Santiago Forero Ramírez,
Carlos Eduardo Garzón Sánchez,
Karen Daniela González Alarcón,
Jerson Murillo González,
Juan Camilo Pinto Beltrán,
Dany Sebastián Gómez Vargas,
Andrea Liliana Rey Sandoval,
Luisa Fernanda Giraldo Murillo,
Ángel Eduardo Machuca Martínez,
Mauricio Sánchez,
Edwin Gabriel Avella Fáura,
Cindy Gisela Díaz Ballesteros,
Brayan Eduardo Molina Ibáñez,
Catalina Mora Fernández,
Imagen Regional es un proyecto con el que se busca movilizar el campo de las artes en Colombia por medio de estrategias de diálogo y circulación. El proceso se inicia con una convocatoria pública a artistas, en las veintinueve ciudades donde el Banco de la República tiene centros culturales, y la selección de curadores anclados en los territorios. En esta edición hemos sido siete los curadores escogidos para entablar diálogos con casi mil quinientos artistas inscritos.
En el caso de esta curaduría, pensada para la sede de Cúcuta por primera vez en la historia de Imagen Regional, la travesía incluyó Tunja, Bucaramanga, Bogotá, Villavicencio y, por supuesto, Cúcuta. Estas cinco capitales abrazan una región que podríamos entender como centro oriental, pero que solo es discernible en su diversidad andina, llanera, fronteriza, urbana, rural, cosmopolita, campesina, hiperconectada y, al mismo tiempo, aislada. Todos estos atributos aparecen al intentar pensar esta región. Todos dan cuenta de la imposibilidad de imaginar un concepto cerrado para agrupar una producción artística tan compleja como los lugares en los que se despliega.
A la convocatoria en esta región se presentaron cuatrocientos ochenta y seis artistas, lo que supuso un reto. Para lograr un acercamiento objetivo a este universo tan extenso, la revisión de portafolios se sostuvo sobre una premisa muy simple: “No buscar, encontrar”. Generalmente, los curadores se acercan al campo con una propuesta de investigación, pero frente a un conjunto tan diverso y extenso definir alguna noción con anticipación se podría convertir en principio de exclusión. Un encuentro abierto, acompañado por una escucha atenta, sirvió para rastrear las preocupaciones más recurrentes y los proyectos más conectados a los contextos regionales.
La clave llegó en Villavicencio, durante un taller sobre procesos curatoriales. En medio del calor de la discusión, una llanera dijo: “Los artistas en región tenemos la obligación de hablar sobre el malestar del territorio”. Su afirmación parecía resumir el clima común de las preocupaciones expresadas por los artistas en cada ciudad. El malestar del territorio es el efecto de la exclusión, la desigualdad, la explotación. Es el compendio de muchos otros malestares, pues en él se reúnen el malestar de la cotidianidad, el malestar de la degradación de la naturaleza, el malestar de imaginarios que intentan estandarizar las particularidades humanas, el malestar por la pérdida de las tradiciones, el malestar que resulta de todas las formas de violencia que atraviesan el país geográfica e históricamente.
Al reconocer el malestar del territorio, la reflexión curatorial encontró su dirección. La selección de obras para la exposición cobró sentido alrededor de esta noción. Y la exposición tuvo título.
Rastrear preocupaciones
Pensar un malestar que traspasa la psique y atraviesa la geografía requiere apelar a una noción que vincule la vida con el espacio material que la sostiene. Glenn Albrecht, filósofo ambiental de la Universidad de Newcastle (Australia), propuso en el año 2005 el neologismo solastalgia, entendida como el dolor que se experimenta cuando el lugar donde se reside está sometido a fuerzas que lo atacan y destruyen. La desolación física produce desolación psicológica, expresada en angustia y pérdida del sentido de pertenencia.
Según Albrecht, la solastalgia no se trata de rememorar un pasado perfecto, sino de la abrumadora experiencia de perder el presente. El malestar del territorio se podría explicar como una forma de responder a la solastalgia, como un reclamo presente que aspira a mostrar situaciones insoportables para encontrar alivio en un futuro pendiente de ser edificado.
Las quince obras reunidas en esta exposición reflejan ese malestar de modos muy variados y con medios muy diversos. Todas son profundamente reflexivas y ponen los medios del arte contemporáneo al servicio de las ideas que expresan, de las situaciones que señalan. Como conjunto son muy disímiles, pero configuran un espacio capaz de incomodar, cuestionar e implicar al espectador en esos malestares que abordan y convocan un sentimiento de solastalgia que a veces no logramos reconocer.
El malestar de las aguas
Territorio en flujo. Carlos Garzón
En Territorio en flujo, Carlos Garzón recoge el resultado de su recorrido por las márgenes del río Bogotá y funciona en dos niveles: una serie de encuentros con las comunidades ribereñas para reconocer su relación con el río, así como un registro en clave de producción objetual que reúne dibujos, fotografías y vestigios para configurar una instalación que es una travesía.
Arrrastre. Sebastián Gómez
El registro de la instalación Arrastre, de Sebastián Gómez, documenta una obra monumental en la que reunió dieciséis toneladas de madera de arrastre recogida en el Magdalena Medio e instalada en una gran sala de exposición en Bucaramanga. La obra es una metáfora poderosa de la violencia que el río ha atestiguado.
Fragmentos de lluvia. María Carolina Ceballos
¿La lluvia también tiene un idioma? En Fragmentos de lluvia, María Carolina Ceballos parece responder a esa pregunta desde la conciencia que le produjo su experiencia como migrante. Cada territorio suena diferente, no solo desde las voces humanas, sino desde el ritmo de las gotas sobre tierras ajenas.
