“Cuando eres corresponsal de guerra apuntar con una cámara en el frente no es menos arriesgado que hacerlo con un fusil. Lo saben bien los periodistas Andréi Filátov y Olga Kurláyeva. No graban batallas escenificadas, están en los puntos calientes o son los primeros en llegar a ellos, a menudo comparten trinchera con los soldados y nunca les expondrían por obtener un buen cuadro”. Documental de RT: Corresponsales de guerra: ‘El hombre pájaro’ y ‘La mujer maravilla’.
Ahora mismo, en los frentes de guerra, mujeres y hombres se juegan la vida para dar a conocer la verdad. En este breve espacio destacamos algunas obras de corresponsales de guerra, entre la amplia bibliografía que reposa en la BLAA sobre este apasionante tema.
Ryszard Kapuściński

Fue un periodista, escritor, historiador y ensayista. Nació el 4 de marzo de 1932 en Pinsk (antiguamente perteneciente a Polonia), hoy Bielorrusia. Corresponsal de guerra desde 1959, su método era “perderse entre la gente para encontrar en ella las claves de la decadencia de los imperios”. Leal a su profesión, dio cobertura a diecisiete guerras y fue calificado como el mejor reportero de su siglo. Llegó a ser el máximo exponente de la crónica internacional en la última mitad del siglo XX.
En el libro Los cínicos no sirven para este oficio, en tono de entrevista, Ryszard Kapuściński afirma: “[…] Cada año más de cien periodistas son asesinados y varios centenares más son encarcelados o torturados. En distintas partes del mundo se trata de una profesión muy peligrosa. Quien decide hacer este trabajo y está dispuesto a dejarse la piel en ello, con riesgo y sufrimiento, no puede ser un cínico”. Sobre su oficio, destaca: “He viajado muchísimo sirviéndome de toda clase de medios de transporte disponibles. Si me hubieran reconocido como extranjero, como diferente, es posible que la gente me hubiera dirigido la palabra, pero sin duda no se habría lanzado con la misma libertad a hacer comentarios y observaciones sinceras”.
Desde temprana edad inició su labor periodística, cuando a los diecisiete años se vinculó a la revista polaca Hoy y mañana en la que fue considerado uno de los mejores reporteros internacionales. Se licenció en Historia en la Universidad de Varsovia y obtuvo un máster en Arte en 1955. Impartió clases en las universidades de Caracas y en la Temple University de Filadelfia como profesor visitante, y fue invitado a las de Harvard, Londres, Canberra, Bonn y la British Columbia University de Vancouver. Entre 1959 y 1981 colaboró con diversos periódicos y revistas internacionales mientras trabajaba como corresponsal para la agencia de noticias Polish Press en África, Asia y América Latina. Cubrió diecisiete golpes de estado y revoluciones en doce países, al mismo tiempo que escribía para la revista Time, The New York Times y el Frankfurter Allgemeine Zeitung. En 2003 recibió el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Fue merecedor de los premios Viareggio, el J. Parandowski del Pen Club, el Goethe (Hamburgo), el de la Fundación A. Jurzykowski (Nueva York) y el Prix de l’Astrolabe (Francia), entre otros. En su propuesta para la candidatura del periodista al premio Príncipe de Asturias, Paul Auster expresó: “no puedo pensar en otro escritor o novelista vivo, poeta o ensayista cuyo trabajo sea más importante para mí”.
Este destacado cronista consideraba que “para escribir una página se han de haber leído cien”. Se definía como un periodista narrativo “porque nosotros nos vamos y nunca más regresamos, pero lo que escribimos sobre las personas se queda con ellas el resto de su vida”. Además de desempeñarse como miembro de varios consejos editoriales, asistió como profesor invitado a la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, institución fundada por Gabriel García Márquez, quien, por cierto, lo consideraba “el gran maestro del periodismo”. Desde el año 2000, dictó talleres y conferencias organizadas por esta Fundación en Cartagena, México, Buenos Aires, Caracas y Bogotá. Fue jurado del premio Nuevo Periodismo Cemex - FNPI en su primera convocatoria en 2001.
