Reparar también puede ser escuchar, nombrar y recordar 🕯️
En los procesos de memoria histórica sobre la desaparición forzada, reparar ha significado acompañar a las familias, escuchar sus voces y pronunciar los nombres de quienes desaparecieron para dignificar sus vidas y recordar que existieron.
🎺 En la Luwiluwi, el sonido es una forma de anunciar, convocar y participar en una celebración que busca restablecer el equilibrio entre los seres que habitan el mundo. Esta celebración se conoce como el Baile del Chontaduro
En las comunidades indígenas yukunas, letuamas, matapís y tanimukas, este baile se realiza durante tres días con la intención de curar el mundo y las relaciones entre los seres que lo habitan. 🍃
Antes de la celebración, médicos tradicionales realizan una curación con rezos y oraciones que buscan equilibrar las fuerzas de la naturaleza y proteger a quienes participan en la ceremonia.
Siempre queremos volver al lugar donde nos sentimos en casa
Una casa donde cabemos todos. ❤️🔥
La maloca es, para las comunidades indígenas, un punto de encuentro, un lugar al que siempre se quiere volver porque se comparte en comunidad. Un lugar para escuchar, ofrecer la palabra y, claro, para bailar.
Para la gente de centro, la vida se construye alrededor de espacios, palabras y conocimientos que pasan de generación en generación. Una forma de entender el mundo donde cuidar implica mantener el equilibrio entre las personas, el territorio y los seres que lo habitan.
La memoria muisca también es Bogotá
👣 Pasar por Fontibón o por cualquier rincón de Bogotá no es solo moverse por la ciudad de hoy…
Es recorrer un territorio que ya tenía caminos, historias y formas de vida desde mucho antes.
El 6 de agosto de 1538 quedó como la fecha de fundación de Bogotá, cuando Gonzalo Jiménez de Quesada instaló un campamento en lo que hoy conocemos como el Chorro de Quevedo. Pero esa historia comenzó sobre otra que ya existía.
Ojalá nunca olvidemos que crecimos junto al corazón del mundo
Ojalá nunca dejemos de mirar con cariño el lugar donde crecimos. ❤️
A veces basta con levantar la vista para recordar que hemos convivido con uno de los territorios más extraordinarios. La sala La gente del Magdalena del Museo del Oro Tairona – Casa de la Aduana es un recorrido por las formas de vida que han dado identidad al departamento: los pueblos indígenas de la Sierra Nevada, las comunidades ribereñas, los habitantes de las sabanas y quienes viven de cara al mar.
Estas miradas se quedaron atrapadas en el tiempo ❤️🔥
Hoy conmemoramos el #DíaInternacionaldelosPueblosIndígenas, una fecha que invita a reconocer la diversidad cultural y la memoria de los pueblos originarios, así como las distintas formas en que estas han sido documentadas, preservadas y compartidas a lo largo del tiempo.
La casa más importante de la Amazonía no es una casa
La maloca no es solo una construcción: es una forma de entender y habitar el mundo. Bajo su techo se comparten conocimientos, se celebran rituales, se toman decisiones colectivas y se transmiten saberes de generación en generación. Cada espacio tiene un significado y cada elemento que la compone está conectado con la memoria, la espiritualidad y la vida en comunidad.
🌬️ Hay sonidos en Colombia que no nacieron para habitar el escenario, sino para ¡habitar la vida y los territorios!
Flautas, silbatos, hojas convertidas en música. Instrumentos que no surgieron de la partitura ni desde la academia, sino desde el territorio, desde las manos que los crean y los soplos que los mantienen vivos.
❤️🩹 ¿Y si le ponemos una curita al medio ambiente?
#DíaMundialDelMedioAmbiente 🌱
Para los pueblos indígenas, la deforestación no es solo perder árboles: es una ruptura profunda en las relaciones que sostienen la vida. Cuando el bosque desaparece, también lo hacen especies, saberes y formas de entender el mundo.
Algunas mujeres heredan objetos. Otras heredan semillas que sostienen la vida 💚
En la Amazonía, las semillas guardan mucho más que alimento. En ellas habitan conocimientos ancestrales, memorias colectivas y formas de entender la relación entre la naturaleza y la vida. A través de la chagra, las mujeres indígenas han protegido durante generaciones la biodiversidad, cultivando semillas que sostienen no solo a sus comunidades, sino también el equilibrio del bosque amazónico.