PROGRAMA

Los artistas anunciarán el orden del programa durante el concierto

SÉLÈNE SAINT-AIMÉ (n. 1994)

Le chant des oubliés [El canto de los olvidados]

Arawak Uhuru [Libertad arawak]

Jod [Hoy]

Jou [Día]

Zié dan zié [Ojos en los ojos]

Jodi Jou [El día de hoy]

Fòs [Fuerza]

Frontjè [Frontera]

ROSELAINE BICEP (s. f.)

Lè timoun an mwen [Cuando mi niño] / Manman doudou [Querida mamá]

DANYÈL WARO (n. 1955)

Banm Kalou banm [Pásame el pilón]

TRADICIONALES CREOLE

Quan Mo Té Dan Gran Chimain [Cuando iba por el gran camino]

Newodié

SUZANNE CÉSAIRE (n. 1915)

Le Grand Camouflage [El gran camuflaje]    

    

ACERCA DE LA ARTISTA

Sélène Saint-Aimé es contrabajista, cantante, compositora y poeta de origen martiniqués y franco-marfileño. Creció en un pueblo a las afueras del bosque de Fontainebleau, en Francia, y descubrió la música en el Festival Django Reinhardt, en Samois-sur-Seine. Allí se hizo voluntaria para poder asistir a los conciertos. Desde entonces tuvo una certeza: cuando llegara el momento, sería música.

Inició su formación musical relativamente tarde, alrededor de los dieciocho años. Después de un largo periodo de estudio en escuelas de música y en el conservatorio, conoció a Steve Coleman en una clase magistral en las afueras de París. La impresionó profundamente su aproximación espontánea a la música, arraigada en una tradición que ella conocía poco. Algunas semanas después, decidió viajar a Estados Unidos para seguir aprendiendo.

A lo largo de su trayectoria, ha tenido la fortuna de encontrarse con destacados maestros y mentores, entre ellos, Lonnie Plaxico, Ron Carter y el propio Steve Coleman. Gracias a estas experiencias, ha participado en residencias y talleres en ciudades como Nueva York, Chicago, Detroit, Los Ángeles y París, así como en Cuba.

En 2019 grabó su primer álbum, Mare Undarum (Mar de las olas), por invitación del sello Komos. En la mitología griega, ‘Selene’ es la diosa de la luna llena. Fascinada por la belleza y la poesía de este satélite natural, Saint-Aimé se inspira en la selenografía —el estudio de la superficie y los rasgos físicos de la Luna— para sus composiciones. En este álbum explora el universo de los mares lunares como si se tratara de una autobiografía sonora.

Su música también está profundamente marcada por sus raíces caribeñas y africanas. Su recorrido personal y su identidad musical se han construido a partir de la exploración de las tradiciones de sus ancestros afrodescendientes. En ese camino, continuar su investigación en Nueva Orleans representa el comienzo de un nuevo capítulo: aprender más sobre el pasado para comprender mejor el presente.
En 2021 recibió el premio Victoire du Jazz en la categoría de artista revelación, reconocimiento que consolidó su lugar como una de las voces más singulares y prometedoras de la escena musical contemporánea.

NOTAS AL PROGRAMA

LA PERSISTENCIA DEL RITO

Por Juanita Delgado

Entre cantos en lenguas antiguas, un sonido de contrabajo punzante y decantado técnicamente, y unas melodías repetitivas en sus arreglos musicales, que evocan el minimalismo de algunas tradiciones tribales y las piezas de Philip Glass o de Steve Reich, Sélène Saint-Aimé crea un ambiente sonoro que trae retazos de su tradición afro-francesa y su educación como música de jazz, sin perder por un instante la poesía y la belleza. 

Al escucharla pienso que su voz es una mezcla tímbrica, resultado de sus orígenes antillanos —más específicamente martiniquenses—, de los cantos de sus ancestros provenientes del África Occidental y de la prosodia de su lengua natal, el francés. En ella, los agudos que suenan a arrullos de antaño y los balbuceos en creole —que devienen en improvisación—, conducen la escucha. Nos hacen imaginar unos mundos construidos con semillas de muchos lugares, regados con aguas de río y de mar, insuflados con el aliento del laboreo y sus cantos, y echados a andar a fuerza de rito, persistencia en él y un cruce con la urbe.

Esta poetisa, cantora y contrabajista aporta al jazz contemporáneo una perspectiva étnica que abre la mirada hacia las músicas del mundo por medio de sus coqueteos con el spoken word en creole y francés, la delicadeza y fineza con que el free jazz aparece, para abrirle luego camino al diálogo con instrumentos de la música de tradición africana, y sus ritmos evocadores de naturaleza, fortaleza y resistencia.