Su actividad literaria fue prolífica. Ébano fue una prueba de su método de trabajo, síntesis de su relación con África. María Nadotti señala en la introducción de Los cínicos no sirven para este oficio:

“lo que más le apetecía era reflexionar sobre las enormes transformaciones que, en el transcurso de pocas décadas, habían cambiado, literalmente, el mapa del continente africano y, al mismo tiempo, del mundo… Él había asistido, en primera persona, a muchas de aquellas transformaciones y a muchas de las guerras fratricidas que las habían acompañado o seguido. Blanco en un continente de negros, había conseguido mezclarse incluso allí entre la gente corriente, sin refugiarse en los ricos y blindados barrios de los europeos, había llegado a ser uno entre tantos. A esto le ayudó, obviamente, su condición de polaco, un “europeo de serie B” y, por otro lado, sin medios. Pero, sobre todo, la convicción de que para tener derecho a explicar se tiene que tener un conocimiento directo, físico, emotivo, olfativo, sin filtros ni escudos protectores, sobre aquello de lo que se habla”.
Kapuściński o “el enviado de Dios”, como lo calificaba el genio del espionaje John Le Carré –quien además afirmaba que Kapuściński es el extraordinario nigromante del reportaje moderno–, señala los deberes del corresponsal de una agencia de prensa y las dotes necesarias para realizarlos:
“Debe ser testigo de todos los acontecimientos de relevancia que se producen en un territorio de treinta millones de kilómetros cuadrados (la superficie de África), debe saber lo que está ocurriendo al mismo tiempo en los cincuenta países del continente, lo que ha ocurrido allí antes y lo que puede suceder en el futuro, conocer por lo menos la mitad de las dos mil tribus que conforman la población africana, dominar cientos de detalles técnicos […]. También debe ser un hombre de gran resistencia física y psíquica, pues, por más que piense, ¿de qué nos sirve nuestro corresponsal si se abandona a la depresión y cae en un estado de postración que lo inmoviliza y le impide escribir una sola palabra en los momentos en que se suceden acontecimientos de máximo interés e importancia? […] Tampoco puede ser corresponsal el que tiene miedo de la mosca tse-tse, de la cobra negra, del elefante, de los caníbales, de beber agua de ríos y arroyos, de comer tartas hechas de hormigas asadas; el que se estremece con solo pensar en las amebas y en las enfermedades venéreas, en que le robarán y lo apalearán; el que ahorra cada dólar para construirse una casa cuando vuelva a su país; el que no sabe dormir en una choza de barro africana, y el que desprecia a la gente sobre la cual escribe” (La guerra del fútbol y otros reportajes, págs. 172-173).
Fue nombrado Doctor Honoris Causa en las universidades de Cracovia, de Gdansk, de Wroclaw, de Silesa, de Barcelona y de Ramon Llull. En esta última señaló durante su discurso: “La guerra es una derrota para la humanidad porque, además de poner en tela de juicio la bondad y la inteligencia, manifiesta el fracaso del ser humano: su incapacidad de entenderse con otros, de ponerse en su piel”.
Falleció el 23 de enero de 2007 en Varsovia. Nos quedan sus historias, algunas reposan en la BLAA: Los cinco sentidos del periodista (estar, ver, oír, compartir, pensar), primera obra de la Colección Nuevo Periodismo de la FNPI y el Fondo de Cultura Económica que, tal como él lo quiso, ha sido distribuida de forma gratuita a más de cuarenta mil periodistas y estudiantes de periodismo de países iberoamericanos (FNPI, Fundación Proa, México, 2003, 070.4 K16c1); La guerra del fútbol y otros reportajes (Anagrama, Barcelona, 1992, 070.449 K16g); Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo, edición de María Nadotti (Crónicas Anagrama, Barcelona, 2002, 070.4 K16c); Ébano (Ediciones Folio, Barcelona, 2004, 916 K16e); Un día más con vida (Anagrama, Barcelona, 2003, 920 K16d); El mundo de hoy (Anagrama, Barcelona, 2004, 070.92 K16m) y Viajes con Heródoto (Anagrama, Barcelona, 2006, 950 K16v).
