Dora Villalobos, quien se describe a sí misma como “la hija adoptiva de Bogotá”, es la líder ambiental que lleva las riendas del Humedal La Vaca, un terreno de casi ocho hectáreas ubicado detrás de la plaza de mercado de Corabastos –la más grande de Bogotá- en la localidad de Kennedy. Este cuerpo de agua ha resurgido gracias al trabajo mancomunado que Dora emprendió hace más de 20 años con su familia, sus vecinos, las mujeres de la comunidad, la Alcaldía de Bogotá, el Acueducto, Corabastos y otras instituciones. A la fecha se ha logrado recuperar gran parte del humedal, haciendo de este un hábitat para más de 200 especies de aves y un lugar de aprendizaje y encuentro de iniciativas que se reúnen allí a construir procesos del cuidado del medio ambiente y la preservación del agua.

 

Toma nota:

Resurgir

Oriunda de Pauna (Boyacá), Dora Villalobos llegó a Bogotá en la década de los 80 con su esposo Tito Carvajal y sus hijos, huyendo del desplazamiento. En poco tiempo emprendieron la compra de una panadería y así, entre el producido y el sueldo de su esposo como vigilante, juntaron dinero para comprar un lote detrás de la plaza de mercado, en el terreno que hoy corresponde al humedal

En ese entonces, Dora y Tito pusieron todos sus esfuerzos para construir una casa en ladrillo y concreto, no de tejas y plásticos como muchas de las viviendas que los rodeaban. Sin embargo, cuando se acercaron a la Alcaldía para poder gestionar los servicios públicos de energía, agua y alcantarillado, les dieron la mala noticia de que su casa estaba ubicada en una zona de reserva natural y que su lote era ilegal. En pocas palabras, los habían engañado, habían perdido su dinero y sus días allí estaban contados, pues la Alcaldía estaba emprendiendo un plan de recuperación del predio y pronto llegaría el desalojo.

En 1995, Dora, quién ya se perfilaba como una fuerte líder entre sus vecinos, acudió al Polideportivo Cayetano Cañizares a un encuentro con Antanas Mockus, el alcalde de la época. En un acto de resistencia y valentía, Dora interpeló al alcalde para que la escuchara y entendiera que lo que había en ese terreno que iban a desalojar no eran simples casuchas, sino que era el hogar, los ahorros y esfuerzo de 160 familias que buscaban abrirse un lugar en Bogotá.

De ese encuentro, la comunidad afectada logró articular una mesa que trabajó de la mano con la Alcaldía y los funcionarios del Acueducto de Bogotá con quienes, después de varios tropiezos, lograron con éxito la reubicación de las 160 familias.

 

¿Qué es un humedal?

Después de la reubicación, esta era la pregunta que rondaba en la cabeza de Dora pues el terreno que desalojaron no tenía nada en común con las fotos que le mostraban los funcionarios de la Alcaldía que gestionaron el reasentamiento con la comunidad, y mucho menos con la definición que dice que un humedal es un cuerpo de agua que inunda el suelo verde para convertirlo en un ecosistema híbrido, que tiene tanto de acuático como de terrestre. Lo único que se veía después del desalojo eran escombros, electrodomésticos desechados, entre muchas otras cosas que arrojamos desde la ciudad.

 

Sembradora de agua

Los campesinos hablan de “sembrar agua” cuando crean pozos en los que siembran una totuma de agua de nacimiento en un hoyo profundo, a la sombra de un árbol fértil. Esto llama a las aguas profundas que, con el tiempo, forman ojos de agua limpia que abastecen sus tierras. Esta tradición y el apego al terreno que alguna vez fue su casa hizo que Dora se convirtiera en la sembradora del Humedal La Vaca, pues junto con las mujeres de su comunidad sentaron las bases de lo que ahora es este cuerpo de agua. En latas de galletas, pocillos y ollas viejas, sembraron las primeras plántulas y surgió “El banco de semillas”, un proyecto que le dio vida al cinturón verde que custodia el espejo de agua.

Gracias a la visión de Dora, en el humedal se han emprendido proyectos ambiciosos como el biofiltro que consiste en dos gaviones de piedra y más de 2800 juncos que filtran y convierte el agua putrefacta de 200 vertederos en agua limpia, en la cual habitan especies como el pez capitán, o aves como la monjita bogotana, la tingua piquirroja, búhos, lechuzas, mosqueros y las libélulas azules.

Su labor también ha favorecido la creación de otros grupos de educación ambiental como los “Guardianes del agua”, un proyecto que comenzó en el 2007, conformado por niñas, niños y jóvenes que disfrutan cuidando y aprendiendo del humedal en su tiempo libre. Actualmente, en el humedal también funciona el programa pedagógico de la Alcaldía “Mujeres que reverdecen”, que tiene como objetivo aumentar las oportunidades laborales de la población femenina, al tiempo que se avanza en la reactivación y el reverdecimiento de la ciudad.

En Bogotá, actualmente existen 17 reservas distritales de humedales administrados por la Secretaría Distrital de Ambiente, autoridad ambiental para los humedales ubicados al interior del perímetro urbano y la CAR, entidad que administra los humedales ubicados en zona rural. En muchas de estas reservas existen Mesas Distritales que trabajan por la defensa y cuidado de estos ecosistemas, como la de sembradores de agua que lidera Dora en el Humedal La Vaca.

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Dora Villalobos, se describe a sí misma como “la hija adoptiva de Bogotá”.