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PROGRAMA
JAIME LEÓN (1921-2015)
Algún día (1945)
Ojuelos de miel (1972)
A tí (s. f.)
CHARLES IVES (1874-1954)
114 Songs [114 canciones] (1897-1920)
Thoreau
Songs my mother taught me
Down east
Craddle song
Memories
At the river
Berceuse
JUAN CAMILO VILLAMIZAR (n. 2001)
Nocturno, de Tres canciones (2024)*
INTERMEDIO
CARLOS LALONDE (n. 2001)
Four Love Songs [Cuatro canciones de amor] (2024)
Come
Message
Moods
Night Song at Amalfi
MODESTA BOR (1926-1998)
Segundo ciclo de romanzas (1984)
Si el silencio fuera mío
Coplas venezolanas
Suspiro cuando te miro
Pregón
LEONARD BERNSTEIN (1918-1990)
So Pretty [Tan hermosos](1968)
MANUEL MARÍA PONCE (1983-1948)
¡Aleluya! (1909)
ACERCA DEL ARTISTA
Nicolás Picón, contratenor
Nicolás Picón es un joven contratenor colombiano que anhela resonar en las audiencias a través de la ópera y la música antigua. Se ha presentado junyo al Ensamble Barroco de Bogotá, la Academia de Música Antigua de Medellín y la Orquesta del Conservatorio de la Universidad Nacional en colaboración con la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Ha participado como solista en espacios como el Teatro Jorge Eliecer Gaitán y el Teatro Otraparte de Envigado, como parte de la XXVI edición del Festival Ópera al Parque y el Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá. Durante 2025 fue solista en la producción de Historia del Soldado de Igor Stravinsky gracias a las becas de movilidad de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, en 2023 recibió el primer premio en el Concurso Nacional de Canto de la Filarmónica de Bogotá y en 2026 fue ganador del Premio Especial de la final suramericana de la Laffont Competition de la Met Opera. Se formó en la Universidad Central de Bogotá y el estudio vocal de Camila Toro, y ha recibido mentorías por parte de Viviana Rojas, Héctor Vázquez, Alejandro Roca, Sara Catarine, y Leonora McCroskey.
Francis Díaz, piano
Pianista bogotano cuya curiosidad y versatilidad por las diversas manifestaciones musicales desde el piano le han permitido alternar entre la pedagogía, el repertorio para piano solo y una amplia actividad dentro de la música de cámara con diferentes formatos instrumentales, teniendo una especial inclinación hacia el repertorio vocal.
Su agenda de conciertos se desarrolla en importantes salas de conciertos en Colombia. A nivel internacional, ha realizado recitales en Italia, Panamá y Brasil. Ha sido artista invitado en diversos festivales como la Serie Internacional de Grandes Pianistas del Teatro Colsubsidio, el Festival de Internacional de Música Clásica de Bogotá: Bogotá es Brahms-Schubert-Schumann, el Festival Internacional de Música de Cartagena y el Festival Internacional de Música de Santa Catarina. Desde la perspectiva de la música de cámara, Díaz ha compartido escenario con artistas de la talla de Anyango Yarbo- Davenport, Valeriano Lanchas, Curt Schroeter, Elizabeth Crone, Alberto Almarza, Rob Weir, Luis Justi, Luiz Garcia, Ovanir Buosi, Laura Ruiz Ferreres, Elena Copons, Iris Vermillion, Christoph Pregardien, Günter Haumer y en formato a cuatro manos con el famoso pianista Roger Vignoles. También destacan sus actuaciones como solista junto con agrupaciones como la Orquesta Sinfónica del Conservatorio, Orquesta Sinfónica Juvenil de Colombia, Orquesta Filarmónica Juvenil de Bogotá y la Orquesta Sinfónica Javeriana.
NOTAS AL PROGRAMA
Volver a los orígenes
Por Angélica Daza
La canción de arte es un género musical que fue importado de Europa al continente americano durante el siglo XIX, en un tiempo en el que los países recién libertados del ‘nuevo' continente buscaban afirmar su identidad cultural mediante la valoración de las tradiciones autóctonas de sus pueblos. Este esfuerzo debió adaptarse a las circunstancias de una región en la que las diferencias culturales —resultado de un complejo tejido en el que confluyen herencias y tradiciones milenarias— dieron lugar a un asombroso paisaje sonoro, el mismo que hoy encarna la riqueza de esta región. A través de un formato instrumental reducido —voz y piano—, la canción de arte propició el desarrollo de una novedosa relación entre música y literatura, más acorde con las realidades de su época y, en el caso concreto de Latinoamérica, vinculada al desarrollo del nacionalismo musical.
