“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América Latina la más grande Nación del Mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”. Simón Bolívar, Carta de Jamaica, MSS137

Epístola de la Colección de la Biblioteca Luis Ángel Arango

El género epistolar corresponde a la escritura de cartas, denominado epistolografía. Estos escritos suscitan interés entre el público, al contener no solo información los autores o los destinatarios, sino que también dan a conocer elementos de sus entornos que ayudan a dilucidar acontecimientos e ilustran con precisión sucesos que pueden servir como fuente primaria de investigación.

La Biblioteca Luis Ángel Arango cuenta con una importante colección epistolar de archivos y fondos adquiridos durante décadas, como la correspondencia de expresidentes, intelectuales e investigadores, sumados a la bibliografía producida a partir de cartas que dan cuenta de un sinnúmero de asuntos.

Cartas en el mundo antiguo

Diferentes culturas del mundo antiguo desde la mesopotámica, pasando por la egipcia, incaica, china, griega y romana, escribían cartas y contaban con redes de comunicación para llegar a destinos lejanos. En Oriente Próximo inició la escritura cuneiforme sobre arcilla, en tablillas que contenían todo tipo de temas, con el tiempo se dio paso al papiro y se incorporó la escritura en arameo; incluso, idearon un formato con un saludo estándar para facilitar su redacción. Contaban además con archivos reales para guardar copias de las relacionadas con asuntos gubernamentales.

Portada del libro Heródoto en Los nueve libros de -la historia

El angareion persa era el sistema postal usado en Oriente Próximo, con puntos de parada para los mensajeros o pirradazis que recorrían el camino real persa (construido en tiempos de Darío), ellos debían leer las cartas a los destinatarios para asegurar la entrega del mensaje. Este sistema era costeado por las comunidades locales que además suministraban provisiones a los mensajeros que viajaban con un documento oficial de paso. El camino real era de tal calidad que la carretera siguió utilizándose hasta tiempos del Imperio romano. Sobre este sistema postal, recomendamos consultar la Historia de Heródoto: “[…] y ni la nieve, ni la lluvia, ni el calor, ni la noche les impide cubrir a toda velocidad el trayecto que a cada uno le corresponde”. (Historia, Libro VIII,  1989, pp. 162-163).

Las cartas en el Antiguo Egipto se escribían en tablillas de arcilla o en papiro. Algunas se tallaban en estelas de piedra y se escribían en varias lenguas además del egipcio, sobre todo en acadio. Los egipcios llegaron a idear cartas modelo para los escribas más inexpertos. Al igual que en Oriente Próximo, los funcionarios egipcios tenían mucho interés en conservar una copia de las cartas importantes. En el Antiguo Egipto existía un sistema de mensajeros que se transportaban en carros tirados por caballos que iban cambiando en las estaciones, aunque algunos también viajaban en barco por el Nilo y sus afluentes. Los particulares empleaban a personas para este oficio o se apoyaban en viajeros de confianza. Sobre este asunto habla nuevamente Heródoto en Los nueve libros de -la historia.

Es importante destacar las Cartas de Amarna, nombradas así por el lugar donde se encontraron las tablillas: Tell el-Amarna, la antigua ciudad de Ajetatón cuyo nombre significa “Horizonte de Atón” (construida por orden del faraón Akenatón). Estas cartas son un conjunto de correspondencia del siglo XIV a. C. que intercambiaron los gobernantes del antiguo Oriente Próximo y Egipto. Aunque la forma más simple de comunicación entre naciones ya existía, las Cartas de Amarna son el primer sistema diplomático internacional que expandió las relaciones por todo el Oriente Próximo.

“Las 382 cartas encontradas en Tell El-Amarna contienen no solo información sobre la política administrativa de Egipto durante la Edad del Bronce Tardío, sino también sobre transacciones internacionales que involucran vidas humanas. El propósito de este ensayo es mostrar, entre las líneas de las cartas de El-Amarna, cómo funcionó el tráfico de mujeres de Canaán a Egipto en este período” [extracto del artículo disponible en línea a través del descubridor de la BLAA, “Las cartas de Tell El-Amarna y la trata de mujeres en Canaán” de José Ademar Kaefer, Horizonte, Belo Horizonte, Brasil, 2019, vol. 17 (52), pp. 114-131].

