La separación de Panamá mutiló el territorio, sacudió muchas de las certezas de los colombianos y anunció la inserción, en las esferas de influencia de los Estados Unidos. El mapa oficial tomó los contornos que conocemos hoy en día y se modificó por dentro, con el surgimiento de nuevas subdivisiones político-administrativas. Los kilómetros de carreteras sobrepasaron los de los ferrocarriles, los aviones empezaron a competir con los barcos.

Colombia hizo presencia en los mercados externos y experimentó el boom de la industrialización textil. La contracara de esta eclosión industrializante fue la explosión de nuevas sociabilidades y la irrupción de nuevos actores en el espacio público.

Aunque nadie puede negar acontecimientos violentos como la masacre de las bananeras o el primer ciclo de violencia partidista y el conflicto subsiguiente con Perú, la explosión de la Violencia, con mayúscula, desde 1946 hizo que muchos colombianos lamentaran el fin del periodo experimentado como de concordia después de la guerra de los Mil Días.  

A través de cada uno de sus ejes, este seminario busca urdir éstas y otras tramas de lo nacional en la primera mitad del siglo XX.

Palabras de bienvenida 

Panelistas: Efraín Sánchez, Catalina Lleras, Manuel Cancelado, Camilo Younes, Francisco Ortega y Carlos Camacho.
Modera: Franz Dieter Hensel.



 


Eje 1: Las formas de la comunidad política

Panelistas: Herbert Braun, Margarita Rosa Serge y Daniel Pecaut.

Las agendas historiográficas dedicadas a la exploración del proceso de consolidación nacional en la primera mitad del siglo XX han insistido en la importancia del cambio de partido en el poder en 1930 y en las diferencias entre el antes y el después de esa fecha. 

El periodo parecería resumirse en una fórmula de sobra conocida: a la Hegemonía Conservadora le sigue la República Liberal. El énfasis en cierta forma de imaginarse la nación, en los períodos presidenciales, los partidos y las elecciones, en otras palabras, en el ejercicio de la política, entendido como la competencia partidaria por el poder, ha relegado a un segundo plano el estudio de lo político, como lo entiende Pierre Rosanvallon: un campo de interacción de prácticas y discursos de mujeres y hombres, así como un trabajo por medio del cual esas mujeres y esos hombres dan formas a su vida en común. 

Las contribuciones de este eje interrogan esas formas múltiples y cambiantes, las salidas intermedias, incluso inesperadas, a las problemáticas encontradas y a las agendas y agentes en competencia que intentaron definir el campo de lo político –y con ello las formas de la comunidad en la primera mitad del siglo XX. Antes que concebir o privilegiar una forma sobre otra y dar por sentados cortes cronológicos heredados, las ponencias de este eje exploran los proyectos de comunidad política en disputa, las incertidumbres alrededor de la construcción misma del orden que éstos movilizaron y las coyunturas concretas, en las cuales dichos proyectos emergieron y se discutieron con particular fuerza.



 


Eje 2: Soberanía y reconocimiento

Panelistas: Luis Bosemberg, Carlos Camacho, Margarita Garrido, Robert Karl y Franz Hensel.

Constituir órdenes soberanos reconocidos nacional e internacionalmente, redefinir a los sujetos políticos y exigir de los ciudadanos su adhesión, y consolidar formas legítimas de inscripción y refrendación en un nuevo ordenamiento político nacional y global fueron retos políticos primordiales de la primera mitad del siglo XX. 

Este período presenció la transformación social, política y económica del país y, en el orden global, las dos guerras más grandes en la historia de la humanidad, la consolidación de la hegemonía mundial norteamericana y, al mismo tiempo, el nacimiento y desarrollo de su némesis: la Unión Soviética. Este eje explora las principales tensiones y acuerdos, locales e internacionales, que la constitución y reconocimiento de órdenes regionales, nacionales y americanos supusieron en la consolidación de dichas jerarquías.



 


Eje 3: Entre pueblo y muchedumbre

Panelistas: Mauricio Archila, Ricardo Arias, Carlos Camacho, Margarita Garrido y Luis van Ischoot.

Este eje se interesa tanto en las invocaciones –múltiples, problemáticas y tentativas– al pueblo como en sus descalificaciones en calidad de gleba, chusma o raza degenerada, invocaciones y taxonomías funcionales para la consolidación de un orden político y social, nacional y regional, durante la primera mitad del siglo XX. 