Para el contratenor Nicolás Picón, este concierto está planteado como un retorno a las raíces, algo intrínsecamente unido a su historia personal. Por ello propone un programa en el que dialogan tradiciones nacionalistas y modernistas, representadas por compositores que, como él, han debido confrontarse con la migración y sus consecuencias. A través de este recorrido, el intérprete declara su intención de «abrazar las palabras de compositores que sienten lo mismo que yo», incluso las de algunos casi tan jóvenes como él, que también han encontrado en la canción de arte un medio de expresión que los conecta con su realidad.
Una de las figuras más importantes de la música académica colombiana del siglo veinte fue Jaime León (1921-2015), reconocido pianista, compositor y director de orquesta. Inició sus estudios en el Conservatorio Nacional y completó posteriormente su formación en la Escuela Juilliard. A su regreso al país, se desempeñó como director de la Orquesta Sinfónica Nacional, profesor del Conservatorio, director del Teatro Colón y director de la Ópera de Colombia, entre otros cargos. Escribió cerca de treinta y seis canciones para voz y piano sobre textos de algunos de los poetas colombianos y ecuatorianos más reconocidos de su tiempo, entre ellos José Asunción Silva, Julio Flórez, José Joaquín Casas y Eduardo Carranza. En su escritura se percibe la influencia del lied alemán y del teatro musical, con el que tuvo contacto durante su estancia en los Estados Unidos. De su catálogo, Nicolás Picón interpretará tres canciones: Algún día, sobre un texto de Dora Castellanos; Ojuelos de miel, con texto de Eduardo Carranza; y A ti, sobre versos de José Asunción Silva.
En palabras del intérprete, Charles Ives (1874-1954) es el «pináculo de la música contemporánea estadounidense» (Picón, 2026). Este compositor norteamericano, que alternó su trabajo de asegurador con el de compositor, fue uno de los primeros músicos de su país en proyectarse internacionalmente. Con frecuencia incorporó música folclórica estadounidense en sus composiciones, al tiempo que exploró lenguajes modernistas y corrientes intelectuales como el trascendentalismo. Hacia 1922, luego de una fuerte crisis de salud, decidió publicar todas las canciones que había escrito a lo largo de su vida, dando lugar a su colección 114 Songs, a la cual pertenecen Thoreau (en homenaje al escritor trascendentalista Henry David Thoreau), Songs My Mother Taught Me, Down East (evocación de la infancia, la casa y la iglesia, basada en la melodía de un himno del culto anglosajón), Cradle Song, Memories (atravesada por la nostalgia del pasado), At the River (descripción de la naturaleza cuya melodía retoma material de su Sonata para violín No. 4) y Berceuse, (canción de cuna que rememora la infancia). Muchos de los textos de estas canciones fueron escritas por él y abordan temas como la guerra, la naturaleza, la religión, el pasado o la esperanza. Sobre esta selección, el intérprete afirma haberlas elegido «porque son muy teatrales. Yo me inicié en el teatro musical y esto me llevó a interesarme en ellas» (Picón, 2026).
Nicolás asegura que una de sus actividades más recurrentes es la búsqueda de nuevos repertorios, en especial de compositores jóvenes que tengan alguna relación con la hispanidad o, en el caso de los compositores colombianos, que se encuentren en la periferia, pues considera que «el arte en Colombia se encuentra muy centralizado» (Picón, 2026). Por ello se interesó por la obra del compositor colombiano Juan Camilo Villamizar (2001), nacido en Bucaramanga, ciudad de la que también es oriundo el intérprete. Villamizar estudió teoría musical y trompeta, y se graduó del énfasis de composición de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, en 2024. El Nocturno de su Op. 2, pertenece a Siete canciones para voces y piano (2024) y fue una obra comisionada por el intérprete para este concierto, por lo cual se trata de un estreno absoluto. Escrita sobre un poema de Porfirio Barba Jacob, «explora diversos estilos para diferentes rangos vocales», según palabras del compositor (Villamizar, 2026).
