En 2020, un año en el que permanecimos tantas horas en casa, la literatura fue nuestra compañía. Gracias a ella habitamos otros mundos, otros contextos y fuimos otros.
Leámos Nórdicos
Iniciamos el año con el ciclo Leámos Nórdicos, queríamos establecer un puente con la FilBo 2020 que tenía como invitados a Islandia, Noruega, Dinamarca, Finlandia y Suecia. Sigurjón Birgir Sigurðsson o Sjon, escritor islandés, fue el primer autor que abordamos en el club. Las novelas elegidas para nuestras sesiones fueron El chico que nunca existió y El zorro ártico. El primero ambientado en la sociedad islandesa de 1918, año de la gripa española. Su protagonista un chico homosexual rechazado por esta sociedad cerrada. El segundo, un libro que nos acercó a las leyendas islandesas populares, no condujo tras la caza del zorro ártico y recorrimos pasajes de una belleza exhuberante que conocimos por las narraciones poéticas de este libro.
Continuamos con Purga de la autora finlandesa Sofí Oksanen, el libro inicia en una despoblada zona rural de Estonia, en 1992, un año después de que este país recuperara su independencia de la Unión Soviética. La novela alterna el pasado y el presente, siguiendo la historia de Estonia desde antes de las deportaciones estalinistas de 1949, hasta después de su independencia, en 1991.
La narración alterna las voces de dos mujeres de generaciones diferentes, víctimas de la violencia extrema.
«Escribir cronológicamente me resulta casi imposible», dice Oksanen. «Intento conectar las cosas en un nivel metafórico o simbólico o, simplemente, guiándome por mi intuición». Oksanen fue ganadora en el 2013 del Premio Nórdico de la Academia Sueca por su trayectoria, convirtiéndose en la primera mujer en conseguir esta distinción.
Cerramos nuestro ciclo nórdico con los libros Nuestra necesidad de consuelo es insaciable del escritor sueco Stig Dagerman; y Trilogía del autor noruego Jon Fosse. Un libro que nos sorprendió por su estilo original, con una estructura rítmica plena de repticiones, silencios, y atravesada por la música de un violín que también se constituye como personaje.
De la obra de Stig Dagerman, María Alejandra Buelvas, una joven que forma parte del club desde sus inicios, dice:
Es un texto de los que hay que leer y volver a leer, porque cada frase va cargada de tanta verdad
«Me gustaron varias cosas, y creo que es un texto de los que hay que leer y volver a leer, porque cada frase va cargada de tanta verdad, en el sentido literario, pero quisiera comentar sobre la visión del tiempo que comienza a elaborar hacía el final del ensayo… Creo que es, precisamente, consoladora.
Da lo mismo que encuentre la belleza en el espacio de un segundo o de cien años. La dicha no solamente se sitúa al margen del tiempo sino que niega toda relación entre la vida y el tiempo. Descargo pues de mis hombros el fardo del tiempo y, a la vez, la exigencia de sacar buenos resultados. Mi vida no es algo que deba ser medido. Ni el salto del ciervo ni la salida del sol son buenos resultados conseguidos en una prueba.
Es consoladora porque nos da un alivio en estos tiempos que parece que hay un imperativo de hacer muchas cosas, y quizá se siente más la carga del trabajo por añadírsele el trabajo doméstico. Creo que no es que haya que dejar de hacer las cosas, como el mar no deja de sostener a los navíos, ni de soplar las velas, pero es liberadora esa sugerencia de que es posible liberarnos del fardo del tiempo, y aún así seguir siendo el mar. Así también elabora el concepto de libertad, como un refugio imbatible (como también lo es la literatura), en los haceres cotidianos, en encarar a los poderes organizadores de nuestra opresión como él los nombra».
Escritoras del mundo
El eje de lectura Escritoras del mundo inició con la antología Mujeres de los fiordos. Narraciones de diez escritoras noruegas contemporáneas, de entre 35 y 85 años, pertenecientes a generaciones y credos literarios muy diversos. Gladys Tamayo, quien se unió desde Arlington, EEUU, a nuestro club virtual, comentó de este libro:
Los relatos de las mujeres noruegas son sorprendentes
«Los relatos de las mujeres noruegas son sorprendentes: plantean su actitud ante la vida, el sentido del humor y el uso de la literatura como denuncia ante los procesos de alienación generacional. La descripción de las relaciones humanas al detalle con realismo, melancolía, tonalidad, sensualidad, erotismo sutil y manejo verbal con mucho deleite. La imaginación queda abierta al lector con un alto sentido simbólico, metafórico y de suspenso».
