El cuarteto de 'jazz latinoamericano' Bituin, agrupación conformada por las hermanas Áñez (Juanita y Valentina) y los hermanos De Mendoza (Santiago y Daniel), estuvo a cargo del más reciente recital de la Temporada Digital que nos ha venido ofreciendo el Banco de la República a lo largo de 2021. Grabado en la emblemática Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, el programa interpretado por Bituin el pasado miércoles 1° de diciembre es una lección en el ejercicio de la mímesis, del arte de la repetición e imitación como poética. Con lo anterior, no me refiero a la poética como poesía, sino a su raíz etimológica, poiesis: un término que denota a la creación y a la producción, al acto de traer algo a la existencia, del tránsito del no-ser a la presencia. Pero esto puede sonar algo contradictorio. ¿Cómo puede llevar la imitación o la repetición a la creación de algo que no existía antes, de lo nuevo?

Navegar esta aparente contradicción en 'clave latinoamericana' es una de las grandes hazañas que Bituin se ha dispuesto a lograr desde hace ya más de una década. Aunque el grueso de su repertorio consiste en piezas musicales compuestas por otros, y que hacen parte de lo que podríamos llamar como un 'canon latinoamericano popular'—no es extraño, por ejemplo, escuchar una canción de Violeta Parra o de Simón Díaz en sus conciertos— estas músicas son re-elaboradas, desbaratadas, y coloreadas por medio de arreglos arriesgados, y de la improvisación y del juego entre las voces, el contrabajo y la batería, una configuración que es poco usual tanto en el mundo del jazz como en el mundo de la música popular latinoamericana. A lo anterior se le suma un cierto eclecticismo adicional dado que Bituin juega con nuestras expectativas acerca de cómo un ensamble de jazz debería sonar pues, si bien el bajo y la batería muchas veces proveen la base rítmica y armónica mientras que las voces cantan las melodías, a lo largo del recital, gracias a la versatilidad y creatividad de los y las músicos, estos roles se invierten constantemente.

Y he aquí lo atractivo de la propuesta musical de Bituin, pues uno podría, tal vez de manera apresurada y errada, juzgar a esta agrupación como un ensamble poco original debido a que su propuesta depende casi que enteramente en el acto de creación original de otros. Pero es precisamente la mímesis lo que permite imaginar estos repertorios populares y tradicionales como originales, como esenciales. Sin la copia, por más 'imperfecta' que sea, la ficción de que existe algo original no sería tan arraigada. Entendiéndolo de esta manera, el arte de crear depende del arte de imitar. Y este es justamente el 'jaque' poético que nos hace Bituin en esta partida de ajedrez estética: ¿Qué vino primero, la mímesis o la creación? La respuesta, por supuesto, no es para nada simple. ¿Qué sería de nuestra experiencia humana, de nuestro cotidiano vivir, si entendiéramos la realidad como enteramente arbitraria, como una ilusión? ¿O, bien, del arte como enteramente 'natural' y en donde la re-presentación (re-elaboración) no figuran como prácticas?  

Bien lo dice Santiago de Mendoza, baterista de Bituin, cuando afirma que la intención artística de esta agrupación no es la de actualizar ni modernizar ni de recrear las músicas tradicionales, una interpretación a la que sería fácil de llegar tras escuchar la propuesta musical de este ensamble bogotano que ya cuenta con tres producciones fonográficas. Tampoco, valga la aclaración, son una banda de covers ni de arreglos; Bituin, parafraseando a Santiago de Mendoza, es más bien un ensamble que «[…] busca crear a través de la imitación», haciendo del acto de transformar, a partir de la mímesis, en un género musical como tal.  

Así pues, durante el programa, Bituin se presentó con jotas, vidalias, estilos y tonadas que, si bien nos llevan a la esfera de lo 'familiar' y lo 'tradicional', y que dependen de la repetición como base estructural (muchas veces a través de la células melódicas y líricas que se repiten en bucle), el efecto final del 'método Bituin' es uno de extrañeza y de novedad. Aun más, en este recital, Bituin llevó este paradigma mimético a su límite al incorporar obras escritas recientemente tales como Ceguera, una canción amorosa de la pluma Lorenzo Márquez; la La ciudad, una reminiscencia sónica de Xalapa, México escrita por Daniel de Mendoza (contrabajista de Bituin); y Profeta, del guitarrista y compositor ‘Kike’ Mendoza con letra de Valentina Áñez, esta última de su más reciente producción Divina cosecha (2021). Aunque nuevas, estas piezas fueron refractadas y deformadas exquisitamente en las voces de las hermanas Áñez y las manos de los hermanos De Mendoza—la imitación en este caso incluso precede al acto de presentarlas como originales. Finalmente, aplaudo la incorporación de repertorios venezolanos tradicionales, una decisión artística que interpreto como una posición política más que necesaria en tiempos tan xenofóbicos como los que vivimos. A Bituin: Bravi! Este recital fue, sin duda, uno de los programas más interesantes y ricos de la temporada. Esperamos con ansias su regreso a la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Rango.

 

Programa

E. MENDOZA / V. ÁÑEZ: Profeta.

S. JIMÉNEZ: Vivo en la curva.

D. DE MENDOZA: La ciudad.

L. MÁRQUEZ: Ceguera.

TRADICIONAL: Polo margariteño.

ANÓNIMO: Cuando Dios al mundo hacía.

C. E. GÓMEZ: Vidala de la ribera.

S. DE MENDOZA: De costumbre.

TRADICIONAL: Jota carupanera.

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Concierto de Bituin - Temporada Digital de Conciertos 2021