“[…] Caminaban, cansados pero decididos, los restos de las orgullosas castas guerreras de toda la América roja, sus emblemas llenos de cicatrices en el cuerpo y en el alma, pero con la mirada de piedra aún embelleciendo sus semblantes.
Cientos de brujos montados en cóndores oscurecieron el cielo a su paso.”
“La conquista mágica de América”, Jorge Baradit
Posado orgulloso sobre el escudo colombiano, el cóndor de los Andes tiene -no obstante- la mala fortuna de ser un ave carroñera. Pareciera condenado al ostracismo por su hedor a muerte, por sus hábitos repugnantes, por el aparente oportunismo de su dieta. Así también, la ciencia ficción colombiana fue a menudo acusada de nutrirse convenientemente de cadáveres insepultos. Tal vez olvidan sus críticos más quisquillosos el indiscutible valor práctico y ritual de la necrofagia.
Desde su edad más tierna la CF colombiana devoró los ojos del espiritismo y la prestidigitación, apropiándose así de sus talentos predictivos. Picoteó los intestinos de la religión, amagando un sustento científico para la existencia de una divinidad. Masticó marchitas plantas ancestrales para hacerse una con el universo y recibir revelaciones místicas. Se tragó las semillas inertes de la paranoia tecnológica y el miedo al futuro. Prestó desde siempre el valioso servicio de depurar lo moribundo, sintetizar estilos varios y regurgitar nuevas ideas.
Pero nuestra CF es mucho más que la suma de sus partes. Decían los incas que cuando un cóndor presentía la llegada de sus últimos días, aguijoneado ya por el cansancio y la vejez, se posaba en la montaña más alta. Desde allí se precipitaba a toda velocidad hacia el fondo empedrado de alguna quebrada. Resurgía entonces de su entierro renovado y lleno de vida. De forma parecida, la CF muere y renace a diario, interesada cada vez en más temas, interceptándose cada vez con más disciplinas, reinventándose a pesar del aparente desprecio de otros por su naturaleza. Posada orgullosa sobre el escudo colombiano, no duda un segundo de su propia majestad.
Los invitamos entonces a disfrutar de un bocado del cadáver exquisito de la CF colombiana en la tercera sesión del Club de Ciencia Ficción Latinoamericana: de humanos y otras faunas, que se realizará este jueves 21 de marzo en la Biblioteca Darío Echandía de Ibagué.
Este Club de lectura se propone realizar un acercamiento creativo al género y subgéneros de la Ciencia Ficción, partiendo de diversos autores, obras y tendencias, privilegiando la abundante producción latinoamericana y colombiana disponible en la Red de Bibliotecas del Banco de la República.
Para conocer más sobre la ciencia ficción colombiana, explora en la Red de Bibliotecas los archivos de figuras icónicas que se destacaron en el campo: Colección de la familia Acosta Samper y el BCB 105 que revisa esta colección, que nos acercan a la obra de Soledad Acosta de Samper, y las publicaciones de Julio Garavito y René Rebetez »