En este periodo despegó la industria nacional y surgieron, con ella y contra ella, nuevas subjetividades, sociabilidades y reivindicaciones. Antes que concebir al pueblo como un objeto definido y acabado –ya constituido–, este panel se pregunta por la forma en la que antiguos y nuevos actores entraron en competencia por definir o definirse como pueblo, produciendo en el proceso diversas estratificaciones cuya impronta ha sido duradera.



 


Eje 4: Ciudadanía como campo de disputa

Panelistas: Luz Ángela Núñez, Francisco Ortega y María Himelda Ramírez-Rodríguez.

El principio de igualdad política nos resulta hoy inobjetable e irrenunciable, una modalidad natural de la comunidad, una máxima sin la cual estaríamos necesariamente abocados a la tiranía. Este eje recupera los movimientos y figuras que irrumpieron en el espacio público con agendas ciudadanas particulares. Más allá de su realización social efectiva, la ciudadanía constituye el horizonte de inteligibilidad y contienda política en el marco del sistema representativo durante el periodo. 

Las luchas políticas, sociales, culturales, económicas, étnicas y de género del periodo están vinculadas a este principio. A la inversa, allí dónde se entroniza la desigualdad arrecia la indignación colectiva. Las ponencias de este eje también exploran esta contra-cara de las ciudadanías.



 


Eje 5. Los regímenes morales y emocionales de lo político

Panelistas: Margarita Garrido y Óscar Hernández Salgar

En años recientes la pregunta por los órdenes normativos y emocionales que llenan de contenido lo político ha sido una veta cada vez más prolífica de investigación. En un periodo que se abre con la Guerra de los Mil Días y la pérdida de Panamá y se cierra con la Violencia (1946-1953), vale la pena preguntarse por los sentimientos de concordia, fraternidad, exclusión, frustración, ira, hastío, entre otros, que urdieron las fibras de lo político en aquellos tiempos. 

Este eje explora los cambios en los regímenes emocionales, la resignificación de los valores, las expresividades sentimentales y los lenguajes morales y normativos en pugna que acompañaron la consolidación de la comunidad política nacional en la primera mitad del siglo XX, así como la manera en que todo ello comprometió el sentido mismo de las existencias, modelando el curso de procesos y acontecimientos.



 


Eje 6: Lenguajes políticos

Panelistas: Constanza Castro, Marcelo Buchelli y Susana Romero

Este eje parte del supuesto de que saberes cómo la economía política, la medicina, las ciencias naturales y la teoría penal fueron recursos fundamentales para construir una nueva legitimidad. Recursos que, sin embargo, no se pueden entender como lenguajes enteramente autónomos. 

Tal período presenció, entre otras cosas, un momento fundamental de industrialización del país y la emergencia de una clase burguesa con capital y recursos suficientes para organizar una política económica nacional, con todas las posibilidades, violencias y desigualdades que dicho proceso implicó. Las ponencias aquí reunidas exploran los argumentos y las agendas políticas y económicas que sirvieron de respuesta a circunstancias y problemas particulares, e intenta desentrañar el universo moral y la idea de ser humano que sustentaron tales agendas en la primera mitad del siglo XX.



 


Eje 7: Saber, poder y territorio

Panelistas: Carlos Camacho, Franz Hensel, Stefan Pohl Valero y Simón Uribe.

Este eje explora los nexos entre constelaciones de saber, núcleos o redes de poder y la producción de un orden político territorializado. En particular, indaga por la forma en la que dispositivos, representaciones, saberes y jurisdicciones fueron vitales en la producción de los órdenes políticos, en el anhelo de producir nueva riqueza y controlar de forma efectiva recursos, sujetos y territorios. 

En la primera mitad del siglo XX esto se manifiesta de múltiples maneras: consolidación y profundización del ordenamiento departamental y de intendencias para alejar el espectro del federalismo, comisiones binacionales de límites, emprendimientos de fotogrametría, censos de población, estudios de las contralorías, discurso eugenésico, políticas de inmigración, misiones militares, navales y aéreas, misiones económicas y fiscales, diseño y construcción de ferrocarriles, carreteras, puertos y aeropuertos, técnicas de identificación de los ciudadanos, aclimatación nacional del cine y la radio... Las ponencias de este eje se preguntan por el desarrollo, adaptación e implementación de diversos saberes y tecnologías que los contemporáneos consideraron esenciales para producir y organizar una espacialidad poblada.



 


 

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III Seminario Internacional Historias de lo Político: Las tramas de la nación, 1903 – 1952