Continuamos con Cuentos de mujeres estadounidenses. Este libro reúne siete cuentos escritos por siete de las autoras más destacadas de la narrativa estadounidense: Los relatos de las autoras Pearl S. Buck; Rolaine Hochstein; Carson McCullers; Flannery O’Connor; Katherine Anne Porter; Patricia Highsmith; Dorothy Parker. Un abrebocas para seguir leyendo a estas autoras.
En el eje de literatura contemporánea leímos al colombiano Tomás González en su libro La luz difícil, una obra que nos conmovió y nos hizo cuestionarnos sobre la eutanasia, el dolor y la enfermedad.
Las obras de Toni Morrison: Ojos Azules y Sula, que abordan el tema de la discriminación racial, el canon de belleza impuesto, los prejuicios interraciales y los estereotipos, nos acompañaron varias semanas durante la cuarentena y generaron conversaciones muy interesantes.
La autora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie fue otra de las potentes voces a las que dedicamos ratos de lectura y conversación en el club de jóvenes lectores de la Blaa, en el eje Escritoras del mundo. La leímos en sus libros El peligro de la historia única, Todos deberíamos ser femenistas y Querida Ljeawele, cómo educar en el feminismo. Este último libro nace de la petición que le hace una amiga de la infancia a la autora, le pide consejo sobre cómo educar a su niña en el feminismo y esta es una de las recomendaciones que le ofrece Chimamanda:
«Cuéntale que no es su trabajo gustarle a nadie ni encajar en un modelo, sino ser una persona realizada, honesta y consciente de la igualdad del resto de las personas. Utiliza el lenguaje con cuidado y enséñale a hacerlo. Algunas palabras están cargadas de prejuicios y estereotipos. Algunas palabras hacen daño […]»
La extrañeza y lo ominoso en la escritura de la escritora argentina Samanta Schweblin fueron temas centrales en nuestras sesiones sobre esta autora que nos enganchó desde el primer texto que abordamos: Distancia de rescate, una novela corta que juega con elementos de lo siniestro y lo fantástico, sin ser un texto que pueda inscribirse en estos géneros. Es una lectura que descoloca a los lectores por su ritmo y por los increibles diálgos. Continuamos con sus cuentos Pájaros en la boca y Siete casas vacías. Una cuentista de alto nivel que replantea el concepto sobre “lo normal” y “anormal” y nos hace reflexionar sobre su planteamiento “lo desconocido no es lo inventado, ni lo imposible”.
Cerramos el primer semestre con Virginia Woolf, sus libros Orlando, Las olas y Un cuarto propio nos ofrecieron horas de interesantes conversaciones sobre el monólogo interior, su prosa poética y sus potentes imágenes literarias. Dary Sandra Peña, comenta sobre el clásico Un cuarto propio:
Celebro que en este siglo XXI, las mujeres siguen ganando espacios como novelistas
«Celebro que en este siglo XXI, las mujeres siguen ganando espacios como novelistas, cuentistas, poetas, ensayistas y, en general, en todas las artes, pero también en la ciencia, en la política, y en áreas que antes eran espacio de los hombres. Las mujeres han ganado reconocimiento en diferentes áreas, incluyendo en los premios Nobel de literatura, pero coincido con el pensamiento de Virginia Woolf, pues sí influye la educación, la independencia económica y el tener un cuarto propio, lo que ha ayudado a estas mujeres a ser ellas mismas».
Jane Austen fue otra de las autoras que tuvieron gran acogida en el Club. Dedicamos ocho sesiones a conversar sobre el clásico Orgullo y prejuicio, novela publicada en 1811, edición que no llevaba el nombre de la escritora, bajo el título decía “por una dama”. Austen cuestionó las convenciones sociales de la época y las pocas posibilidades que tenían las mujeres de educarse y trabajar. Elizabeth Benett, la protagonista, rompe con todos los convencionalismos y se opone a casarse sólo para solucionar los problemas económicos que surgirán cuando su padre muera y las propiedades pasen a un pariente lejano. Una época en la que las mujeres no tenía derecho a heredar.
