Según el volumen “Hallazgos y recomendaciones” de la Comisión de la Verdad, en Colombia tenemos una herencia cultural con una lógica excluyente y descriminadora que hace que nos pongamos por encima de otros llevándonos a caminos de violencia, al punto de pensar que la vida del otro no vale. Como respuesta a estas violencias, muchas personas y comunidades desarrollan acciones para defender la vida y la dignidad, hacer memoria sobre lo que ha pasado, desafiar el conflicto, exigir sus derechos y construir paz. El canto, la pintura, el bordado, la lectura y la escritura son algunas de las herramientas que buscan dignificar la historia de más de nueve millones de víctimas, sanar el tejido social y promover la no repetición. 

En abril, con motivo del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, resaltamos el trabajo de mujeres en la ciudad de Cali que, a través de actos de resistencia y reconciliación, han tenido un rol fundamental para la construcción de paz en la región.  

Lilian Lenis Llanos o Lili, como le gusta que le digan, ha trabajado en temas de construcción de culturas de paz con población vulnerable durante más de quince años. Desde que asumió el liderazgo del proyecto La Paz se toma la palabra como profesional del Centro Cultural del Banco de la República en Cali, una de sus banderas ha sido mantener las herramientas “vivas”, es decir, que se extienda su uso y valor en diferentes lugares, por eso le gusta caminar el territorio para llevar el mensaje de paz a las comunidades. En 2022 comenzó a desarrollar la línea de trabajo “Memorias, territorio y construcciones de paz” que vincula talleres enfocados en estos tres conceptos a través de alianzas con líderes y lideresas de Cali que desarrollan iniciativas y procesos enfocados en víctimas. A través de un acercamiento con el Observatorio de Paz y Cultura Ciudadana de la región conoció a Laura Guerrero, lideresa del Movimiento Memoria Viva Colombia y años antes conoció a Andrea Carvajal, artista que lidera “Cantos para no olvidar”. Lili ha hecho sinergia con estas dos mujeres quienes a través de su experiencia aportan a la reconciliación, convivencia y paz. 

 

Una maloca para la paz 

“Nicolás me enseñó a seguir creyendo que es posible que todos entendamos que las personas merecen vivir en dignidad”: Laura Guerrero  

Laura Guerrero perdió a su hijo Nicolás Guerrero, quien fue asesinado en el marco del estallido social de 2021 en el Paso del Comercio en Cali, ahora renombrado como “El paso del aguante”. Este hecho marcó un antes y después en su vida pues a partir de la tragedia y dolor de madre lideró, con otras madres y familiares de hijos víctimas de la violencia, la creación del Movimiento Memoria Viva Colombia (MEVICO), que brinda esperanza y busca justicia para los familiares de víctimas mortales y no mortales por parte del gobierno y Estado. 

Nicolás era artista urbano y siempre se preocupó por la situación de su Colombia, pues era fiel creyente de que todas y todos merecíamos vivir en dignidad. En 2021 se sumó al estallido social para exigir un cambio, llevando insumos para el cuidado de los manifestantes, medicamentos y alimentos, entre otros. En una de esas jornadas, en el mes de mayo, mientras estaba en una velatón en memoria de las personas muertas en la protesta, un disparo le causó la muerte y pese a que este hecho quedó grabado, la justicia para Nicolás aún no ha llegado.  

Resignificar este dolor llevó a Laura a sumarse como parte activa de la iniciativa de “La maloca”, liderada por un grupo de artistas, que inició como una biblioteca en memoria de su hijo, en el CAI Metropolitano del Norte de Cali, un lugar estratégicamente visible y muy cerca de donde le dispararon a Nicolás. Este espacio pasó de ser una biblioteca a una maloca que ofrecía una oferta cultural donde las personas podían bajar la tensión de todo lo que venía pasando, un lugar para la juntanza que aportaba a la salud mental de los ciudadanos, gravemente afectada por la pandemia y el estallido social. El circo, el bordado, la “Hora del cuento”, el muralismo, la música, las ollas comunitarias, fueron las iniciativas que voluntariamente personas de la comunidad compartían a través de sus saberes y quehaceres.  