Cuerpos de agua. Luisa Giraldo
Luisa Giraldo, que se reconoce como riógrafa, se ha dedicado a componer geocorreografías desde las artes vivas. Cuerpos de agua compendia siete años de interacciones construidas desde la imaginación, la teatralidad y el contacto. Ritos que aspiran a que haya futuros más amables para ríos y lagunas colombianos.
El malestar de las pieles
Secretaria. Nani Alarcón
Nani Alarcón explora la cultura visual contemporánea desde los roles que se asignan a las mujeres en el universo del porno y la narcoestética. Secretaria se refiere a esas formas de sometimiento y banalización de lo femenino, y mediante una representación colorida y encantadora problematiza los roles infantilizados y sumisos asignados a las mujeres desde las lógicas del comercio del cuerpo.
Piel es. Andrea Rey
En contravía de esos papeles asignados desde la explotación, Andrea Rey les propone a las mujeres construir y representar su cuerpo desde la acción colaborativa. Piel es supone un vestido armado a pedazos, en distintos destinos, con historias diversas. Es una obra en proceso que continuará creciendo.
Entramado de relaciones. Amalgama Lunar
Entramado de relaciones, de Amalgama Lunar, es piel, es experimento formal y matérico, es río, es goce y registro de la acción recurrente de un cuerpo sobre un objeto. Además, es una representación del paso del tiempo sobre una superficie que bien podría ser la de nuestros regazos.
El malestar de las reglas
Patio 3, Piso 3, Pasillo 2, Celda 39. Juan Camilo Pinto
Juan Camilo Pinto documentó durante varios años sus visitas a la Cárcel Modelo de Bogotá, en un esfuerzo por dar sentido a los silencios que arropan la vida carcelaria. Patio 3, Piso 3, Pasillo 2, Celda 39 es tan sutil como perturbadora, es ese recuadro acotado que equivale exactamente al espacio con el que cuenta un recluso en la prisión.
Nosotros el sur. Hambre epidemia perenne. Jerson Murillo
Jerson Murillo también documenta una situación límite. Nosotros el sur. Hambre epidemia perenne reúne historias sobre el hambre y la escasez que golpean cotidianamente a los habitantes de los barrios populares de Bogotá, al tiempo que muestra las formas de resistencia y dignidad humana que los habitantes construyen cada día.
Autorretrato en una silla No. 8. Santiago Forero
En Autorretrato en una silla N.° 8, Santiago Forero documenta la incomodidad de su cuerpo instalado en una silla institucional, diseñada para un estándar del que no forma parte. Señala cómo ciertas normas y presunciones cotidianas excluyen la diversidad y niegan la diferencia.
El malestar de las historias
Huella de chola ajena. Mauricio Sánchez
La abstracción de una pisada se vuelve geometría y materia en Huella de chola ajena, pintura de Mauricio Sánchez. La expresión formal nos implica en una travesía que da cuenta de movimientos humanos que surcan fronteras y territorios en todas direcciones. Invitación a acompañar el viaje del nómada descamisado, sin temerle.
El envenenamiento del pan de Chiquinquirá, 1967. Brayan Molina
En 1967 ocurrió una tragedia en Chiquinquirá por la avaricia de transportistas y panaderos. Brayan Molina la representa en El envenenamiento del pan de Chiquinquirá, 1967, por medio de una pintura vívida que parece recordar las imágenes narrativas y diacrónicas del Renacimiento temprano. Interpela al espectador no le permite evadir los resultados de una decisión carente de humanidad
El malestar de las representaciones
Tiestos. Gabriel Avella
Gabriel Avella se dedica a hacer derivas en los páramos de Boyacá. Registra con la memoria del cuerpo esos trayectos de bruma y frailejón, y con la tierra de las montañas modela sus Tiestos. Construye paisaje con paisaje e imaginación.
Perla del Norte. Ángel Machuca
Ángel Machuca usa una técnica de edición digital para tomar colores de los billetes que circulan en un territorio y representarlo, mientras que Perla del Norte muestra una imagen icónica de Cúcuta elaborada con billetes de dólares, euros, bolívares y pesos. La dinámica comercial se manifiesta como atributo de la frontera.
Cantos sordos. Catalina Mora
Catalina Mora vivió su infancia en las inmensidades del Llano y aprendió a comunicarse con los animales a través de silbidos y cantos. En Cantos sordos, recoge un extenso archivo sonoro de cantos de vaquería que corren el riesgo de desaparecer, silenciados por los ruidos de eso que llaman progreso.
Susana Quintero
Maracaibo 1971. Vive en Cúcuta
Curadora de la exposición en Cúcuta

Historiadora del Arte egresada de la Universidad de los Andes en Mérida, Venezuela. Cuenta con estudios de Museología Comunitaria en la Universidad del Zulia y de Pensamiento Latinoamericano en la Universidad Católica Cecilio Acosta. Fue curadora del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia y del Museo Norte de Santander. Ha sido becaria del Ministerio de Cultura de Colombia, la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Ibermuseos y la Fundación TyPA.
Desde el 2017 dirige el Museo Casa Natal del General Santander, uno de los 14 museos del Ministerio de Cultura de Colombia, ubicado a 4 kilómetros de la frontera colombo venezolana. Su trabajo allí busca conectar la historia de la Independencia, y el nacimiento de la República de Colombia, con el contexto regional actual. Esto a través de proyectos que ponen el énfasis en las narraciones pequeñas, el intercambio de saberes y la acción creativa, para potenciar encuentros improbables entorno a temas difíciles.
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