Para Agripina Montes del Valle, escribir no siempre fue encontrar un momento de calma. También significó intentar abrirse un espacio entre las tareas del hogar, la crianza, el trabajo y todas esas responsabilidades que parecían no dejarle tiempo para hacer su camino en la literatura.
Agripina nació en Salamina, Caldas, en 1844, y comenzó a publicar sus poemas desde muy joven. Fue poeta, maestra, madre de varios hijos y una de las escritoras colombianas más reconocidas del siglo XIX. Fundó el Colegio de la Concepción en Manizales, dirigió una Escuela Normal y publicó en algunos de los periódicos y revistas literarias más importantes de su época.
Pero hay algo bastante revelador en su historia: en 1868 escribió Proyectos de literatura, un texto en el que, con ironía, relató las dificultades de una mujer casada y con hijos que quería dedicarse a escribir. Para ella, la pregunta no era solamente qué quería escribir, sino cuándo podía sentarse a hacerlo.
Entre la maternidad, el trabajo y la vida doméstica, Agripina encontró maneras de hacer de la escritura un espacio propio. Y lo hizo en una época en la que ser mujer y querer participar de la vida intelectual también era una forma de desafiar los límites impuestos.
Dos siglos después, volver a sus textos es preguntarnos cuántas historias de mujeres quedaron sin escribirse porque nunca tuvieron tiempo.
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Publicado en @bibliotecaluisangelarango y @banrepculturalmanizales publicado el 21 de agosto de 2026.