noticia de su fallecimiento.
Lo que era un homenaje en vida se convertía en un homenaje póstumo; sin embargo, como todo el equipo lo comprendió después, a pesar de las circunstancias, el objetivo no podía cambiar: la última parte debía celebrar la vida de un ser excepcional presentando al Cobo íntimo.
La entrevista de cierre se grabó casi dos semanas después, en su estudio, en el escritorio donde se sentaba desde las 3:00 a. m. para trabajar y del que se paraba a las 12:00 para disfrutar del resto del día, de la vida.
Un estudio que está dentro de un apartamento que no es vivienda, sino biblioteca con algo de galería. Miles de libros ocupan la cocina, los baños, el comedor, la sala, todas las habitaciones. Todo en perfecto orden, amorosamente distribuido y utilizable. Grabados, fotografías, pinturas, litografías adornan las paredes.
Junto a una foto de ella, de su versión de cinco años, Paloma Cobo, su hija menor, se sienta frente a Ramón. Conversan casi una hora del Juan Gustavo papá, de cómo la esperaba para jugar, de cómo desde niña la llevaba a los museos, de cómo paseaban por las galerías mientras le hablaba de las obras y de cómo, si Cobo se daba cuenta de que una obra generaba especial interés en Paloma, conseguía información nueva y emocionante para dársela en una próxima visita.
De cómo su padre nunca tuvo miedo al ridículo, lo que le permitió divertirse sin límite. De cómo no quería leer su poesía, por miedo, quizás, a conocerlo de otra manera (obra que ya ha leído y que ama). Del Cobo padre, Cobo esposo, Cobo amigo, que también son uno solo. De la vida de un hombre auténticamente feliz en todas sus facetas.
El fervor. Un homenaje al poeta Juan Gustavo Cobo Borda se publicó el 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía, en el canal de Banrepcultural en YouTube. El 29 de marzo, la Biblioteca Luis Ángel Arango realizó una presentación pública del documental en agradecimiento a Cobo Borda y su familia, con una charla introductoria del mismo Ramón Cote y la presencia del realizador Santiago Martínez.
*Profesional en Investigación y Referencia
*Artículo tomado de El Ratón, revista de la Biblioteca Luis Ángel Arango. N° 273. Abril 2023