Aquí hay mucha personalidad

Detrás de estas figuras hubo alguien pidiendo algo. ❤️‍🩹

Estas figuras votivas de los muiscas acompañaron promesas, deseos y peticiones. No eran simplemente adornos, eran objetos pensados para ser entregados como ofrenda, como regalo y así mantener el equilibrio del mundo.

Por eso cada figura es distinta. Algunas representan poder, otras conocimiento, otras muestran tensión o mezcla de formas. Cada una responde a una intención diferente.

Reproducción en serie de figuras metálicas hace 1.000 años

Detrás de algunas piezas de orfebrería de la región muisca hubo primero un "sello" de piedra como este...🔍

Conocidos como matrices, estos objetos permitían estampar una misma figura en cera todas las veces que fuera necesario, antes de vaciarla con la técnica de la cera perdida.

⚒️ Gracias a este sistema, las y los orfebres podían repetir motivos, combinar láminas y crear collares, pectorales y otros conjuntos ornamentales con gran precisión.

Un objeto pequeño que apunta a algo mayor: la técnica y especialización de la orfebrería muisca.

El corazón como hogar de los recuerdos

💌 Para las y los muiscas, los recuerdos se “llevaban” en el corazón.

Un estudio lingüístico sobre fuentes de los siglos XVI–XVII analizó las entradas sobre recuerdo y olvido en los diccionarios del muysccubun (manuscritos misioneros, ca. 1600–1619). En este, se encontró que en el muysccubun la noción "pquyquy" (corazón) actúa como centro de la cognición: aprender “de memoria” se entiende como poner imágenes en el corazón.