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Tipo de minisitio

“En 1984, el Ministerio de Relaciones Exteriores me otorgó una beca de estudios de tres meses en Japón. Me fui el 25 de octubre sin saber que esta fecha marcaba el comienzo de la cuenta regresiva de noventa y dos días que desembocarían en una ruptura banal, pero que viví por entonces como el momento más doloroso de mi vida. Le eché la culpa a aquel viaje. De regreso a Francia, el 28 de enero de 1985, decidí, por exorcismo, contar mi sufrimiento en vez de mi viaje. En contrapartida, les pregunté a mis interlocutores, amigos o conocidos casuales: “¿Cuándo vivieron su mayor sufrimiento?” Este intercambio llegaría a su fin cuando, de tanto contarla, yo hubiera agotado mi propia historia, o cuando mi pena se hubiera relativizado frente a la de los demás. El método fue radical: tres meses más tarde estaba curada. Luego del exorcismo realizado, por miedo a tener una recaída, dejé de lado mi proyecto para desenterrarlo quince años más tarde. De regreso a Francia, el 28 de enero de 1985, decidí, por exorcismo, contar mi sufrimiento en vez de mi viaje. En contrapartida, les pregunté a mis interlocutores, amigos o conocidos casuales: “¿Cuándo vivieron su mayor sufrimiento?” S.C.

*Dolor exquisito. MOD. MED. Dolor vivo e intensamente localizado.

En el caso de Dolor exquisito, Sophie Calle toma como punto de partida una experiencia personal de dolor y desolación. Con el fin de decantar esta vivencia y neutralizar su propio sufrimiento, la artista hace de sí misma un receptáculo de narrativas ajenas donde la muerte, el abandono y la incomprensión tienen un lugar imperante. A partir de estas narrativas, Calle crea una obra híbrida, configurada por una narrativa poderosa y sugestiva.



Dolor exquisito se despliega en tres partes: la primera consiste en la exhibición de noventa y dos fotografías y algunos objetos efímeros que recuerdan cada uno de los días del viaje que precedieron a la ruptura. La segunda parte es una reconstrucción tridimensional de la habitación 261 del hotel Imperial, el sitio de la tragedia amorosa; y en la tercera parte aparecen las narrativas ajenas que dan lugar al exorcismo o la catarsis. Lo que empieza siendo un dolor particular se disemina para dar lugar a una exploración de las condiciones y posibilidades de las emociones humanas. Encontramos aquí un rasgo característico de su trabajo: la labor exhaustiva, cercana a la etnografía, de escuchar relatos ajenos, de acercarse a la intimidad de los demás para develar un interés por el otro como misterio, el otro como fuente de compasión en el orden de “sentir con”.

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Sophie Calle. Historias de pared. Dolor Exquisito.
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