Robert Capa

(1913-1954) fue un corresponsal de guerra y fotoperiodista húngaro, cuyo nombre real era Endre Friedmann, conocido como uno de los más grandes fotógrafos de guerra del siglo XX. En el catálogo de la exposición Testimonios del fuego. Robert Capa: 1932-1954, retrospectiva de la Biblioteca Luis Ángel Arango y el International Center of Photography de Nueva York, realizada a principios de los años noventa del pasado siglo, leemos:
“Él y su novia Gerda Taro, idearon un plan. Según contaría años más tarde (pese a que no todos los detalles resisten el rigor de un atento escrutinio), decidieron inventarse el personaje de un fotógrafo americano rico, famoso… y totalmente imaginario, llamado Robert Capa. Endre, que se hacía pasar por operador del laboratorio de Capa, sería quien haría realmente las fotos que Gerda, quien trabajaba para una agencia de fotografía, se encargaría de vender como originales de Capa, si algún editor quería ver a Capa o entrevistarse con él, ya se encargaría Gerda de inventarse una excusa para evitar el imposible encuentro”.
Capa y su compañera se trasladaron a España para cubrir la guerra civil. Juntos registraron el devenir de esa contienda, hasta que Taro falleció debajo de un tanque republicano en la batalla de Brunete en 1937. Capa registró la guerra chino-japonesa de 1938, la caída de Barcelona en 1939, el bombardeo de Londres en 1941. Relató de forma memorable sus historias, ejemplo de ello son sus narraciones sobre la Segunda Guerra Mundial, agrupadas en el clásico titulado Slightly out to Focus. En nuestra Biblioteca reposa la edición en español: Ligeramente desenfocado (La Fábrica, Madrid, 2017, 920 C16l).
El 25 de mayo de 1954, Capa realizaba un reportaje en la carretera a Thái Bình (Vietnam), después de captar en su cámara a soldados franceses que avanzaban hacia una posición de mortero del Viet Minh que mantenía la carrera bajo fuego, cuando pisó una mina y se convirtió en el primer corresponsal norteamericano muerto en esa guerra.
Entre una amplia muestra, recomendamos algunos ejemplares sobre su obra que se pueden consultar en la BLAA: Robert Capa, introduction par Jean Lacouture (Centre National de la Photographie, París, 1988, 770.9439 C16r); Robert Capa, obra fotográfica (Océano, México, 2001, 770.9439 C16o); The definitive collection de Robert Capa y Richard Whelan (Phaidon, Londres, 2001, 770.9439 C16d); Robert Capa en España, fotografías de la guerra civil en la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, textos Catherine Coleman y Richard Whelan (Aldeasa, Madrid, 2003, 770.9439 C16r1); ¡Esto es la guerra! Robert Capa en acción de Richard Whelan (MNAC, Nueva York, International Center of Photography, Barcelona, 2006, 770.9439 C16e) y Robert Capa, la biografía de Richard Whelan (Aldeasa, Madrid, 2003, 927 C16w1). Además, en el archivo vertical de la sala de Artes y Humanidades está disponible la carpeta Robert Capa que contiene una lámina y doce recortes de artículos de prensa.