Belerofonte en la fuente, ilustración de Walter Crane, 1910.

Belerofonte en la fuente
Ilustración de Walter 
Crane, 1910.
Colecciones digitales 
de la Biblioteca Pública 
de Nueva York. 

Por su parte, la primera carta del mundo griego está referenciada en la Ilíada de Homero, escrita en el siglo VIII a. C., donde Preto encomienda a Belerofonte entregar una carta a su suegro Yobantes, el relato forma parte de Cuentos de Tanglewood de Nathaniel Hawthorne, serie de relatos para público infantil, basados en la mitología griega; la ilustración que acompaña este recomendado fue usada como cubierta de este por Alba Editorial (1999).

Asimismo, Heródoto describió una serie de correspondencias entre el rey Amasis de Samos y el tirano Polícrates, hacia el año 522 a. C. a la que el historiador hace referencia en el libro III.

El ejemplo físico más antiguo de una carta griega es un trío de finas tablillas de plomo que datan del año 500 a. C. También se utilizaban trozos de cerámica y piedra caliza, pieles de animales y tablillas cubiertas con una mezcla de cera de abeja y carbón, así como tablillas de madera, no obstante, tenían predilección por el papiro. En la Grecia clásica no existía una red de correos como tal, pero sí había mensajeros especializados (hemerodromoi) y barcos mensajeros. Una de las fuentes de información más interesantes sobre las cartas griegas son las enviadas por los reyes helenos al describir la forma de administración real, la vida de las instituciones y el desarrollo del mundo griego en todo el Mediterráneo a partir del 323 a. C. Por su parte, los reinos helenísticos crearon una red postal sostenida en impuestos.

Epístolas o cartas de Marco Tulio Cicerón

Epístolas o cartas de 
Marco Tulio Cicerón. 
Vulgarmente llamadas 
familiares, traducidas por
Pedro Simón Abril, vol. 2 
(Libro quinto de las 
epístolas familiares), 
Hermanos de Orga, 
Valencia España, 1797, 
que reposa en la BLAA 
con el número 876.1 E64a.
 

Por otro lado, los romanos, hasta Cicerón, conservaban las cartas en archivos familiares, sin embargo, su publicación obedeció a una necesidad política: el mismo Cicerón disertaba sobre diferentes cartas privadas. La correspondencia de este filósofo y político romano es fuente histórica excepcional sobre el final de la República, este autor otorgó naturaleza literaria a la carta en Roma, escribía de forma naturaly su obra epistolar tiene un valor literario, como versa la introducción de cartas familiares: “no se sorprenderá el lector si descubre en el libro que tiene en sus manos una obra sumamente original y atractiva que atesora en sus páginas algunas perlas de exquisita y sofisticada prosa” (Cicerón, Marco Tulio, Cartas III, Cartas a los familiares I, 2008, p. 8).

Los mismos romanos escribían en papiro, pergamino (vitela) o cuero curtido. Contaban con el cursus publicus (sistema postal estatal) y a partir del siglo III a. C., se observa un notable aumento de las cartas personales, no obstante, los remitentes debían hacerlas llegar por su propia cuenta. Suetonio atribuyó a Augusto la creación del sistema postal romano con mensajeros (iuvenes) que portaban una orden oficial, encontraban relevos en estaciones, donde se aprovisionaban y encontraban transporte (vehicula: asnos, mulas y carros). Algunas contaban con alojamiento.

El período comprendido entre el 200 y el 600 d. C. se conoció como la “edad de oro de la escritura de cartas”, los romanos escribieron manuales con ejemplos y comentarios académicos sobre cómo escribir buenas cartas. Aún se conservan cartas de recomendación, felicitación, agradecimiento y petición.