Laura cree que todo tenemos una responsabilidad con la memoria histórica del país y con nuestros muertos, es por eso que actualmente “La Maloca” se convirtió en un espacio itinerante que promueve la cultura de paz y memoria y, debido a esa itinerancia, en 2023 esta iniciativa llega para vincularse a las actividades de La Paz se toma la palabra. Laura se sumó al proyecto como mediadora con las iniciativas culturales de paz de la “La maloca”, en ellas se proyecta incluir algunas herramientas del proyecto, como la Maleta viajera de la paz y el kit Si hay verdad llegarán días buenos. Un botiquín contra el olvido de la Comisión de la Verdad, además se plantea realizar un montaje fotográfico para mostrar como las comunidades han tenido un trabajo con los vecinos para reconstruir los espacios y convertirlos en espacios de memoria, resistencia y reconciliación. 

 

Cantos para no olvidar 

“Yo no quisiera existir si con mi música no logro transformar el territorio que habito”: Andrea Carvajal 

Andrea Carvajal nació en Marquetalia, Caldas y es cantadora tradicional, comunicadora social, feminista y hace parte de la mesa de artistas y gestores culturales del Legado de la Comisión de la Verdad. Debido a su interés por los temas de paz, en compañía de Camilo, su hermano, Mariam Mejía, politóloga y Stefany Bastidas, trabajadora social, comenzó a investigar sobre cómo la música tradicional cuenta la historia de Colombia y de allí nació el proyecto “Cantos para no olvidar”. Este proyecto busca, a través de la música tradicional andina colombiana, rescatar diversas historias ocurridas en el marco del conflicto armado, que, si bien son dolorosas, también recuerdan la dignidad y la resistencia de miles de colombianos y colombianas. 

 

En 2022, Andrea se vinculó al proyecto La Paz se toma la palabra con esta iniciativa, a través de un taller en la casa de paso de la arquidiócesis de Cali en el que participaron personas desplazadas afrocolombianas e indígenas, en él hicieron reflexiones sobre las experiencias de las víctimas en medio del conflicto armado y se trabajó la sanación a través de la música. Mientras los adultos recibían este taller, en paralelo Lilian hacía un taller a sus hijos con la herramienta “Hechos de paz”, en este los niños y niñas aprendían a identificar sus vivencias, dolores y afectos en su historia personal a través de una línea de tiempo.  

Debido al impacto que generó el primer taller, a principios de 2023 se realizó una segunda versión en alianza con la Casa de Paz Urbana de Cali esta vez un performance teatral donde el volumen testimonial “Cuando los pájaros no cantaban” del Informe Final de la Comisión de la Verdad fue el protagonista. En este espacio las y los participantes seleccionan un fragmento del volumen y, teniendo como referencia la expresión del “Teatro de lo oprimido” representan los relatos y proponen una solución a ese conflicto. Andrea cuenta que a través de estos talleres se logran deconstruir pensamientos que hacen parte de la violencia cultural que se gesta a través de la voz y la palabra. 

Estas dos historias dan cuenta de los hallazgos del volumen “Mi cuerpo es la verdad” del Informe de la Comisión de la Verdad, que relata que las mujeres históricamente han sido las que han apañado y contenido el dolor de las víctimas y sus resistencias han sido una estrategia transformadora para el país, por un lado, están las madres que transforman el desconsuelo en preguntas y acciones que buscan dignificar a los que ya no están y, por otro, están las artistas que usan el canto como herramienta para contar la historia, elevar el lamento, pero también el grito que resiste. Laura y Andrea con sus iniciativas han aportado a una de las recomendaciones clave que hace la Comisión sobre “Una cultura para vivir en paz” a través de herramientas artísticas que buscan la no repetición y la sanación colectiva que necesitamos como sociedad.

Imagen principal Media
Dignificar a las víctimas