¿A qué suenan los colores? ¿Cómo se pinta la memoria musical? ¿Y si el sonido pudiera pintarse?
Estas fueron las preguntas que durante los días 9, 10 y 11 de julio, convirtieron a Barranquilla en un territorio lleno gráficas y sonidos. Con una extensa convocatoria, creadores, artistas y aficionados por la cultura popular vivieron un encuentro significativo que despertó sus manos y voces creativas. El taller “Narrativas picoteras” resultó en un gran aprendizaje para explorar las múltiples maneras de construir una identidad visual propia. Guiados por el maestro y artista, William Gutiérrez, cada uno de los asistentes entrelazó historias personales, culturales y musicales para crear su propia obra. Trazos y pinceladas evocaron sentires que se transformaron en lenguajes coloridos.
Las reinterpretaciones del entorno y un gran repertorio gráfico fueron las herramientas necesarias para que cada participante reconociera cómo se narra, se imagina y se resignifica la creación colectiva con los sistemas de sonido a partir de letras, formas y composiciones artísticas. Así lo expresó Roberto Thorné, uno de los asistentes: “Me ha gustado el espacio porque, primero, podemos acercanos más a nuestra cultura picotera que tanto nos representa y segundo, porque he encontrado una forma muy especial y auténtica de congratular a mis amigos”.
En tres intensas jornadas de trabajo y reflexión desarrolladas en la Casa del Carnaval de Barranquilla, el arte popular y la gráfica tradicional se fusionaron con la cultura sonora, dando lugar a un espacio de intercambio creativo. El taller cultivó en los asistentes aprendizajes técnicos que, a su vez, se convirtieron en conexiones profundas entre quienes habitan y piensan la ciudad desde el sentir caribeño y musical. Un homenaje a la cultura picotera como vínculo de expresiones y construcciones identitarias.