Marie Colvin

(1956-2016) fue una corresponsal de guerra estadounidense. Trabajó en el diario Sunday Times desde 1986 y narró conflictos como los de Sierra Leona, Timor Oriental, Kosovo, Zimbabue, Chechenia y la Primavera Árabe. A lo largo de su vida fue galardonada en numerosas ocasiones: obtuvo en dos oportunidades el premio a la Valentía en el Periodismo de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios. Murió en la ciudad de Homs, junto a Rémi Ochlik, mientras cubría la masacre provocada por la guerra civil en Siria en 2012. Su obra se puede consultar en línea a través del descubridor de la BLAA:
On the Front Line fue la obra que inspiró la película La corresponsal, protagonizada por Rosamund Pike. Incluye diversas entrevistas con Yasser Arafat y el coronel Gadafi; informes de Timor Oriental en 1999, con los cuales instó a la ONU para que protegiera a sus refugiados; relatos de su huida de Chechenia; e informes de los bastiones de los Tigres Tamiles de Sri Lanka, donde fue alcanzada por la metralla, dejándola ciega de un ojo (Colvin regresó rápidamente a la línea del frente). Además, informa sobre el 9/11, Afganistán, Irak, Gaza y la Primavera Árabe (The Collected Journalism of Marie Colvin, Kirkus Reviews, 2013, vol. LXXXI, Kirkus Media LLC Austin).
In Extremis: The Life and Death of the War Correspondent Marie Colvin de Lindsey Hilsum (Kirkus Reviews, 2018, vol. LXXXVI, Kirkus Media LLC, Austin).
Marta Rojas

(1931-2021) fue una periodista cubana, graduada de la Universidad de La Habana, la primera corresponsal de guerra latinoamericana en la Guerra de Vietnam y en Camboya. Por sus incansables contribuciones, reflejadas en un prolífico legado de artículos y decenas de libros, Marta Rojas fue distinguida con el Premio Nacional de Periodismo José Martí, máximo galardón de Cuba para profesionales destacados en este ámbito, así como el premio Casa de las Américas, el premio Alejo Carpentier y el título de Héroe Nacional del Trabajo.
En 1954, en medio de la lucha del pueblo vietnamita para salvar el país, liberar el sur y lograr la unificación, Marta Rojas se ofreció como voluntaria para ir a trabajar a Vietnam. Se convirtió en la primera reportera cubana y latinoamericana en pisar ese país, en los momentos más arduos de la resistencia del pueblo vietnamita. Acompañó a los soldados vietnamitas en diferentes frentes y presenció la brutalidad de las batallas en las dos regiones de Vietnam. Por medio de sus trabajos periodísticos, se comprendió a nivel internacional la feroz guerra de ese país, al que viajaba anualmente hasta 1975, como periodista y vicepresidenta del Comité Cubano de Solidaridad con Vietnam. También rindió testimonio en el Tribunal Bertrand Russell para reclamar justicia para las víctimas del Agente Naranja en Vietnam. El recuerdo más valioso que siempre atesoró fue la entrevista al presidente Ho Chi Minh, quien la saludó en español “Buenos días, Marta” y la abrazó como un pariente que regresaba de lejos.

Algunos de sus reportajes se pueden consultar en la revista Bohemia de La Habana (depósito de hemeroteca, 1691). Recomendamos los libros Tania la guerrillera inolvidable, con encuestas, entrevistas y recopilación de documentos realizados por Marta Rojas y Mirta Rodríguez Calderón (Ediciones Bochica, Bogotá, 1971, 920.7 B85r) y La generación del centenario en el juicio del Moncada de Marta Rojas (Ediciones de Ciencias Sociales, La Habana, 1965, 972.91 R64g).
Santiago Álvarez
(Cuba, 1919-1998) es considerado el más importante documentalista cubano y uno de los más relevantes de su época en el mundo. Realizó más de 600 obras, algunas de ellas consideradas joyas del documental. Director de programas de radio, fue uno de los fundadores de la sociedad cultural Nuestro Tiempo y luego del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, donde creó y dirigió el Departamento de Cortometrajes y el Noticiero ICAIC Latinoamericano. Recorrió más de noventa países haciendo cine documental. Fue corresponsal de guerra en Vietnam, Kampuchea, Chile y Angola, y tuvo la oportunidad de entrevistar a Fidel Castro, Che Guevara, Ho Chi Min, Salvador Allende y Agostinho Neto.

