La compositora y pianista Claudia Calderón nació en Palmira (Valle del Cauca, Colombia) en 1959. Inició sus estudios de piano con la maestra Mary Fernández de Bolduc en el Conservatorio Antonio María Valencia, que continuó en el Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia con Pablo Arévalo y Patricia Pérez. Compuso su primera obra, Paisaje al galope fantástico, en 1979, año en el que ingresó a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Colombia como percusionista y pianista; con esta agrupación hizo su debut como concertista en 1980 bajo la tutela de Harold Martina. Estudió composición en Europa (1982-1987) con Diether de la Motte, David Wilde y György Sándor. A este período corresponden sus obras Tres pequeñas danzas del Pacífico (1982), Siete miniaturas para oboe solo (1983), Seis variaciones sobre un tema de Béla Bartók (1985), Preludio para violonchelo (1985) y Agua’re piña madura (1986). Se graduó con honores de la Musikhochschule de Hannover, en 1987, y se trasladó ese mismo año a Venezuela con el violonchelista y compositor Paul Desenne; en este país desarrolló su carrera como compositora, concertista, músico de cámara, investigadora y educadora.
En Venezuela fue profesora de música de cámara del Conservatorio Superior de Música Simón Bolívar y del Instituto Universitario de Estudios Musicales —IUDEM. Calderón también trabajó con la Fundación de Etnomusicología y Folclore —FUNDEF, con quienes realizó y publicó sus dos primeros trabajos sobre el joropo que consisten en la transcripción de piezas de la tradición oral pertenecientes a los golpes llaneros seis por derecho y periquera. En la Revista Musical de Venezuela publicó, en 1998, tres estudios sobre el joropo; el primero de tipo etnomusicológico donde se estudia en paralelo la práctica del joropo en Colombia y Venezuela, el segundo de tipo teórico donde se estudian los modos o claves rítmicas y en el tercero se estudian diferentes estilos de interpretación. Adicionalmente, realizó una extensa bibliografía donde referencia distintas fuentes acerca del joropo, el fandango, el arpa y los llanos colombo-venezolanos publicadas en Colombia, Venezuela, España y otros países latinoamericanos. Ha sido conferencista de estos temas para la Historical Harp Society de la Universidad de Amherst (Massachusetts) y la Universidad de Mainz (Alemania). Su labor de selección, transcripción y publicación de piezas de la tradición oral de Venezuela, Colombia y México, centrada en el arpa e instrumentos afines, la ha continuado a través de la Fundación Editorial Arpamérica junto con Adriana Gil Colmenares y Karina Lanz.
Con el estreno en Caracas de El galeón sumergido (1988), su producción y carrera musical dieron un giro sin retorno hacia la composición y creación de proyectos artísticos y musicales enteramente dedicados a las músicas derivadas o relativas al joropo, el fandango y el son jarocho. A este período pertenecen sus obras Sueño de Agbadyá (1994), Divertimento sinfónico Sueño de Agdabyá (1997), Suite Hoyemamb (1998), Albores (1999), Carnaval llanero (1999) y La revuelta circular (2000) que fueron estrenadas por ella misma y por importantes intérpretes de renombre internacional como Marisela González, Luis Julio Toro, Paul Desenne, Carlos Prieto, el Cuarteto de Percusiones Tambuco y la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Para entonces, sus obras Seis variaciones sobre un tema de Béla Bartók, La revuelta circular y Albores fueron parte respectiva de las producciones discográficas Colombia: piano en el siglo XX (Carlos Barreiro, 1999), A Prieto (Discos Urtext, 2001) y Tambuco. Serie iberoamericana I (Quindecim Recordings, 2004).
En 2002 reunió a los músicos venezolanos ‘Cheo’ Hurtado, Rafael Brito, David Peña, Juan Ernesto Laya y Jaime Martínez para la producción discográfica El piano llanero I, su más conocida producción discográfica. En este disco se muestran versiones originales de reconocidas obras andinas y llaneras de compositores colombianos y venezolanos como Simón Diaz, Joaquín Arias y Emilio Murillo, junto a obras del folclore llanero de la tradición oral. Cinco años después lanzó el segundo volumen de esta producción, El piano llanero II, que grabó junto a Rafael Brito, Luis Pino, Roberto Koch, José Alberto Pérez, Cheché Requena, José Luis Espinosa, Paul Dessene y Alonso Toro. En medio de estas producciones discográficas encontramos la producción discográfica Pedro Morales Pino. Obras para piano que grabó como solista para el Banco de la República, en 2004.
Entre 2000 y 2004 compuso cinco obras para orquesta sinfónica inspiradas en el joropo y que aún no se han estrenado. Estas son: Gran chipola (2000), Tonada (2000), Pajarillo entreverao (2002), Revuelta tuyera (2003) un arreglo sobre la obra original de Fulgencio Aquino, Suite Hoyemamb (2003) y Toccata Xoropo, obra para piano y pequeña orquesta que compuso en México al haber sido ganadora de la Residencia Artística del Programa G-3, en 2004. Claudia Calderón también tuvo una estrecha relación con el maestro José Antonio Abreu y su sistema nacional de orquestas FESNOJIV, lo cual le permitió ser directora asistente de la Orquesta Sinfónica de los Llanos y, al retornar definitivamente a Colombia, ser la fundadora y directora de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Villa de Leyva, en 2013. En 2017 se trasladó a Yopal donde fundó la orquesta filarmónica infantil Arcos del Casanare.
La obra musical de Claudia Calderón está íntimamente ligada a sus labores como concertista, investigadora, educadora y productora musical. La complejidad de su pensamiento musical estriba en el entendimiento que tiene de las técnicas de ejecución del folclore llanero, andino y del Caribe, y que trasladó exitosamente al piano y, de este, a una amplia gama de instrumentos de cuerda y percusión tradicionales que puso en diálogo constante. Fue así como se hizo a sí misma vocera de una rica y compleja tradición musical que hermana a diferentes pueblos campesinos y urbanos que la viven y sienten en profundidad.
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