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Quien desee conocer a Colombia debe leer la extensa obra académica de Miguel Urrutia
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Tipo de minisitio

Por: José Darío Uribe Escobar

Ex-Gerente general del Banco de la República

Miguel Urrutia es una de las pocas personas que recuerdo perfectamente desde el primer momento en que lo ví. Fue en Medellín en la segunda mitad de los años 70. Yo era estudiante de pregrado en economía y administración y me había “colado” al Simposio de Mercado de Capitales organizado por la Asobancaria y el Banco de la República. Urrutia fue el expositor que menos tiempo habló y el que más controversia generó, al presentar una inusual visión de la doble tributación.

Las conferencias del Simposio no me despertaron mucho interés. Quería estudiar cosas y sentía menos simpatía por la economía neoclásica y los trabajos empíricos. En otras palabras, me gustaban cosas opuestas a los intereses y al estilo de Urrutia. Sólo volví a pensar en él un tiempo después cuando, en compañía de Juan Luis Londoño, le escribimos una carta al director de Fedesarrollo en la que manifestábamos nuestro interés en realizar en esa entidad el semestre de práctica de la Universidad Eafit. Urrutia nos respondió que en Fedesarrollo había espacio para que uno de los dos fuera asistente de investigación, y que esperaba que esa decisión no fuera a generar conflicto alguno entre Juan Luis y yo.

En las dos últimas décadas he disfrutado leyendo su extensa obra académica. No la he leído toda, pero pienso hacerlo. Considero sus escritos más notables la “Historia del sindicalismo en Colombia”; “La distribución del ingreso en Colombia”; “Los de arriba y los de abajo”; “Gremios, política económica y democracia”; “Sobre la ausencia de populismo en Colombia” y “Política económica e instituciones”. Todos ellos pertenecen al campo de la economía social e institucional. Todos ellos hacen uso de la historia y la teoría económica, de los datos y el sentido común. Todos ellos han sido escritos en el más puro estilo “Urrutiano”, conciso, penetrante y claro. Aunque algunas veces he tenido reservas sobre sus conclusiones, siempre he sentido que el estudio de sus trabajo ha incrementado mi entrenamiento del tema y revelado aspectos del mismo para mí desconocidos.

Desde finales de 1993 he trabajado en el Banco de la República. En todo ese tiempo Miguel Urrutia ha sido el Gerente General. He conocido su faceta de administrador. Delega, cree en la gente, es organizado y soluciona los problemas desde su origen. Como miembro de la Junta Directiva ha servido muchas veces de “conciliador”, tarea que asume de manera natural. Siente especial desconfianza en las posiciones extremas, no cree en los cambios bruscos y acepta las diferencias. En el trato personal es amable y respetuoso. Disfruta los “chismes” que no afectan el buen nombre de las personas. A quienes considera críticos irrespetuosos les responde con la indiferencia.

[…] Urrutia ha sido un privilegiado, al tiempo que su interés profesional se ha centrado en el entender los obstáculos al mejoramiento del nivel de vida de los colombianos más débiles. Quien desee conocer a Colombia debe leer la extensa obra académica de Miguel Urrutia.

Fuente: Revista El emisor y su gente - No. 31 Diciembre 2004

Fecha de publicación
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