Tras 40 años de trabajo en la sede del Banco de la República en Manizales, el 30 de enero del 2022, Alonso Parra finalizó una etapa laboral en la que cosechó grandes logros y se convirtió en un referente y un guía para los usuarios que visitan el recinto.
Responsable, lector asiduo, perseverante y con un gran sentido del humor, Alonso inicia una nueva etapa de su vida en la que tendrá más tiempo para viajar, compartir con sus hijos, con sus amistades y con los libros, sus compañeros inseparables.
Toma nota:
- Durante la pandemia Alonso demostró que no hay retos que no se puedan alcanzar si existe la voluntad de aprender, y a pesar de no ser experto en el manejo de las nuevas tecnologías lideró algunos de los procesos digitales que permitieron que el centro cultural del Banco en Manizales fortaleciera el contacto con sus públicos virtuales.
- Cuando inició su labor en la biblioteca no le gustaba leer, pero en cumplimiento de sus funciones empezó a revisar las tablas de contenidos de los cientos de libros que pasaban por sus manos y se fue enamorando de estos “conjuntos de hojas que abren la puerta a diversos universos”, como él mismo los considera.
- Dentro de sus lecturas favoritas están los temas relacionados con el conflicto armado colombiano, las crónicas de Germán Castro Caycedo y las lecturas sobre fenómenos paranormales.

Su historia de vida hace parte de la historia de la Biblioteca del Banco de la República en Manizales. En sus recuerdos están plasmados sus primeros días de trabajo en la biblioteca que en ese momento se encontraba ubicada en el segundo piso del edificio antiguo sobre la calle 23 y que aún estaba cerrada para consulta externa.
Cuando la biblioteca se abrió al público, el 14 de septiembre de 1982 bajo la dirección de Gloria López de Robledo y con una capacidad para 115 usuarios, Alonso tenía 22 años e, increíblemente, era uno de los empleados de mayor edad en el grupo. Inició una de las labores más apreciadas por él: la atención a los usuarios que le permitió conocer y establecer lazos con cientos de personas que hoy todavía lo buscan para ser acompañados en sus consultas. Y es que Don Alonso, como muchos lo llaman, “Es un referente para los usuarios de la biblioteca, conoce hasta el más mínimo detalle de la colección, por esta razón es muy buscado por los usuarios”, afirma Ivonne Mendoza, Gerente del Centro Cultural.
“Yo tenía grandes expectativas respecto a este trabajo y a las posibilidades que se me abrirían en la biblioteca, hoy puedo decir que, tras estos 40 años, este lugar se convirtió en mi hogar, mi familia y en el lugar donde conocí y se forjó mi amor por la lectura”, anota Alonso.
Algunas de sus primeras labores consistieron en organizar los libros que habían llegado y que en su mayoría eran de literatura en francés, además de la organización por áreas del conocimiento de los libros de consulta que se iban adquiriendo, tareas que hizo con gran responsabilidad y buen criterio.
Logros
En sus 40 años de trabajo además de establecer fuertes vínculos con los usuarios, Alonso aportó excelentes ideas a la biblioteca y al Centro Cultural de las que se destacan: la elaboración de los tableros que indican, según la numeración de los libros, qué temas hay en cada piso, herramientas que facilitan la experiencia del usuario, y la realización del evento Manizales cuenta su historia, que lideró por 3 años y en época de pandemia adaptó al universo digital.
Lo más valioso que se lleva de su experiencia en la biblioteca es la relación que tejió con el público. Pues según afirma “Nadie se va sin que se lleve algo de lo que vinieron a buscar. Los atiendo bien, les tengo mucha paciencia, especialmente a los adultos mayores que son renuentes a usar el computador para sus consultas”, expresa Alonso.
Se lleva también las anécdotas de las que destaca un llamado de atención por parte del ex gerente de la sucursal Aurelio Trujillo quien le pregunto “Alonso usted vino a leer o a trabajar”, cuando se encontraba leyendo una revista en horario laboral.
Pero es que Alonso ama la lectura y ha pasado más tiempo en la biblioteca que en su propia casa, lleva 40 años llegando temprano, colocando sus cosas en el sitio de trabajo, poniéndose el carné, organizando los libros que quedaron pendientes del día anterior, haciendo préstamos y recibiendo libros, buscando, investigando y actualizándose para asesorar y alfabetizar a los usuarios. Es por esto que la jubilación lo llena de sentimientos encontrados: orgullo por lo realizado, felicidad por el descanso merecido y nostalgia por un ciclo que cierra dejando atrás una parte importante de su vida.
Tiene claro que seguirá visitando el Centro Cultural, ahora como usuario. Actualmente está pensando en tramitar su carné de socio ya que es consciente de que no podrá utilizar más el de empleado. Además, planea viajar con su hermana, pasar más tiempo con sus dos hijos, disfrutar de largas conversaciones con sus amigas y amigos, tener tiempo para escribir y por supuesto sumergirse en interesantes recorridos por los libros.
A Don Alfonso sus compañeros lo recordarán siempre con cariño y respeto, le agradecen todas sus enseñanzas y le desean éxitos en esta nueva etapa de la vida.