El compositor, gestor y profesor Andrés Posada nació en Medellín en 1954. Inició sus estudios profesionales en música a los veinte años en la Universidad de Antioquia con Rodolfo Pérez, María Victoria Vélez, Álvaro Rojas, Consuelo Mejía, Gustavo Yepes y Mario Gómez-Vignes, después de retirarse de la carrera de arquitectura. Sin embargo, su contacto con la música empezó a los seis años con clases de guitarra, que se amplió a solfeo y piano en la Escuela de Bellas Artes, siendo aún estudiante de bachillerato. Su paso por la Escuela de Música y Artes Representativas de Universidad de Antioquia (1974-1976) fue irregular por la inestabilidad académica y social del momento, lo que impulsó la creación de la Escuela Superior de Música, institución en donde continuó sus estudios y los cuales culminó sin opción de obtener un título. En 1981 viajó a Estados Unidos y se inscribió en el Mannes College of Music de Nueva York (1981-1987). Allí recibió su título profesional (1984) y de maestría (1987) bajo la tutela de Leo Edwards y Peter Stearns en composición, y de Jacob Kreisberg en dirección orquestal. En Nueva York se llevó a cabo el estreno de sus obras Tríptico para clarinete No. 1, Sonata estival, Cuatro piezas para piano, Cantata del miedo, La creación y Tríptico para clarinete No. 2.

Posada regresó a Colombia a finales de 1987 y, desde ese momento, inició una intensa actividad como compositor, gestor y profesor. Se vinculó a la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia en 1988 y, al año siguiente, ingresó como profesor de la Universidad Autónoma de Manizales para hacer equipo con los ingenieros Camilo Rueda y Francisco Iovino, con quienes fundó el Laboratorio Colombiano de Música Electroacústica ‘Jacqueline Nova’ en asocio con el IRCAM. Posada compuso allí sus obras Catenaria, Rotaciones y Benkos. Catenaria se estrenó en Bogotá en el Primer Encuentro de Música Electroacústica del Centro Colombo Americano (1990), mientras que Benkos se estrenó en Medellín en el Teatro Metropolitano (1992) por comisión de la compañía colombiana de danza contemporánea Danza Concierto. En 1998, junto a Cecilia Espinosa, Hilda Olaya y Gustavo Yepes, fundó el Departamento de Música de la Universidad EAFIT e ingresó en convenio como profesor al Instituto Diego Echavarría, especializado en bachillerato musical. Asimismo, fue profesor de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia y de la Escuela de música de la Corporación Universitaria Adventista. Con Guillermo Gaviria, Gustavo Lara, Luis Pulido, Sergio Mesa, Mauricio Lozano y Jaime Torres crearon la Asociación Colombiana de Compositores que tuvo como propósito crear un espacio para la difusión de la música contemporánea colombiana. Actualmente, es miembro de número del Colegio de Compositores Latinoamericanos de Música de Arte (CCLMA) desde su fundación en 1999.

Mantuvo también una continua actividad compositiva durante quince años (1989-2004) que le permitió ser reconocido principalmente en América Latina y El Caribe. Participó en representación de nuestro país en reconocidos encuentros, foros y festivales como el III Encuentro de Música Contemporánea (Santiago de Chile, 1989), I Encuentro Latinoamericano de Música y Gran Festival de la Ciudad de México (1990), I Encuentro Andino de Música Contemporánea (Quito, 1993), Festival Latinoamericano de Música de Caracas (1991-2014), Latin American Music Festival (Texas, 2006), Foro de Compositores del Caribe (1992-2011) —donde fungió como organizador de las versiones XII y XVIII en la Universidad EAFIT— y Seminario de composición de la Universidad de Costa Rica (2014). A esta etapa pertenecen, entre otras, sus obras Movimiento, Figuras a cuatro manos, Pero yo te quiero sin saber porqué…, Figuras líticas, 6 para 6, De todos modos, Eventos móviles, Danza para orquesta, Salmo 55 y Los colores. Fue ganador del Concurso Nacional de Música Coral de Barranquilla (1988) por Acción de gracias, del Concurso Internacional de Composición ‘Valentino Bucchi’ (Roma, 1989) por Elegía primera, del Concurso de composición de la Sociedad Colombo-Austriaca (Viena, 1992) por CanononaC y del Primer concurso de composición musical de la Universidad de Antioquia por Sonidos del misterio. En 2004, el Banco de la República le hizo un concierto retrospectivo donde se incluyeron sus obras de cámara Presagio lírico, Sonata estival, Sonidos del misterio, Romance a cinco, 6 para 6 y Figuras líricas. En 2012, esta misma institución le hizo el encargo de Oración, ciclo de tres canciones para soprano y piano sobre textos de Piedad Bonnett que se estrenó en 2014.