Una dulce y sonora emancipación

Mientras escucho su música, pienso en lo potente que resulta que una mujer francesa de raíces caribeñas y jazzista vuelque su mirada a la tradición y a la lengua de sus ancestros y las incorpore de manera tan poética. No solamente porque el tributo a la genealogía sea un lugar de refugio frente a la pregunta identitaria, sino porque la manera en que la artista lo aborda me provoca una profunda ternura y otro tanto de entusiasmo siendo yo música, me lleva a pensar que las prácticas musicales y artísticas de la tradición, así como sus intérpretes y artistas, al estar fuera de su entorno primigenio, se configuran como estrategia y práctica poético-política que contrarresta la tan mentada «asimilación cultural» de principios del siglo XX. Casi que se configuran como un antídoto, que salva al humano de fundirse en un mismo «caldo de cultivo», producto de esta sociedad de consumo moderna. 

Ya lo decía el poeta y político martiniquense Aimé Césaire en su momento: 

«Los jóvenes negros de hoy no quieren ni servidumbre ni asimilación, quieren emancipación, quieren actuar y crear. Quieren tener sus poetas, sus novelistas, quienes le hablarán a ella, a ella sus desgracias y a ella sus grandezas: quieren contribuir a la vida universal, a la humanización de la humanidad, y para esto, una vez más, se necesita conservarse o encontrarse. Se trata de la primacía de uno mismo».

Para Cesaire, lo contrario a asimilación cultural, era la acción y la creación. Entonces, encarnar el canto en creole; traer los ritmos, instrumentos y la tradición oral de pueblos relacionados con su origen; buscar en otras tradiciones algunos lugares comunes de exploración sonora; reconocer la riqueza de las lenguas que casi no se escuchan y ponerlas a resonar en escenarios de jazz y música docta; construir puentes entre la tradición jazzística americana y las melodías del caribe que ella lleva en su sangre y sumarle con tranquila emoción su legado europeo para hacer su propia música necesitan de una mirada humilde que permite extraer la belleza en cada rincón que descubre en su trasegar. Eso es lo que Sélène y su música evocan en sus conciertos. 

Raíces y formación: de Martinica a Nueva York

Como si lo anterior no fuera suficiente, su formación le ha permitido absorber el sentimiento y la práctica del jazz al estudiar con algunos de los bajistas más aclamados internacionalmente: Ron Carter, figura legendaria del jazz cuyo trabajo con el Miles Davis Quintet redefinió el papel del contrabajo en la música improvisada, y Lonnie Plaxico, conocido por su versatilidad y su capacidad para navegar entre el jazz acústico y los territorios eléctricos. Completó su educación junto al saxofonista y conceptualista Steve Coleman, que abre también la pregunta sobre la conexión entre música y tradiciones orales de otras regiones, dejando una huella imborrable en el jazz contemporáneo. 

Este trío de maestros —Carter, Plaxico y Coleman— y lo que Sélène aporta desde sus preguntas íntimas como creadora configuran la receta alquímica de su música: la elegancia armónica y el swing del jazz clásico, la exploración sonora del jazz moderno, y una concepción de la improvisación como acto cultural y espiritual, no meramente técnico. De Carter, heredó la autoridad del contrabajo como voz líder; de Plaxico, la libertad para cruzar fronteras estilísticas; de Coleman, la comprensión de que la música improvisada es un lenguaje vivo que dialoga con las tradiciones ancestrales. 

Identidad en movimiento: la 'selenografía' como poética y la casa como metáfora

El propio nombre de Sélène remite a la mitología griega: Selene, hija de los titanes Hyperión y Theia, era la diosa de la luna llena. Fascinada por la belleza de este satélite natural de la Tierra, Saint-Aimé adopta la selenografía —el estudio de la superficie y las características físicas de la Luna— como metáfora compositiva. Su álbum debut, Mare Undarum (2020), explora el mundo de los mares lunares desde una perspectiva autoetnográfica o mitología personal, esas extensas llanuras basálticas formadas por antiguas erupciones volcánicas e impactos de meteoritos que revelan las grietas y las inevitables fisuras de la vida.

Esta poética lunar no es casual. La superficie de la Luna, marcada por cráteres que llevan nombres de científicos, filósofos y artistas, es un territorio de memoria: cada impacto es un evento que queda grabado para siempre, cada mar lunar es una planicie oscura que contrasta con las montañas brillantes. Como ella misma lo dice en la nota que pone al pie de su álbum en digital:

Este es un álbum autobiográfico: lo asocio con los cráteres lunares y con momentos determinados de mi vida. Un cráter constituye un impacto físico, y ciertos momentos de nuestra existencia actúan de la misma manera. Estos eventos desencadenan sonidos, notas, vibraciones, imágenes y palabras en lo más profundo.