Fue un cronista de talla mayor, director de más de cuatrocientas ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano, con el cual sentó cátedra y develó hechos y fenómenos sociales de la historia de la segunda mitad del siglo XX (el desarrollo de la Revolución Cubana y el acontecer de los países del tercer mundo). En 2009 la Unesco declaró a los Noticieros ICAIC como “Memoria del Mundo”. Sobre su obra, invitamos a consultar en la Biblioteca: Santiago Álvarez, cronista del tercer mundo de Edmundo Aray (Cinemateca Nacional, Caracas, 1983, 070.44 A71s); Antología de Santiago Álvarez, que contiene cortometrajes clásicos de temas urgentes de su época: Now, Hanoi, Martes 13, El tigre saltó y mató, ... pero morirá, ... morirá!!!, LBJ, Ciclón, ¡Mi hermano Fidel...!; una selección de documentales sobre América Latina: La guerra necesaria, De América soy hijo... y a ella me debo..., El nuevo tango, Cómo, por qué y para qué se asesina un general?, Hasta la victoria siempre; y una selección de documentales sobre el sudeste asiático: 79 primaveras, La guerra olvidada, Abril de Vietnam en el año del gato (tres dvd, ICAIC, La Habana, 2004?, DVD3376).
También están disponibles en línea, desde el descubridor de la BLAA, los artículos:
- The Revolution Will Be Archived: Cuba’s Noticiero ICAIC Latinoamericano de Mariana Johnson.
“Este artículo investiga los revolucionarios noticieros del prolífico cineasta cubano Santiago Álvarez y los complejos problemas que rodean su preservación en el Registro de la Memoria del Mundo de la Unesco” (Moving image, Minneapolis, 2013, vol. 13, págs. 1-21).
- Noticiero ICAIC. 30 ans d’actualités cinématographiques à Cuba. Nancy Berthier y Camila Arêas (dir.) de Carolina Amaral de Aguiar, Nuevo mundo, mundos nuevos, 2022. Directory of Open Access Journals.
- As Escolas internacionalistas da Ilha da Juventude: Formação revolucionária de jovens africanos em Cuba (anos 1970 e 1980) de Alexsandro de Sousa de Silva y Mariana Martins Villaça.
“abordamos las llamadas escuelas internacionalistas creadas en Isla de la Juventud, en Cuba, en la década de 1970, dirigidas especialmente a estudiantes extranjeros de países con los que el gobierno cubano tenía relaciones de solidaridad internacional” (Varia história, 2022, vol. 38, págs. 195-225).
- Cuba: 50 Ans de l’ICAIC “Memória cubana do mundo / Une mémoire cubaine du monde de Alice de Andrade y Ana Saint-Dizier.
“La Revolución Cubana celebró su 50 aniversario el 1° de enero de 2009. La primera institución cultural que creó fue el ICAIC. Bajo la dirección de Alfredo Guevara, maestros como Cesare Zavattini, Joris Evans, Jean-Luc Godard (y otros) han formado jóvenes cineastas competentes. Algunos, liderados por Santiago Álvarez, filmaron no solo Cuba sino también los principales acontecimientos del siglo XX en todo el mundo” (Cinémas d'Amérique latine, 2009, vol. 17, págs. 159-168).
- Reeling in the Years de Olaf Moller.
“Moller habla sobre las obras del director de cine Santiago Álvarez. Una parte importante de la producción masiva de Álvarez ha permanecido esencialmente desconocida: este es el Noticiero ICAIC Latinoamericano, constituye el grueso de la obra de Álvarez” (Sight and sound, Tower Publishing Services, Londres, 2017, vol. 27, pág. 60).
Ernest Hemingway

(1899-1961) fue un novelista, cuentista y periodista estadounidense. Experimentó la guerra y escribió comunicados desde innumerables líneas del frente. Fue corresponsal durante la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, reportó el conflicto chino-japonés, fue corresponsal de guerra en Europa, participó en misiones aéreas y presenció el desembarco de Normandía.
