Barranquilla, Atlántico, 1972
Agrónomo de la Universidad de La Salle y artista plástico de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó como guía y montajista auxiliar de las salas del Banco de la República en Bogotá y como docente de Arte para niños y niñas de 4, 5 y 6 años en la misma ciudad. Posteriormente realizó una Maestría en Bellas Artes en el Royal Melbourne Institute of Technology de Australia. Actualmente es docente universitario a cargo de las áreas de Historia del Arte y Pintura en la Universidad del Atlántico en Barranquilla. En su estudio practica técnicas análogas, como la pintura, el collage o la escultura ensamblada. Sus proyectos también involucran la participación de otras personas, por ejemplo, artesanos de la cultura popular caribeña. Los temas explorados en sus obras generalmente son el resultado de la apropiación y manipulación de imágenes seriadas a partir de las cuales representa aspectos de la condición humana.
Entrevista de María Isabel Rueda al artista Fernando García Vásquez
María Isabel Rueda (en adelante MIR): ¿Cómo conoció a los artesanos que colaboraron en la producción de su obra?
Fernando García Vásquez (en adelante FGV): Suelo ir al mercado de granos del centro de Barranquilla los domingos a pasear y abastecerme, pues vivo muy cerca. Ahí encontré gran variedad de artesanía local y me cautivaron, en especial, los diseños de las máscaras y la manera particular como cada artesano abstraía las formas de los objetos que representaba. Yo los veía como unos “Mondrian” caribeños tridimensionales y sentía nostalgia al ver cómo desaparecía esta tradición artesanal. Durante uno de estos paseos conocí a Baca, un artesano que se gana la vida vendiendo papaya y elaborando máscaras para la época de carnaval. Empecé a coleccionar sus máscaras hasta que, fascinado con sus diseños, le propuse que trabajáramos en colaboración. Luego se vincularon Óscar, un niño de 13 años vecino de Baca en el barrio La Paz, y más tarde Víctor, un desplazado de Santander, que también trabaja vendiendo máscaras en el mercado. Así terminamos trabajando en el proyecto todos los sábados.
MIR: ¿Por qué repitieron tantas veces la misma máscara?
FGV: Repetimos la imagen de la calavera casi como un mantra para producir este muro de las lamentaciones con las cajas recicladas del mercado. Cada caja representa a uno de los 33 departamentos de Colombia y a los muertos de la violencia. La técnica de elaboración de las máscaras consistió en colocar capa sobre capa de papel en referencia al proceso de curar heridas (cubrir para sanar). Saramago, en una entrevista, afirmó: “En Colombia no podremos vivir en paz hasta que la tierra no vomite todos nuestros muertos”. Nosotros intentamos exorcizar esta idea simbólicamente.