Con un repertorio de diecinueve canciones, se presentó en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, el Coro Filarmónico Infantil de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, dirigido por Sandra Patricia Rodríguez. En la primera parte del concierto, escuchamos un grupo de diez canciones en inglés, latín, sueco y francés, del repertorio internacional; mientras que en la segunda parte, escuchamos nueve canciones del repertorio latinoamericano, incluyendo la canción brasilera A moda da Garranchinha que se cantó en portugués.

El Coro Filarmónico Infantil es una coral de ciento cincuenta niños provenientes del Proyecto Filarmónico Escolar y de los Centros Filarmónicos Locales. Dada la capacidad de la Sala de Conciertos (diseñada para pequeños conjuntos), fue necesario reducir el grupo vocal a cuarenta y cinco coristas, que cantaron con acompañamiento de piano, y también con un pequeño grupo instrumental, que varió en número de instrumentos según lo requerían los arreglos de las obras.

Este apoyo instrumental es necesario, si tenemos en cuenta que la mayoría son canciones tradicionales y populares provenientes de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Italia, Perú, y Suecia, pudiendo incluirse aquellas que hemos conocido a través del teatro musical y del cine como Lullaby of Broadway, The Seal Lullaby y Todos vuelven. Para este concierto también incluyeron obras sacras para coro y piano, que se cantaron en latín e inglés, estas fueron: Nigra Sum, Ave María en fa mayor, Sanctus, Praise the Lord, Our God, Forever, y Balulalow, canción de cuna de A Ceremony of Carols, Op. 28 de Benjamin Britten. A este listado podemos sumar Masque de l’ombre del francés Manuel Coley, inspirada en el estilo polifónico de J. S. Bach y Hans Leo Hassler, reconocidos compositores de cantatas y música sacra.

Una de los aspectos por resaltar, fue que el repertorio estuvo muy bien escogido. Es fácil notar que detrás hay un trabajo consciente para encontrar el repertorio adecuado para esta coral, algo no siempre fácil, si se tiene en cuenta que las obras originales para coro infantil están escritas para formato de cámara, donde la polifonía permite que las voces vayan tejiendo su propio acompañamiento. También entra en juego que los niños tienen un mayor interés por la música actual, algo que les permite conectarse intelectual y emocionalmente de manera más rápida, y adicionalmente, que el mismo permita el desarrollo vocal de los niños. Esta es una tarea ardua, donde se conjugan la creatividad y la evaluación permanente de cada arreglo.

Musicalmente hablando, pude apreciar un trabajo cuidadoso en afinación, respiración y dicción, si bien hubo algunas fallas de afinación en las obras Balulalow de Britten, y The Seal Lullaby de Whitacre; también faltó exagerar más las consonantes en la parte imitativa de Praise the Lord, para poder apreciar mejor el entrecruzamiento del texto. Igualmente, creo que faltó un poco más de presencia del piano en la primera parte del Sanctus de Oswin. Pero, más allá de estos mínimos detalles, pude apreciar unas voces técnicamente bien trabajadas, de sonoridad homogénea en todo el registro y buena proyección.

Sobre este trabajo musical, se construyó un espectáculo que incluyó algunos elementos escénicos y teatrales. Fueron ovacionadas por el público las interpretaciones de Lullaby of Broadway y A moda da Garranchinha que incluyeron vívidas coreografías, cercanas al teatro musical. También los coristas se ubicaron dentro del público para cantar el Balulalow de Britten y la Canción con todos de César Isella. Para la Chacarera de los gatos se usaron diademas con orejas de gato, además de guantes blancos que se usaron en otras canciones.

Las canciones infantiles suelen hablarnos bien sea de animales domésticos o de animales salvajes del África sub-sahariana, pero pocas veces lo hacen de nuestra abundante fauna silvestre. Y por eso quiero felicitar a María Olga Piñeros, por haber escrito un texto tan pertinente, y a Mauricio Lozano por la música de la canción Los animales. Aunque es lamentable tener que reconocer que, como adultos, estamos haciendo caso omiso al llamado que los niños nos están haciendo por la preservación de nuestros recursos naturales.

Ahora bien, los arreglos instrumentales tuvieron como característica el usar un instrumento asociado a la práctica musical de donde viene la canción. Para Viva la libertá y Lullaby of Broadway se utilizaron instrumentos cercanos al jazz como la trompeta, el saxofón, el bajo y la batería; en Dos palomitas, se tocó la zampoña para darle un ambiente andino a la canción; de igual forma, se tocaron capachos y un cuatro para las obras llaneras A la orilla del río y Un eterno resplandor. Huelga decir que la guitarra fue un instrumento principal en todas las obras del repertorio latinoamericano.

Después de todo lo visto, escuchado y disfrutado, quedó claro que la música es un vehículo lúdico de aprendizaje, que alimenta nuestras dimensiones afectiva, intelectual, creativa y humana.

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El Coro Filarmónico Infantil se presentó en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá