PROGRAMA
DIETRICH BUXTEHUDE (1637-1707)
Preludio y fuga en sol menor, BuxWV 149 (1675-76)
JOHANN SEBASTIAN BACH (1685-1750)
Preludio y fuga en do mayor, BWV 547 (1738-42)
GABRIEL PIERNÉ (1863-1937)
Preludio en sol menor, Op. 29 No.1 (c. 1892)
INTERMEDIO
JESÚS GURIDI (1886-1961)
Ofertorio (1951)
LUIS ANTONIO CALVO (1882-1945)
Cuatro intermezzos (c. 1910-1916)
Moderato
‘Lejano Azul’. Moderato gracioso
Andante
Allegreto
DELFINO MADRIGAL GIL (1924-2016)
Tocata (c. 1961)
ACERCA DEL ARTISTA
Óscar Andrés Torres Ávila nació en Ibagué (Colombia) en 1997. A los siete años comenzó sus estudios de piano en el Conservatorio del Tolima. Su profesor durante esta época fue el maestro Juan Pablo Luna Buenaventura. Estudió el bachillerato musical en el Conservatorio de Ibagué “Amina Melendro de Pulecio”. Se graduó como pianista en el Conservatorio del Tolima en 2018 siendo su maestra Edna Victoria Boada Valencia. Durante su etapa de pianista actuó como solista con la Orquesta Sinfónica del Conservatorio del Tolima, la Orquesta de Cámara juvenil del Conservatorio del Tolima y la Orquesta Sinfónica del Conservatorio de Ibagué. Fue profesor de piano en la Escuela de Música del Conservatorio del Tolima, y en distintas academias de la ciudad de Ibagué. Trabajó como pianista de la Orquesta Sinfónica de la Universidad del Tolima, y fue director de la agrupación folclórica “Rondalla Ibaguereña”. En 2006 participó del Festival Internacional de Piano de Bucaramanga y en 2011 fue becario del Festival de Música de Cartagena.
En 2018 fue a estudiar Filosofía y Teología en la Universidad de Navarra, culminando su carrera en 2023. Estando allí comenzó sus estudios de órgano con el profesor Gonzalo Caballero García, realizando bajo su guía los cinco años del curso de órgano que imparte la Academia Enharmonía, de Pamplona (España). Regresó en 2023 a su país natal donde es actualmente organista de la Catedral de Ibagué. En 2024 fue ordenado sacerdote católico para la Arquidiócesis de Ibagué y actualmente trabaja como vicario parroquial en la Catedral de esa misma ciudad.
Ha tenido clases magistrales de piano con los maestros Sergei Sichkov, Katia Mitchell, Guerassim Voronkov, Miguel Borges Coelho, Ludmila Weber, Ángela Cheng y Anton Nel. También ha asistido a clases magistrales de órgano con la maestra Maite Aranzábal (alumna de Montserrat Torrent), con don Julián Ayesa (canónigo organista de la Catedral de Pamplona, España) y con Ángel Justo Estebaranz (profesor en la Universidad de Sevilla).
Ha ofrecido conciertos de piano en distintas ciudades de Colombia (Bogotá, Ibagué, Popayán, El Líbano), Estados Unidos (Atlanta) y España (Pamplona). Así mismo ha ofrecido presentaciones de órgano en España en la Catedral de Pamplona, las iglesias de San Nicolás y san Saturnino (Pamplona), la Basílica de Covadonga, el Santuario de Torreciudad, la Catedral de Zamora, la Basílica de San Miguel (Madrid) y la Iglesia del Espíritu Santo (Madrid); también en Francia en el órgano Cavaillé-Coll de la Abadía de Saint-Sever, y en Italia en la capilla del Seminario Sedes Sapientiae (Roma). En Colombia ha interpretado los órganos de la Catedral de Ibagué, de la Iglesia del Carmen (Ibagué), de la Basílica de Buga, de la Catedral de Manizales, de la Basílica de la Inmaculada Concepción (Manizales), de la Catedral Metropolitana de Medellín y de la Parroquia Santa Gertrudis (Envigado).
En agosto de 2023 fue el encargado de reinaugurar el órgano de la Catedral de Ibagué luego de su restauración y en abril de 2025 inauguró el órgano electrónico del Seminario Mayor de Manizales. En 2023 y 2024 ha sido invitado al Festival Nacional de Música de Órgano realizado en Manizales en el mes de noviembre. En marzo de 2025 ofreció un recital de órgano en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, luego de haber sido seleccionado para la Convocatoria de los Jóvenes Intérpretes 2025.
NOTAS AL PROGRAMA
Preludio y fuga: entre rigor y libertad
Por Angélica Daza
Pocas formas del Barroco llegaron a ser tan representativas de la libertad creativa como el preludio. Basado inicialmente en la improvisación instrumental sobre tema corales, permitió a los organistas desarrollar tipos de escritura tan novedosos como el Stylus fantasticus del norte de Alemania, que, como su nombre lo indica, era una oda a la fantasía de su autor/a. La fuga, por otro lado, representaba un modo de escritura más restringido y equilibrado, acorde con las estrictas normas del contrapunto. La alternancia entre estas dos formas se convirtió en uno de los pilares del repertorio para órgano de este periodo. A pesar de su origen modesto —inicialmente empleado para introducir obras de mayor envergadura—, el preludio supo perdurar en el tiempo llamando la atención de numerosos compositores deseosos de explorar este tipo de libertad.
El desarrollo del preludio y la fuga estuvo relacionado desde el inicio con la escritura para órgano, pues su capacidad para combinar timbres y sonidos lo convierten en un instrumento ideal para la interpretación tanto de obras contrapuntísticas, como de estilo improvisado. El joven organista Óscar Torres Ávila interpretará obras representativas de este estilo de escritura en el Barroco alemán, el Romanticismo francés, así como música escrita por compositores latinoamericanos del siglo XX que mezclan estilos clásicos y modernos con tendencias nacionalistas. Cada una de ellas es una perfecta oportunidad para apreciar la grandeza de este instrumento.
Dietrich Buxtehude (c. 1637-1707) llegó a ser uno de los más importantes representantes del Stylus fantasticus del norte de Alemania. Este maestro y reconocido improvisador alemán, logró darle un lugar preponderante al órgano, más allá del rol de acompañante que desempeñaba tradicionalmente en la liturgia. En sus obras conjugó la libertad y la fantasía aprendida de sus largas improvisaciones con la estructura formal del contrapunto y la fuga. Un ejemplo de ello es el Preludio en sol menor, BuxWV 149 en el que de forma similar a las toccatas italianas, alterna secciones improvisadas, con secciones de contrapunto. El preludio consta de cuatro secciones contrastantes: Preludio (libre, en forma de toccata), Fuga 1 (a cuatro voces), Allegro (episodio libre) y Largo (Fuga 2 a cuatro voces). La segunda fuga tiene una última sección en estilo libre que cierra la composición. La escritura de Buxtehude en esta obra es similar a la de Froberger, pero más organizada y estructurada, incluso dentro del stylus phantasticus que utilizó en sus secciones libres.
Cuenta una conocida anécdota que, en el otoño de 1705, Johann Sebastian Bach (1685-1750) emprendió un viaje a pie (cerca de 400 kilómetros) para conocer al maestro alemán. Durante su estancia de tres meses en Lübeck, Bach tuvo la oportunidad de aprender todo del estilo del maestro de 70 años a quien admiraba. Sin embargo y a pesar de que la influencia de Buxtehude fue importante para su escritura, Bach construyó su propio lenguaje logrando una síntesis de diferentes estilos como el italiano y el francés tan divergentes para entonces. El autor de El arte de la fuga, La Ofrenda Musical, las Variaciones Goldberg y El clave bien temperado, llegó así a ser uno de los más grandes maestros en el arte del contrapunto de todos los tiempos. Algunos de sus primeros preludios y fugas por ejemplo son muestra del stylus phantasticus aprendido de Buxtehude, sin embargo, pronto lo abandonó en busca de una estructura más organizada y personal. También se distanció de la influencia del maestro en la escritura de sus preludios, pues aquellos escritos por Buxtehude estaban compuestos por diversas secciones entre pasajes improvisados y fugas, mientras que Bach prefirió una forma bipartita más equilibrada resumiendo en ella la maestría de su escritura contrapuntística: la estructura Preludio y Fuga.
El Preludio y fuga en do mayor, BWV 547 (1738-1742) considerado como el último de sus preludios1 es probablemente la cúspide del arte del contrapunto de Bach. Es una fuga densa y compleja construida sobre una melodía muy sencilla que muestra la genialidad del compositor. Conocido también por su métrica particular (9/8) que rememora un movimiento de danza, se caracteriza además por una repetición simbólica del número tres a lo largo de toda la obra, lo que ha sido interpretado como una alusión a la santa trinidad.
A mediados del siglo XIX, la forma preludio volvió a llamar la atención de compositores que, inspirados en la escritura de Bach, empezaron a emplearla como pieza individual o introducción de obras con diversas secciones, al estilo de la suite barroca. En cualquiera de estas posibilidades siempre representó una alusión a la escritura instrumental de los siglos XVII y XVIII. Uno de los organistas franceses que estudio fielmente la escritura de Bach fue Gabriel Pierné (1863-1937) alumno de Cesar Franck a quien reemplazó en el órgano de la iglesia Santa Clotilde después de su muerte. En 1882 ganó el primer premio del conservatorio de órgano y luego el primer premio de Roma. A pesar de su extensa obra en la que se encuentran operas, ballets y una gran cantidad de música de cámara (casi un cuarto de su producción) fue su trabajo como director lo que le dio a conocer. Dirigió los famosos Conciertos Colonne de 1910 a 1934, cargo en el que promovió obras de compositores como Debussy y Ravel. A pesar de ser un reconocido organista, muy poca de su producción está dedicada al instrumento. Uno de los raros ejemplos es su Op. 29 Trois pièces pour orgue, publicada en 1893 al cual pertenece el Preludio en sol menor Op. 29 No. 1, obra sencilla, estructurada sobre un movimiento de arpegios que conducen a un final grandioso. Fue dedicada al compositor Samuel-Alexandre Rousseau.
El compositor, director y organista español Jesús Guridi Bidaola (1886-1961) fue pieza clave en el desarrollo del repertorio español para órgano del siglo XX. Estudió en la Schola Cantorum de París bajo la tutela de Vincent d’Indy, culminando su formación en Bélgica con Joseph Jugen. A su regreso a España se instaló en Bilbao donde se convirtió en organista de la basílica de Santiago -puesto anteriormente ocupado por su bisabuelo. Fue profesor del conservatorio de Madrid alternando su trabajo de organista con el de docente, director y compositor. En París recibió la influencia de César Franck y Debussy, pero si por algo llegó a ser conocido fue por la tendencia nacionalista de algunas de sus obras, con marcada influencia de la música vasca. En 1951 publicó el libro 'Escuela Española de Órgano' que consta de veinte obras pensadas para el estudio del instrumento, de las cuales escucharemos la No.19: Ofertorio II subtitulada El cansancio del hombre.
Hoy en día recordamos a Luis Antonio Calvo (1882-1945) como uno de los compositores colombianos más importantes de la primera mitad del siglo XX aunque también sabemos que su vida estuvo marcada por la adversidad. Cuando lograba por fin el reconocimiento público, fue diagnosticado con la enfermedad de Hansen (lepra) debiendo ser recluido en el lazareto de Agua de Dios. De su extensa obra una parte importante estuvo consagrada al piano: cerca de cincuenta obras conforman este corpus entre vals, marchas, mazurcas, pasillos, tangos y nocturnos. Respecto a este corpus específico declara la musicóloga Ellie Anne Duque «El mejor acercamiento a la obra de Calvo se da a través de sus piezas para piano. Allí consigna lo mejor de su sentir y saber musical, se aproxima a una técnica y mezcla la música popular con sus nociones académicas». (Duque, 2017). Los Cuatro Intermezzos (de los cuales el No. 2 Lejano azul es uno de los más conocidos) son obras pequeñas en las que es fácil apreciar la influencia del romanticismo europeo de compositores como Chopin. Las cuatro obras fueron adaptadas al órgano por el intérprete para esta ocasión.
En la segunda mitad del siglo XX el concilio vaticano II (1962-1965) autorizó la celebración de la misa en lengua vernácula afectando a los compositores de música sacra que hasta entonces usaban el latín. Uno de ellos fue el compositor y organista mexicano Delfino Madrigal Gil (1924-2016) quien en el momento en que sesionaba el concilio se desempeñaba como organista titular en la catedral metropolitana de ciudad de México. A pesar de este cambio el compositor graduado en canto gregoriano en 1946 y en composición en 1951 con una amplia trayectoria en la música sacra, continuó escribiendo en latín y empleando la influencia del canto gregoriano en su obra en un tiempo en el que la iglesia le daba la espalda a esta tradición. Educado desde pequeño en la música litúrgica llevó a cabo una importante carrera como compositor, intérprete e investigador, realizando un gran aporte al repertorio de música sacra en el país en tiempos post-conciliares. Además de música vocal (misas, motetes, vísperas, maitines y música para el oficio) compuso para órgano, ensambles instrumentales y coros. Su estilo se describe como Neo-impresionista y nacionalista por las referencias a la música folclórica principalmente de Michoacán (su lugar de nacimiento) presentes en algunas de sus composiciones. Su labor como intérprete y docente de órgano le llevo a componer importantes obras para el instrumento, entre ellas la Toccata para órgano obra que formó parte de su recital de grado de órgano en la Escuela Superior Diocesana de Música de Guadalajara en 1963.
Referencias:
Duque, E. A. (2017, Julio, 21). Luis A. Calvo (1882-1945): en el cincuentenario de su muerte, un análisis de su obra musical. Banrepcultural Biblioteca virtual. Recuperado de: https://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/n…