Andrés Posada ha tenido también interés por las relaciones e interacciones entre lo sonoro, lo escénico y lo visual. Hizo con electroacústica la música incidental para Benkos y Esa vana costumbre, ballets comisionados por la compañía Danza Concierto; la música del mediometraje Lo que sea, de Luis Eduardo Mejía (1988); del documental La historia sin fin, de Ana Cristina Navarro (2000); y la música incidental para Hamlet que le comisionó el dramaturgo Mario Yepes, en 1994. Trabajó con base en técnicas de rodaje su obra Eventos móviles IIUn sonometraje, que compuso en ocasión de los treinta años de la fundación del Teatro Metropolitano de Medellín, en 2017. Asimismo, hizo el estreno en video de su obra Aire, aire… (no puedo respirar) con las orquestas Sinfónica de la EAFIT, Orquesta Filarmónica de Medellín (FilarMed), Sinfónica de Caldas, Filarmónica de Cali y Sinfónica UNAB. Esta obra la compuso en 2020 durante la cuarentena por Covid-19 y es una obra simbólica sobre las dificultades respiratorias de los enfermos de Covid, el aliento que se roba violentamente, el aire cada vez más contaminado, el ritmo de la respiración y la muerte solitaria. En el campo de la investigación desarrolló un proyecto para el diseño de herramientas libres que permitan el procesamiento de audio en tiempo real de instrumentos tradicionales (ITM - EAFIT, 2011), como también la composición de una obra multi-escena que permite la captura de movimiento para procesarlo en sonido que se escucha desde fuentes ubicadas en distintos lugares del recinto donde se hace la obra (Grupo Musux, 2016).

Con amplio sentido del humor, Andrés Posada define su música como ‘impopular’ al sentirse inconforme con los términos música clásica, académica, erudita, culta o de arte indicando con esto que el público interesado en la música académica es bastante menor en comparación con el que tienen algunos géneros de la música popular. Al revisar su producción podemos reconocer que es un compositor al que no le preocupa estar inscrito dentro de una escuela, vanguardia o estética específica. Por ejemplo, hay varias formas de citación de la música popular y tradicional en obras como Dúo rapsódico con aires de currulao, donde tomó algunos de sus elementos rítmicos y melódicos; en Dúo para flauta y guitarra, donde trabaja extensamente la rítmica del 6/8; o en, Pero yo te quiero sin saber por qué…, cuyo segundo movimiento se inspiró en el bolero Amor Salvaje, de Miguel Ángel Valladares. También es posible identificar obras más cercanas al Neoclasicismo como Dúo para flauta y guitarra, Figuras, Sombra y luz y Conversaciones. Posee además un amplio repertorio de música vocal y para coro sobre poemas y textos de autores colombianos, e hispanoamericanos como José Manuel Arango, Eduardo Galeano, Vicente Gerbasi, Rafael Alberti y Miguel Hernández.

Su más reciente proyecto es la composición de Piezas íntimas, una serie de piezas para piano que ha dedicado a intérpretes que han sido importantes en su vida; de este ciclo ya se han compuesto cuatro piezas tituladas Rutilans, Lucubrum, Noctámbulo y Sidus. Asimismo, ha compuesto Un búho ciego, obra para clarinete y piano, y, con una beca de la Alcaldía de Envigado, una trilogía para coro femenino sobre poemas homónimos de Bao Zhao, Idea Vilariño y Piedad Bonnett, Sentada triste, de noche, Buscamos y Soledades.

Andrés Posada abrió para sí mismo el campo de la composición, el cual ha compartido generosamente con sus colegas y discípulos. Hace parte de la generación que enfrentó en la década de 1980 serias dificultades para mantener abiertos los espacios de ejercicio profesional con una actitud crítica frente a personas e instituciones, y que con sano optimismo logró crear nuevas oportunidades de desarrollo profesional en y para la zona noroccidental del país. Su música es fiel reflejo de todas sus inquietudes estéticas y por tal razón, puede considerársele un compositor ecléctico en su lenguaje y procesos.

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Andrés Posada