Hay algunas interpretaciones musicales que sobresalen por su despliegue de seguridad y por hacer parecer como sencillo algo que realmente cuesta mucho trabajo hacer. Contrario a la ansiedad que generan algunos músicos con sus rostros mientras transitan pasajes complicados —como si estuvieran jugándose la vida en un camino con obstáculos a la vez que los persigue un depredador implacable— otros músicos logran no solo subyugar tales ansiedades sino transmitir con su música una sensación indescriptible de control y relajación, a pesar de cuan complicada sea la música. Eso se ha dicho de intérpretes inolvidables como Bill Evans o Chet Baker, y pienso que también podría decirse de Santiago Oviedo Reina —por eso el juego de palabras en el título de esta reseña.

Santiago presentó un concierto virtual el pasado jueves 30 de septiembre como parte de la Temporada Digital de Conciertos del Banco República, acompañado por el pianista Diego Claros quien, al igual que Santiago, capitaneó la interpretación con sosiego y con una pulcritud sobresaliente, pese a los desafíos técnicos del programa. Las faenas musicales de Santiago y Diego en el concierto fueron algo así como, si se me permite la expresión, ‘agarrar el toro por los cuernos’, en el sentido de hacer propio algo que otrora fuese foráneo, de otra época, de otro lugar. Aquello del universalismo en la música tiene muchos problemas, sobretodo cuando se habla de la música como ‘un lenguaje universal’ y en especial cuando esa ‘música’ se refiere solamente a la música clásica. Pero si de buscar algo universal se trata, quizás pueda encontrarse al apreciar la manera en que todas las músicas —así, en plural y entre ellas la música clásica— son susceptibles de ser apropiadas o resignificadas. La aclaración sobre la música clásica es deliberada, dado el imperativo en algunos entornos académicos de tocar las obras tal como están escritas y de respetar lo que prescribe la partitura, desde las notas y los ritmos hasta las indicaciones de carácter, expresión, articulación o temperamento. No obstante, a pesar de la predominancia de tales discursos y de la intención sincera de los intérpretes por satisfacer tales expectativas, se trata de una aspiración imposible. Con cada interpretación la música se reinventa y es por eso por lo que seguimos procurando incesantemente nuevas interpretaciones de las mismas obras. En este concierto Santiago y Diego nos ofrecieron unas de lujo.

Para el Gran dúo concertante de Weber siguieron, como era de esperarse, el libreto musical prescrito en cada uno de los movimientos. Al mismo tiempo, sin embargo, crearon su propia narrativa, desde la imponencia y seguridad con la que asumieron el Allegro con fuoco hasta —o más bien hacia— el dinamismo y la energía incontenible del Rondo, Allegro, pasando por el lirismo y la introspección del Andante con moto. Para la canción Der Hirt auf dem Felsen de Schubert contaron con la participación de la soprano Darlenne Cárdenas. Al lirismo cantabile del clarinete en la introducción le sigue el de la soprano, con una transición tan sutil que casi ni se percibe el cambio del timbre; tal logro se repite varias veces a lo largo de la pieza, como si se tratase de una línea melódica ininterrumpida forjada en equipo entre el clarinete y la voz. Esto no proviene exclusivamente de la intención de Schubert, sino se gesta también en la ejecución de Oviedo; todo ello, sin embargo, a través de un tránsito emocional que va cambiando según los distintos estados y sensaciones que describe la letra.

Barbarita, obra de Juan Daniel Oviedo Reina, es sencillamente trascendental desde varios puntos de vista; una de aquellas composiciones donde la música es más elocuente que las palabras. Pareciera como si los escenarios de dulzura, enfermedad y trascendencia espiritual que evoca la pieza se vivieran de nuevo con su interpretación, haciéndole justicia justamente a la etimología de la palabra recordar: «volver a pasar por el corazón». Por lo tanto, el paso de Barbarita a Bucolique, una creación del famoso compositor francés Eugène Bozza, es un salto drástico en términos emocionales y técnicos. No fue solo una transición intempestiva desde una atmósfera marcada por la afabilidad hacia otra dominada, en cierto modo, por tensiones y ansiedades de distinta índole, sino un cambio en la naturaleza misma de la ejecución musical: de la música como medio para evocar sentimientos hacia la música —y con ella los desafíos técnicos— como un fin en sí mismo.

El concierto cerró con la Fantasía para clarinete y piano de Miguel Leonardo Pinzón. Quizás más que cualquier otra obra en el concierto, esta es la que más desafía los parámetros y las expectativas de universalismo de la música o de ciertas tradiciones en la música. Tanto el perfil estético de la obra como la interpretación de Santiago y Diego cuestionan parámetros prescriptivos de lo que se supone debe ser el jazz, el Neoclasicismo, la música de cámara, o incluso una ‘fantasía’, a la vez que ponen en evidencia la libertad interpretativa a la que podemos aspirar eventualmente cuando superamos los límites de las categorías.

Sin duda, hay distintas formas de ‘reinar’ y ejercer autoridad en la vida y en las sociedades. El concierto puso en evidencia una alternativa de dominio y control en el ámbito de la interpretación musical basada en la relajación y la fluidez de la puesta en escena; esto no es, en absoluto, un logro menor. Se parece a los deportistas que aprender a regular magistralmente su desempeño, de modo que cuando sus competidores han llegado al limite de sus fuerzas estos tienen, en cambio, todavía mucho para dar. Es así como logran ‘reinar’; no como un tirano político sin credibilidad que se abre camino a sangre y fuego, sino como quien sobresale frente a sus rivales o sus colegas por su capacidad indiscutible de dominar su arte. Es por ello por lo que, digámoslo una vez más, el clarinete de Santiago Oviedo… reina.

Programa

C. M. von Weber:
Gran dúo concertante, Op. 48.

E.  Bozza: Bucolique.

F. Schubert: Der Hirt auf dem Felsen, Op. 129, D. 965.

J. D. Oviedo Reina: Barbarita.

M. L. Pinzón Arroyo: Fantasía para clarinete y piano.

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Concierto de Santiago Oviedo Reina - Temporada Digital de Conciertos 2021