Una de las cosas más bonitas de la arqueología es que nos permite encontrarnos con muchas formas de habitar, crear y comprender el mundo. Piezas de distintos territorios, épocas y comunidades que hoy comparten un mismo espacio y que, juntas, nos recuerdan que ser diferentes nunca ha significado estar separados.

En un país tan diverso como Colombia, mirar esas diferencias también puede ser una forma de reconocernos: entender que no tenemos que ser iguales para compartir un territorio, escucharnos, respetarnos y construir algo en común.
Porque convivir no es borrar las diferencias. Es hacerles espacio.

En el Boletín del Museo del Oro No. 48, Eduardo Londoño L., Monika Therrien y Flor Alba Garzón Gacharná reflexionan sobre esta idea en el artículo “La divulgación de la arqueología en el Museo del Oro: promover la convivencia en Colombia”.

Los autores exploran cómo la arqueología y los museos pueden abrir espacios para hablar de identidades, diversidad y convivencia, y cómo reconocer las distintas formas de ser y de pensar puede ayudarnos a construir relaciones basadas en el respeto.
Un mensaje que también queremos compartir desde el Museo del Oro: reconocer nuestras diferencias no nos separa y puede ser, precisamente, una manera de encontrarnos.

📖 Lee el boletín completo y descubre cómo las piezas del pasado también pueden ayudarnos a pensar en la manera en que queremos vivir juntos hoy. Disponible en: https://publicaciones.banrepcultural.org/ 

Publicado en @museodeloro el 18 de septiembre de 2026. 

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Hay algo muy lindo en el significado de la palabra convivir.
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