Al regresar a Cuba, se involucró en una agencia de operaciones antifascistas. Con su estado mayor en Finca Vigía, una vez artillado el “Pilar”, camuflado con la apariencia de una embarcación dedicada a estudios científicos sobre la fauna marina del Golfo de México, él y algunos miembros de su tripulación ¬–que habían sido integrantes de las brigadas republicanas participantes en la Guerra Civil Española¬– navegaron por las aguas del Mar Caribe para descubrir e informar a la marina cubana y norteamericana sobre la presencia de submarinos alemanes que incursionaban por el golfo. Visitaron diferentes cayos que aparecen descritos en su libro Islas en el Golfo (Emecé, Buenos Aires, 1971, 813.5 H35i).
Gabriel García Márquez, en el prólogo del libro Hemingway en Cuba del periodista Norberto Fuentes que se puede consultar en la BLAA (Editorial Nueva Nicaragua, Managua, 1984, 928.1 H35f), hace referencia a la entrevista que hiciera a Hemingway el periodista argentino Rodolfo Walsh en 1960, en el aeropuerto de La Habana:
“Apenas un año después del triunfo de la Revolución Cubana, cuando ya estaba en marcha la hostilidad del gobierno de Estados Unidos contra la isla del Caribe, entre gritos y empujones de una masa de gente aglomerada en la terminal, Hemingway alcanzó a gritar en su español correcto: ‘Nosotros, los cubanos, ganaremos’. Y agregó en inglés sin que nadie se lo preguntara: ‘I’m not a yankee, you know’”.
Hemingway hacía referencia al poema de Pablo Neruda Oda al hombre sencillo: “ganaremos, / ganaremos nosotros, / los más sencillos, / ganaremos, / aunque tú no lo creas, / ganaremos”. Invitamos a consultar Un corresponsal llamado Hemingway, compendio de crónicas del corresponsal estadounidense con prólogo de Norberto Fuentes (Nueva Nicaragua, Managua, 1984, 070.44 H35c) y La quinta columna y cuatro historias sobre la guerra civil española de Ernest Hemingway (Emecé Editores, Buenos Aires, 1973, 818.5 H35q).
Vasili Grossman

(1905-1964) fue un periodista, escritor y corresponsal de guerra soviético. Cronista meticuloso e implacable, relató las batallas de Moscú (1941-1942), Stalingrado (1942-1943), Kursk (1943) y Berlín (1945). Durante la Gran Guerra Patria (1941-1945), acompañó al Ejército Rojo como corresponsal de guerra para el periódico Estrella Roja (Krasnaya Zvezda). Sus crónicas, desde la línea de fuego, siendo periodista y soldado, reflejaban la realidad del frente y sus artículos eran esperados incluso por el mismo ejército. Finalizada la guerra, participó en “El libro negro”, proyecto del Comité Judío Anti-Fascista para documentar los crímenes del Holocausto. En 1952 escribió Vida y destino, dedicada a su madre judía víctima de los nazis. Es su novela más importante y está disponible para consulta en la Biblioteca (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2008, 891.7933 G76v).
Grossman es el autor de El infierno de Treblinka, primer testimonio de los horrores del Holocausto que fue utilizado en el Tribunal de Nuremberg, que se puede consultar en línea a través del descubridor de la BLAA en Digitalia Hispanica (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2017). Recomendamos también Un escritor en guerra: Vasili Grossman en el Ejército Rojo, 1941-1945 (Crítica, Barcelona, 2006, 920 G76e) y Stalingrado, crónicas desde el frente de batalla de Vasili Grossman (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2018, 920 G76s).
Esta ha sido una ceñida síntesis sobre la obra de algunos corresponsales de guerra, un homenaje a quienes, en medio del horror, se apegan a la verdad. Esperamos que sea una motivación para consultar el arsenal que sobre este tema reposa en la BLAA.
*Artículo tomado de El Ratón, revista de la Biblioteca Luis Ángel Arango. N° 280. Noviembre 2023