Reinos de la primavera y el otoño y estados combatientes

De otra parte, los chinos utilizaban tinta y papel para escribir al menos desde el siglo II a. C. y su red de comunicaciones, que ya existía en cierta medida durante el período de los reinos combatientes (siglos V a III a.C.), se desarrolló durante la dinastía Han (206-220 a. C.). Gobernar un vasto imperio requería una comunicación rápida y fiable, y se dice que los mensajeros Han eran capaces de transmitir un mensaje imperial a una velocidad de 480 kilometros (300 millas) en 24 horas, aunque parece que la norma era menos de la mitad. En la época de la dinastía Song (960-1279 d. C.), los mensajeros podían utilizar más de 1600 escalas para viajar por carretera o por río. Véase Reinos de la primavera y el otoño y estados combatientes de Zou Zhong, Grupo de Publicación de Jinlin, Changchun, 2006, 951.018 Z68r.

Nueva crónica y buen gobierno

Nueva crónica y 
buen gobierno
(Codex péruvien 
illustré), Felipe Huamán 
Poma de Ayala, edición 
facsimilar, Université de 
Paris, Inst. d’Ethnologie, 
París, 1936, sala de Libros 
raros y manuscritos, 
985 P65n

Mientras que los incas no tenían cartas que entregar puesto que tenían al quipu como sistema para llevar sus registros al no tener escritura, no obstante, adoptaron un extraordinario sistema de mensajería: los corredores (chaski o chasquis) operaban por relevos, pasando la información oralmente a un nuevo corredor situado cada 6 a 9 kilómetros. De este modo, los mensajes podían recorrer hasta 240 km en un solo día a lo largo de una red que alcanzaba la impresionante cifra de 40.000 kilometros de caminos construidos con ese fin.

Carta de Jamaica

Bolívar llegó a Jamaica en mayo de 1815, desde allí se dedicó a divulgar, a través de una amplia correspondencia con personalidades de todo el mundo, el propósito de la guerra que se estaba librando en el territorio de la América meridional. Hasta entonces, el mundo sólo conocía la versión de los realistas.

De estos escritos, el más conocido es el documento histórico “Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla”, mejor conocido como la Carta de Jamaica que fue dictada por Bolívar a su secretario Pedro Briceño Méndez el 6 de septiembre de 1815, en respuesta a una comunicación de Henry Cullen (súbdito británico que residía en Falmouth, cerca de Montego Bay, al norte de Jamaica) quien pidió al Libertador que le comentara acerca de la conducta de los españoles para con los pueblos indígenas requiriéndole, además, una descripción de la situación política. Es un texto fundamental para entender la visión de Simón Bolívar, sobre la independencia de América. El manuscrito original de la Carta de Jamaica, en castellano, es un bien documental patrimonial perteneciente a la colección de manuscritos del Archivo Histórico del Ministerio de Cultura y Patrimonio de Ecuador.

En la Sala de Libros Raros y Manuscritos se puede consultar el documento mecanografiado de Guillermo Hernández de Alba titulado “Trascendental hallazgo histórico: la más antigua y auténtica versión de la carta profética de Jamaica” en el que Hernández hace referencia al texto de esta traducida al inglés:

“Entre los numerosos y admirables documentos inspirados por el genio de Bolívar, sus cartas constituyen, sin género de duda, el depósito fiel de sus ideales, de sus íntimos pensamientos, de su notable erudición, de sus sentimientos y pasiones; muestran su figura colosal en tal manera de intimidad que su espíritu múltiple y privilegiado, la nerviosidad voluntariosa de su inteligencia, su agudeza para entender las flaquezas de sus corresponsales, su don de consejo y su autoridad de magnate, saltan dondequiera ponderando cómo la figura del Libertador tiene sobrado derecho de alzarse en medio de los grandes con que la Providencia regala de tarde en tarde a la menguada humanidad.

La actualización del pensamiento bolivariano en el campo internacional, lo peregrino de su congreso anfictiónico de Panamá, lo admirable de sus núcleos confederados para Hispanoamérica, lo genial de su Colombia, cuyos vínculos es necesario reanudar ahora, han puesto otra vez en manos de los estudiosos el texto de su “carta profética” que contiene la esencia milagrosa del pensamiento vivo del padre de la patria.