Dentro de esta misma búsqueda, el intérprete encontró gran afinidad con la obra del compositor americano-filipino Carlos Lalonde (n. 2001), y por ello ha incluido en el programa su ciclo Four Love Songs (2024) sobre cuatro poemas de la escritora norteamericana Sara Teasdale (1884-1933): Come, Message, Moods y Night Song at Amalfi. Lalonde es un compositor de música instrumental y coral que ha recibido premios de composición en instituciones como la Asociación de Orquestas de Alabama y la Asociación de Directores de Banda de Florida, entre otras. Actualmente dirige una comunidad de compositores desde su canal de YouTube y cursa un doctorado en composición en la Universidad de Michigan. Sobre esta obra, el autor afirma: «Escogí estos poemas porque fueron los que más me conmovieron de toda la colección y encajan en un tema común: el amor. Disfruté mucho componiendo con estos textos tan profundos, ya que pude explorar diferentes estados de ánimo y estilos para crear un ciclo de canciones variado y completo» (Lalonde, 2026).
La compositora, musicóloga y pedagoga venezolana Modesta Bor (1926-1998) vio frustrada su carrera como pianista a causa de una parálisis en las manos que la llevó a volcar toda su energía en la composición. Viajó a Moscú para completar sus estudios y, a su regreso, se dedicó a la docencia y a la creación, promoviendo el folclor nacional dentro y fuera de su país. Se le reconoce una tendencia nacionalista, además de una postura revolucionaria y patriótica, afín a los ideales comunistas. Entre sus composiciones, un número importante está dedicado a la música vocal —coral y solista con piano—, como ocurre en su Segundo ciclo de romanzas (1984), sobre textos del poeta venezolano Andrés Eloy Blanco. En estos cuatro poemas (Si el silencio fuera mío, Coplas venezolanas, Suspiro cuando te miro y Pregón) destacan temas como el amor —muchos de ellos fueron escritos por Eloy Blanco para su esposa— y la nostalgia de la vida urbana, como ocurre en Pregón, que busca imitar la sonoridad de las calles de las ciudades venezolanas. Esta obra fue hallada por el intérprete en la biblioteca del compositor venezolano Alberto Grau, a la que tuvo acceso por medio de un familiar del maestro.
Leonard Bernstein (1918-1990) es conocido, ante todo, por su brillante carrera como director de orquesta. Fue el primer director norteamericano en alcanzar fama mundial por su labor al frente de la Orquesta Filarmónica de Nueva York. Menos visible fue su faceta como compositor, aunque dejó obras tan importantes como el célebre musical West Side Story (mil novecientos cincuenta y siete), además de sinfonías, misas, óperas y música para cine y teatro. Cultivó diversos lenguajes compositivos, entre ellos el jazz y la atonalidad. El veintiuno de enero de mil novecientos sesenta y ocho presentó, junto con Paul Newman, la gala benéfica Broadway for Peace, que buscaba apoyar a aquellos candidatos al Congreso que se oponían a la guerra de Vietnam. En esa ocasión, Bernstein interpretó junto a Barbra Streisand la canción So Pretty (mil novecientos sesenta y ocho), compuesta para el evento sobre un texto de Betty Comden y Adolph Green. Sobre la letra de la canción, declara el intérprete: «El texto me toca mucho, pues es la voz de una niña que en la escuela aprende sobre un pueblo muy lejano, con gente muy bella, que sin explicación debe morir por la guerra. Cuando ella le pregunta a su maestra por qué sucede eso, ella le responde que deben morir por la paz, y eso es muy triste. Es una denuncia que me hace pensar en lo que pasa en la actualidad con la política de los Estados Unidos» (Picón, comunicación personal).
La selección de obras que Nicolás Picón ha decidido presentar en este recital alude a aspectos de su biografía tan importantes como su relación con el teatro musical —Ives, León y Bernstein—, su vínculo con la música americana —Bernstein y Lalonde— y su identidad como cantante latinoamericano —Villamizar y Bor—. En esta última línea se inscribe la obra que cierra el programa, compuesta por el mexicano Manuel María Ponce (1882-1948), reconocido como el primer exponente del nacionalismo musical mexicano, así como uno de los primeros representantes del impresionismo musical en ese país, seguido muy de cerca por su alumno Carlos Chávez. Pianista, compositor y director de orquesta, realizó estudios en Italia, Alemania y Francia, donde recibió la influencia de las vanguardias europeas de inicios de siglo, que posteriormente combinó con elementos autóctonos de la música mexicana. El programa cierra con la canción ¡Aleluya! (1909), exultación de alegría de un hombre enamorado, que para el intérprete representa una manera de concluir el programa con alegría y esperanza.