Desde enero de 2024, los equipos de la Biblioteca Virtual y del Centro Cultural de Bucaramanga hemos estado trabajando en un proyecto de investigación colaborativa alrededor de la colección fotográfica de Carlos Eslava Flórez (1935-2014). Este fotógrafo pamplonés estuvo activo desde1955 hasta casi el final de sus días. Durante buena parte de su vida, Eslava se dedicó a la reportería gráfica. Su formación en el arte de la fotografía se vio impulsada por Gustavo Molina, un discípulo de Leo Matiz, quien terminó siendo su tutor. Publicó en diarios locales como Vanguardia Liberal y a nivel nacional, en los periódicos El Tiempo y El Espectador, y en la revista Cromos.
El Banco de la República adquirió un archivo fotográfico de Eslava compuesto por cerca de mil fotografías, de las cuales 951 pueden consultarse a través de la Biblioteca Virtual. El fotógrafo retrató el departamento de Santander desde diferentes ángulos entre los años sesenta del siglo XX y la primera década del XXI. En la colección de la Biblioteca Virtual es posible encontrar imágenes sobre el desarrollo urbano de Bucaramanga, la vida rural de varios municipios del departamento, eventos políticos, retratos de hombres y mujeres de la vida cotidiana y pública, desarrollo industrial, artes y oficios, entre otros.
Este proyecto de investigación colaborativa surgió con el propósito de enriquecer las descripciones de la colección fotográfica a partir del conocimiento local y propiciar la activación de las memorias a través de las imágenes. Fue así como invitamos a los usuarios del Centro Cultural y a personas interesadas en la historia de Santander y en la fotografía a compartir sus experiencias, conocimientos y saberes con el fin de aportar a la construcción de las historias y memorias regionales.
Con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que el trabajo con los interesados estaba abriendo otras oportunidades como la posibilidad de crear y fortalecer una comunidad de aprendizaje. Esto se ha logrado a partir de una programación de actividades permanentes a las que se suman los interesados de manera continua o esporádica, y en las que el interés por las historias y las fotografías ha permitido crear lazos entre los participantes.
Se ha estructurado una programación de cuatro tipos diferentes de sesiones: exploración, investigación colaborativa, formación y esparcimiento. Aunque en la práctica, este tipo de sesiones no son sencillas de diferenciar porque comparten objetivos, han sido muy útiles en términos de planeación para dinamizar el proyecto. Podemos decir, por ejemplo, que las sesiones de investigación colaborativa han sido las más frecuentes; en ellas, se investigan y describen las imágenes. Pero han sido una muy buena fuente de información y consolidación de la comunidad, los talleres sobre cómo estructurar colecciones digitales, las conferencias y conversaciones con conocedores de la fotografía santandereana, los diálogos intergeneracionales de saberes con familiares y amigos de los integrantes de la comunidad de aprendizaje, las visitas guiadas por otros repositorios documentales que contextualizan la obra de Eslava y las salidas de campo para recorrer algunos de los lugares fotografiados por Eslava, entre otros.
A los encuentros semanales que se realizaron en 2024 asistieron fotógrafos, artistas, estudiantes y profesionales en Historia, Sociología y Antropología. Varios de los participantes coincidieron en afirmar que su participación en las sesiones propuestas les permitió aprender no solo de quienes coordinan la realización de los encuentros, sino también, y tal vez en mayor medida, de todos los participantes. En 2025 decidimos continuar con el fortalecimiento de esta comunidad y el perfil de los interesados se ha mantenido, pero se han vinculado también gestores culturales, amas de casa y literatos, entre otros.
Hasta el momento, podemos decir que, además de enriquecer la colección, hemos logrado acercar las fotografías a nuestros públicos, y ese interés se ha demostrado en el incremento de visitas a la colección en la Biblioteca Virtual. Así mismo, en las sesiones semanales que se realizan en el Centro Cultural hemos podido evidenciar la actividad académica que se ha ido desarrollando alrededor de la colección, pues estudiantes interesados en la obra de Carlos Eslava Flórez han tomado como fuente de investigación sus fotografías para sus trabajos de grado y varios de ellos se han presentado en encuentros académicos. Para la Biblioteca Virtual, este también se ha convertido en un espacio significativo, ya que nos ha permitido abrir canales de diálogo y escucha con nuestros públicos, y nuevas formas de acercar nuestros contenidos.
En 2025, el proyecto se seguirá desarrollando con el reto de mantener y consolidar el tejido de la comunidad de aprendizaje.
*Artículo tomado de El Ratón, revista de la Biblioteca Luis Ángel Arango. N° 299. Junio 2025