De aquí que en cuento diga en relación con este derrotero de los hombres de estados americanos, con este libro abierto de la sabiduría del que supo adivinar el porvenir, pues no soñó ideales, cobre aún mayor interés del que despierta cuanto incide con la figura del Libertador. El pensamiento del padre permanece requiriendo varones capaces de realizarlo, para salvaguardia del patrimonio espiritual y político de las antiguas colonias ibéricas que le deben su existencia de pueblos soberanos […]”. (Mecanografiado, c 1900, MSS2653).

La Carta de Jamaica tenía como objetivo fundamental atraer la atención de Gran Bretaña y el resto de las potencias europeas hacia la causa de los patriotas independentistas americanos. El manuscrito, borrador de la versión inglesa, se conserva en el Archivo General de la Nación en Bogotá, en el fondo Secretaría de Guerra y Marina, volumen 323. No fue hasta hace poco que se había podido localizar el manuscrito original castellano, no se conocía copia alguna entre 1815 y 1883, salvo las dos publicadas en inglés, en 1818 y 1825; fue en 2014 desde Ecuador que se supo del hallazgo del manuscrito original del documento en español.

La dominación realista era poderosa para 1815, perdida la Segunda República después del esfuerzo de la Campaña Admirable y derrotado el ejército patriota por las tropas de José Tomás Boves en 1814, sumado a las frecuentes rivalidades entre sus partidarios, Bolívar partió desde Cartagena de Indias hacia Jamaica. Y fue allí, en Kingston, donde redactó esta misiva, vigente todavía, con una sentencia que hoy retumba en nuestro continente sobre la necesidad de unión entre los países americanos.

Portada Carta de Jamaica

Carta de Jamaica, 
contestación de un 
americano meridional a un 
caballero de esta isla de 
Simón Bolívar

En la BLAA se puede consultar Carta de Jamaica, contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla de Simón Bolívar, Universidad Distrital Francisco José de Caldas Bogotá, 2020, 980.02 B65c1. También recomendamos Carta de Jamaica, contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla 1815-2015 de Simón Bolívar, estudios académicos de Jorge Núñez Sánchez, Juan Camilo Rodríguez Gómez, Amílcar Varela Jara, Parlamento Andino, Bogotá, 2015, 923.587 B65c64. Asimismo, en la Sala de Libros Raros y Manuscritos reposa la correspondencia de El Libertador, Manuscrito, Simón Bolívar, Capitán - General de los Exércitos de Venezuela, y de la Nueva Granada, 1816 (MSS4110).

Cartas de Manuelita

Portada del libro Sin temores ni llantos, vida de Manuelita Sáenz

El historiador Carlos Álvarez Saá en su libro Manuela sus diarios perdidos y otros papeles, Imprenta Mariscal, Banco Central del Ecuador, Quito, 1995 que en la BLAA se encuentra con el número 920 S13a2, refiere y documenta innumerables cartas intercambiadas entre Manuelita y Bolívar durante su relación de ocho años (1822-1830), las concernientes a las campañas independentistas del sur y su cruzada libertaria que le permitió alcanzar grados militares como la única mujer que se incorpora formalmente al ejército regular como soldado húsar del grupo de la Caballería de la Guardia: su ascenso a teniente de húsares, luego como la capitán de húsares activa participante en la Batalla de Junín de agosto de 1824 y finalmente la coronel de la batalla de Ayacucho de diciembre de 1824, sobre este último grado, invitamos a consultar en la BLAA la disertación del historiador Galo René Pérez, Sin temores ni llantos, vida de Manuelita Sáenz, Banco Central del Ecuador, Quito, 1997, 923.587 S13p.

Carta de Manuela Sáenz

Carta inconclusa de José Martí a Manuel Mercado

Entre los innumerables escritos del más universal de los cubanos, resalta la carta inconclusa escrita el 18 de mayo de 1895, víspera de su caída en combate, a su amigo Manuel Mercado, constituida en su testamento político. En ella expresó:

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con qué realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son levantarán dificultades demasiados recias para alcanzar sobre ellas el fin”. [José Martí, Obras completas, tomo 20, pp. 161-164].