Escritura contemporánea
En el eje de escritura contemporánea también tuvimos en nuestra programación al mexicano Juan Villoro. Lo leímos en su novela Arrecife, en la cual habla del turismo extremo, nuevas formas de ofrecer peligros que produzcan suficiente adrenalina. Se explora la posibilidad del ser humano como depredador. De fondo una amistad entrañable con la que la novela cobra vida.
Nos sorprendió luego la escritura de la mexicana Guadalupe Nettel. Leímos su libro de cuentos El matrimonio de los peces rojos y continuamos con la novela Después del invierno con el que recorrimos París, sus cementerios y nos vinculamos a una historia de amor inolvidable. Nettel maneja en su escritura la alternancia de voces monologadas en la narración, la intertextualidad y el diálogo con otras artes. Su novela está atravesada por la música de Miles Davis, Keith Jarret y Philip Glass. El tema del cuerpo, la enfermedad y la identidad, así como la soledad del migrante están presentes en su literatura.
Nos unimos al Festival #NoviembreIndependiente organizado por la Cámara del libro y leímos dos novelas que despertaron gran interés en los miembros del club: Un lápiz labial para una momia, de Tamura Toshiko, conocida novelista feminista del periodo Showa, una de las voces que reclamaría un nuevo rol para la mujer y destacaría las injusticias que sufrían las mujeres japonesas. Así mismo, la novela Una mujer corre, de la argentina Bibiana Ricciardi. Esta novela habla del acto de correr y de todo lo que se genera a partir del movimiento. La protagonista corre y su pensamiento recorre su pasado, la nostalgia y el duro presente que enfrenta por su cáncer avanzado de seno. Tuvimos un encuentro virtual con la autora, coordinado por la Cámara del libro, que nos dejó con el deseo de seguir leyéndola. Les compartimos este momento:
Terminamos el año con la lectura de dos libros de autoras contemporáneas: La Cresta de Ilión, de la mexicana Cristina Rivera Garza; y Sangre en el ojo, de la chilena Lina Meruane. Este libro publicado en el año 2012 fue merecedor del XX Premio Sor Juana Inés de la Cruz. El tema del cuerpo y la enfermedad atraviesan las obras de estas autoras, inquietudes de algunos autores de la literatura contemporánea.
Natalia Montaño, quien se unión al club virtual durante el tiempo de cuarentena, habla de su experiencia de lectura:
El recorrido que hicimos en el 2020 a través de la literatura me permitió ampliar la mirada a nuestra sociedad contemporánea
«El recorrido que hicimos en el 2020 a través de la literatura me permitió ampliar la mirada a nuestra sociedad contemporánea y vivenciar cómo la literatura es fundamental para comprender distintas posturas frente a las mismas preocupaciones humanas. Por ejemplo, sin haberlo planeado, los asuntos de la identidad y el cuerpo estuvieron presentes en varias novelas abordadas en el segundo semestre.
Fue muy interesante encontrar que, desde diversas latitudes y épocas, las autoras narraban unos modos de construcción de la identidad, transformación y significación de los cuerpos. Preguntas como: ¿qué es ser mujer? ¿cómo debe comportase una mujer? ¿quién es el extranjero? ¿qué significa vivir en frontera? ¿cómo vivir en y con un cuerpo frágil? ¿cómo es el mundo visto desde unos ojos enfermos, unos ojos que están muriendo? emergieron una y otra vez. Cada propuesta estética, personalmente, me condujo a pensar en todo esto una y otra vez, y a dibujar unos mapas íntimos para ubicarme en el mundo, entre lectura y lectura. Todas las novelas me sorprendieron gratamente».
Los invitamos a seguir leyendo a estos autores y a compartir su experiencia de lectura con las obras que abordaremos en el club de jóvenes lectores, un espacio para conversar, reflexionar y cuestionar. Conoce las próximas sesiones del Club de jóvenes lectores de la BLAA »