Los estudiantes de 8° y 9° grado de la Institución Educativa Juan José Nieto, del municipio de Baranoa, recibieron el pasado 1° de junio, al mediador Adolfo García, en el marco del programa Pazearte, un proyecto del Centro Cultural del Banco de la República – Sucursal Barranquilla. Los jóvenes construyeron una nueva mirada sobre la lectura:
Leer es placentero y no obligatorio
Algunos manifestaron que estaban insatisfechos con sus hábitos lectores. Consideraron que debían establecer un punto de conexión, que no estaba ligado a las normas de interpretación o técnicas de lectura, sino a una disposición y deseo de empezar el camino de la lectura desde la perspectiva del placer, observación y curiosidad, pero sobre todo desde el hambre por sentirse transformados por la lectura.

Después de la lectura en voz alta del cuento “Fernando Furioso” de Hiawyn Oram y Satoshi Kitamura, los estudiantes se identificaron con los personajes del cuento y diseñaron una nueva forma de enfrentar y manejar el enojo y la furia. Como un gran logro, los chicos manifestaron que sintieron el poder de escribir libremente, sin estímulos de notas y demás presiones.
Este ejercicio les sirvió para conectarse con lo más íntimo del arte de las palabras, y poder transmitir así, a la luz de las experiencias y de los detalles, sus emociones, momentos de virajes de la historia, tiempos, modos y demás herramientas que enriquecen un texto.
El poder de la herencia en Barrio Abajo
Niños, niñas, jóvenes, y adultos habitantes de los barrios Barrio Abajo y Montecristo -en su mayoría población afro-, se unieron en torno a Pazearte, fortaleciendo la cultura afro-descendiente y la ancestralidad, a partir de la mediación de lectura y la oralidad, inspirados en el cuento “Niña Bonita” de Ana María Machado.

La integración en el parque fue evidente. Los diferentes grupos poblacionales trabajaron en equipo: los niños ayudaban a los adultos a elaborar muñecos, mientras los adultos mayores contaban sus experiencias de vida en su hogar actual y su pueblo natal.
Una experiencia que fortaleció los vínculos afectivos intergeneracionales y barriales
Por su parte, los jóvenes residentes del mismo barrio, trabajaron juntos demostrando que la oralidad y la ancestralidad no debe ser solamente un vínculo con el pasado y la herencia afro- descendiente, sino también un canal para la construcción de tejido social y la cohesión social. En medio de las diferencias sociales, políticas, religiosas existen puntos en común y uno de ellos es la herencia, las raíces; esos orígenes que nadie discute y que muchos defienden.

Las madres también asistieron al parque con sus hijos, fue un momento donde se fortalecieron los vínculos y participaron de las estrategias de lectura y oralidad con sus hijos.
Las conclusiones de este Pazearte
Este ejercicio que resultó ser muy valioso y arrojó varias conclusiones:

- La herencia está marcada por momentos y experiencias pasadas que se van transmitiendo de generación en generación. La identidad y la herencia se fortalecen con los momentos de felicidad y paz.
- Los mayores reconocieron la importancia de estos espacios y señalaron que “nos vuelve a hacer niños” y nos libera de preocupaciones para ser felices alrededor de un cuento, una historia, un compartir, una narración oral, una canción o un recuerdo. Fue importante que ellos compartieran a los niños y niñas experiencias, consejos, recuerdos y hasta anécdotas de su vida.
- Estos encuentros en torno a la lectura, identidad y herencia, lograron activar en los participantes su amor por sus raíces y utilizar la lectura, la narración oral y la lúdica, como activadores de pensamientos y emociones.
A propósito de esta nota visita el sitio web:
La paz se toma la palabra, una red cultural para hablar de paz
Texto: Katherine Castillo Rolong
Fotografías: En Palabras de Mayores