Así es la música de Sélène: un paisaje donde las heridas del pasado —la diáspora africana, la colonización de las Antillas, la migración— no se ocultan sino que se integran en la textura misma del sonido, convirtiéndose en belleza. Su segundo álbum, Potomitan, publicado en marzo de 2022 y ya aclamado por la prensa internacional, profundiza en esta arqueología sonora. El título remite al pilar central del tonel —la casa tradicional martiniquesa— que sostiene el techo y alrededor del cual se organiza la vida familiar. Es, metafóricamente, el eje que conecta el cielo y la tierra, lo visible y lo invisible, lo que se dice y lo que se calla. En este trabajo, Sélène consolida su voz como una compositora que teje redes entre el jazz contemporáneo, las ritmologías afrocaribeñas —especialmente el bèlè y el ka de Martinica— y la poesía en criollo y en francés.

Una sonoridad hecha de muchas fibras

El contrabajo de Sélène funciona simultáneamente como instrumento rítmico, armónico y melódico, ocupando el espacio que en otras configuraciones sería de un piano o una guitarra. Su voz, que alterna entre el canto lírico, el spoken word y la improvisación vocal, se convierte en un instrumento más, desdibujando las fronteras entre texto y música, entre narración y sonido puro.

En sus canciones se puede recorrer con ella distintos momentos de su trayectoria que dialogan con la tradición musical de las Antillas. Le chant des oubliés abre un espacio de memoria colectiva; Arawak Uhuru evoca los pueblos originarios del Caribe y sus luchas de liberación; Jodi Jou y Zié dan zié, en sus versiones instrumentales, demuestran la capacidad musical de sus intérpretes para construir paisajes sonoros sin necesidad de palabras; Fòs, con texto de Simone Lagrand, y Frontjè exploran las fronteras —lingüísticas, geográficas, identitarias— que Sélène atraviesa constantemente. La inclusión de Lè timoun an mwen / Manman doudou, de Roselaine Bicep, y Banm Kalou banm y Quan Mo Té Dan Gran Chimain, de Danyèl Waro, establece un diálogo explícito con la canción popular martiniquesa, mientras que Newodié y Suzanne Césaire / Le Grand Camouflage conectan con la tradición del canto folklórico y con la figura de Suzanne Césaire, la poeta y ensayista fundadora del movimiento Négritude en Martinica.

La persistencia del rito

La música de Sélène Saint-Aimé es, en última instancia, un acto de persistencia. Persistencia en el rito, en la repetición que no es monotonía sino hipnosis; persistencia en la memoria, en el rescate de lenguas y ritmos que el colonialismo intentó silenciar; persistencia en la belleza, en la convicción de que la música puede ser a la vez política y poética, urgente y contemplativa.

Su trío no es simplemente una agrupación instrumental: es un territorio sonoro donde confluyen África, el Caribe, Europa y América del Norte; donde el contrabajo canta, la voz se vuelve percusión y el silencio entre las notas está cargado de historia. Al escuchar a Sélène Saint-Aimé, participamos en un ritual de memoria y creación, en un espacio donde el pasado y el presente dialogan en un lenguaje que, aunque nace de la tradición, solo puede pronunciarse en el ahora de la improvisación.

La voz femenina y el jazz

No quisiera cerrar estos pensamientos sin hablar de ese «ser mujer» en la historia de la música, un campo históricamente dominado por figuras masculinas, especialmente en el jazz y en el contrabajo. Esto añade otra capa de significado a su trabajo. Como las trobairitz —las trovadoras medievales que, al igual que sus homólogos masculinos, componían y cantaban sus propios poemas—, Sélène ejerce una triple función: es instrumentista, vocalista y compositora, iluminando todos los aspectos de su discurso artístico. 

Su presencia en el escenario con el contrabajo y su voz me recuerda a Jano, este dios bifrontal que con una cara mira hacia el pasado y otra mira hacia el futuro. Entre la mitología de las deidades, Sélène encarna la posibilidad de unir el pasado y el futuro en un presente iluminado por la luna.
 

  1. Es importante tener en cuenta que la «asimilación cultural» se popularizó rápidamente por Europa a principios de siglo XX luego de que Robert E. Park, sociólogo y una de las principales figuras de la Escuela de Sociología de Chicago, la propusiera como un proceso natural de asimilación de la cultura por parte de las minorías étnicas y culturales, que se da en las urbes y ciudades que reciben a las y los inmigrantes. Pensaba que esas diferencias étnicas se superaban a través de dicha asimilación.
  2.  A. Césaire. (2018). Negrerías: juventud negra y asimilación. En: Meridional. Revista Chilena de Estudios Latinoamericanos, núm. 10, abril-septiembre 2018, p. 213. Traducción de la versión original posteriormente publicada en la revista Les Temps Modernes, núm. 676, 2013, pp. 246-248.
  3. This is an autobiographical album "I associate it with lunar craters and given moments of my life. A crater constitutes a physical impact and certain moments of our existence act like that too. These events trigger sounds, notes, vibrations, images and words deep inside. Extracto sacado de https://selenesaint-aime.bandcamp.com/album/mare-undarum Traducido por Juanita Delgado.
Imagen principal Media
Artista caminando a través de un río, mientras observa sus pies y sostiene un instrumento
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