Al día siguiente, el 19 de mayo, José Martí cayó en combate en Boca de Dos Ríos, en la antigua provincia de Oriente. El historiador cubano Eduardo Torres-Cuevas, en su ensayo “El proyecto inconcluso de José Martí”, concluye: “su pensamiento vivo es nutriente, sabia, para pensar y crear la Cuba futura. Brújula cuando baten aires de tormenta”. Por tratarse del pensamiento del ‘Apóstol de Cuba’, transcribimos aquí algunas consideraciones del ensayo que mencionamos en el que Torres-Cuevas hace referencia a la carta “A Manuel Mercado” que invitamos a revisar:

“El texto es suficiente para conocer las esencias y las estrategias del proyecto revolucionario martiano. Una gran incógnita se levanta con la última palabra escrita. Por lo pronto, el texto desmitifica la romántica y especulativa idea de que el Maestro buscara la muerte en el encuentro de Dos Ríos. Como guía de un pueblo que ha lanzado a la guerra, debía ser el primero en enfrentar al enemigo, pero no desconoce los riesgos necesarios. No hay desánimo ni tristeza y, lo más importante, piensa con entusiasmo en lo que hará.

El proyecto martiano ha transitado por varias etapas. Primero, unir lo que imperiosamente ha de estar unido; segundo, organizar y concientizar las fuerzas todas del país para la guerra necesaria y la creación de un nuevo modelo de república que no perpetúe.

La tercera etapa es la creación del Partido Revolucionario Cubano, instrumento real y práctico preparador de la guerra, creador y unificador de revolucionarios, batallador frente a los partidos coloniales y a la peligrosa corriente anexionista. La cuarta etapa apenas se iniciaba cuando cae en combate, la guerra de independencia y la creación de la república ‘en medio de la guerra’. Todo lo hecho hasta Dos Ríos apenas era el preámbulo de la construcción de la Cuba pensada y soñada por Martí.

Si la lucha inicial era contra el dominio colonial español, los profundos cambios operados en Estados Unidos convierten a esta nación en la más poderosa potencia, ante la cual, llegado el momento, la propia España rendiría sus banderas”. [Artículo publicado en Granma, 19 de mayo de 2020, pág. 3 (véase su edición digital https://www.granma.cu/file/pdf/2020/05/19/G_2020051905.pdf)].

Portada del libro José Martí y el equilibrio del mundo

En la BLAA se puede consultar la obra del historiador cubano Eduardo Torres-Cuevas: Historia del pensamiento cubano, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2015. También, en la Biblioteca están disponibles: Correspondencia a Manuel Mercado de José Martí, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2001, 923.27291 M17c6 y el capítulo “A Manuel Mercado” en José Martí y el equilibrio del mundo de Armando Hart Dávalos, Fondo de Cultura Económica, México, 2000, 923.1721 J67.

Cartas de la persistencia

Cartas de la persistencia

Por último, invitamos a consultar el archivo “Cartas de la persistencia”, proyecto de la BLAA para incentivar la escritura epistolar. Estas cartas fueron recopiladas tras una convocatoria en la que se invitó a la comunidad a responder a la pregunta “¿Cómo se cultiva la persistencia para seguir viviendo en Colombia a pesar de la adversidad?”. Entre abril y septiembre de 2007 se recibieron más de 5.300 cartas de todos los rincones del país, que se pueden consultar en la Sala de Libros Raros y Manuscritos.

El libro Cartas de la persistencia se puede descargar en https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll3/id/36

Con esta pequeña muestra, invitamos al disfrute de la vasta colección epistolar que conserva la BLAA. 

*Artículo tomado de El Ratón, revista de la Biblioteca Luis Ángel Arango. N° 295. Febrero 2025

Imagen principal Media
Y tú ¿cómo la pasas rico? Hay mil formas de pasarla rico, cuéntanos la tuya
Plan de Transparencia y ética pública
Derechos de uso