ACERCA DE LA ARTISTA
Nació el 26 de septiembre del 2003 y comenzó su proceso de formación artística en la banda sinfónica del municipio de Subachoque dirigida en ese entonces por el maestro Camilo Rodríguez Tapasco. En 2021 inició sus estudios de pregrado en la Universidad Nacional de Colombia, bajo la tutoría del maestro Carlos Villanueva.
Fue ganadora del proyecto Caña en 7, para participar en las clases magistrales realizadas para oboístas latinoamericanos. Entre 2023 y 2024 hizo parte del ensamble de vientos Wunder Quintett con quienes realizó un diplomado en interpretación de música de cámara con énfasis en vientos, en convenio con el Conservatorio Giovanni Battista Martini de Bolonia, la UNIBAC y el Cartagena Festival de Música.
En 2024 fue solista con la Orquesta Filarmónica Juvenil de Bogotá, junto con el maestro Dominik Hellsberg y obtuvo el primer lugar en el Concurso de Solistas de la Universidad Nacional de Colombia, obteniendo el primer lugar y presentándose en el auditorio León de Greiff con la Orquesta del Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia. Ese mismo año hizo parte de la Filarmónica Joven de Colombia y ganó la beca de la Academia Sinfónica para estudiar bajo la tutoría del maestro Tamás Balla y de destacados maestros de los ámbitos sinfónico y de música de cámara.
Fue seleccionada para la Serie de los Jóvenes Intérpretes del Banco de la República en la modalidad solista y en la modalidad de música de cámara junto con el Trío Fermata, para la Temporada Nacional de Conciertos 2025.
Ha sido oboísta principal en la Orquesta Filarmónica Juvenil de Bogotá, la Orquesta Nueva Filarmonía y la Compañía de Teatro musical MISI.
Actualmente cursa noveno semestre del pregrado en el Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia.
NOTAS AL PROGRAMA
El oboe: evocación, fantasía y paisajes sonoros
Por Irene Littfack Neira
Si hay un instrumento con un timbre inconfundible y muy particular, ese es el oboe. Su sonido intenso, nasal y penetrante ha seducido a compositores, intérpretes y oyentes desde el siglo XVII, aunque su antecesor directo, la chirimía, ya triunfaba cuatro siglos atrás. Aquel sonido añejo y amaderado que proviene de otra época y de otro mundo, sobresale y sigue sorprendiendo por su nitidez y unicidad. La estabilidad de su sonido es tal, que el oboe es el encargado de dar el La de afinación en las orquestas sinfónicas. Su timbre es tan amplio y complejo de describir que bien nos remite al personaje del pato en la icónica fábula musical Pedro y el lobo, de Prokofiev, o bien nos lleva al tono dulce y melodioso del Concierto para oboe de Mozart o al conmovedor tema de la banda sonora de Morricone para La misión.
El recital de hoy nos lleva a seguir descubriendo la voz intensa y pura del oboe a través de obras escritas en el último siglo entre Francia, España, Italia y Colombia. Aunque contrastantes y aparentemente lejanas entre sí, las obras de este programa están conectadas por un sutil hilo conductor que es el de la fantasía, la evocación y lo visual.
La música de Eugène Bozza (1905-1991) es siempre imaginativa y pictórica. Y es natural que así lo sea por la influencia del impresionismo francés en parte de su obra. Fue uno de los grandes compositores de su generación, ganador del Prix de Rome y de los primeros premios del Conservatorio de París en composición y dirección. Se especializó particularmente en los instrumentos de viento, quizá fascinado por lo etéreo, lo sutil o lo ligero del aire, cualidades que supo traducir en su música. El exotismo de las melodías con aromas del cercano y lejano oriente, las armonías coloridas que crean luces y destellos, la libertad de las formas, así como la sutileza y los contrastes en las dinámicas y el carácter, dan lugar a escenas evocadoras en su música que nos remiten a paisajes y lugares como los que visitamos en los cuadros de sus contemporáneos.
Su Fantasía pastoril, de entrada, nos sitúa en un exterior apacible y bucólico en el que la melodía del oboe y las armonías oníricas del piano nos permiten divagar y soñar con colores, texturas, perfumes y ambientes. Como en toda fantasía, el discurso es libre, expansivo y poético; la ejecución en este tipo de piezas va más allá de la fidelidad a la partitura, pues el verdadero desafío está en aportar una intención propia, encontrar un tono, una manera de decir, una flexibilidad personal para contar una historia única. Desde esa libertad, el intérprete se funde con la música, como se funde en narrador con un cuento, el juglar con una historia o el poeta con sus versos.
También muy visual e imaginativa es la música de Óscar Navarro (n. 1981), clarinetista, director y compositor español. El compositor cuenta con un prolífico catálogo de obras, especialmente para instrumentos de viento, orquesta y banda sinfónica. Sobresalen sus conciertos para clarinete, saxofón u oboe, en los que es posible apreciar su maestría como orquestador. La música de Navarro es cinematográfica, descriptiva y cercana a lo programático, en sus obras logra extraer una rica paleta sonora del ensamble para el que escribe, consiguiendo efectos, sonoridades y texturas sorprendentes. Ese estilo compositivo tan suyo lo llevó a especializarse en música para cine y televisión en Los Ángeles.
Su Concierto para oboe y orquesta ‘Legacy’, que hoy escucharemos en versión con piano, refleja muy bien las anteriores virtudes. Y es que en sí misma, la obra es una historia que podría traducirse en imágenes. El propio Navarro afirma que, con esta obra, buscaba dejar su huella o legado para el oboe. «es una mirada al pasado, presente y futuro simbolizada en gran parte de la obra con un oculto tic-tac de un reloj». Ese pulso latente nos lleva, primero, a tiempos antigos con una melodía misteriosa, libre y exuberante, que en la voz del oboe nos remite a sus orígenes lejanos. Luego, pasamos al nacionalismo español, la raíz, a través de un canto gitano, una gran fuerza rítmica, melodías arabescas y giros modales de influencia andalusí. El tic-tac del reloj continúa avanzando hacia un fragmento cinematográfico, de intensidad y emoción desbordante en el que el oboe y el piano conducen al clímax y nos sitúan en el tiempo presente. Tras ello, una cadencia de inspiración barroca vuelve a mirar al pasado y, finalmente, una aceleración vertiginosa explora las capacidades técnicas del oboe y muestra sus posibilidades más virtuosas, como una afirmación del tiempo presente y como una mirada al porvenir futuro.
Volvemos al territorio de la libertad y lo fantasioso con una obra del compositor colombiano Andrés Villamil (n. 1976). Su Fantasía para oboe y piano está basada en el tradicional ritmo de bambuco, que se esboza desde el inicio en el acompañamiento del piano, pero que aparece claramente tras un primer tema lírico y dulce del oboe. Una cadencia solista, de carácter improvisatorio y rapsódico, marca el final de la primera parte para dar paso al segundo tema en ritmo de bambuco. El oboe inicia con una melodía mucho más rítmica que es imitada por el piano a modo de fuga. La acentuación de la métrica de 6/8 y el carácter sincopado se mantienen presentes en esta sección en la que los instrumentos se intercambian los roles de melodía y acompañamiento. Finalmente, la obra concluye de forma circular retomando la melodía dulce y lírica del inicio.
De lo fantástico y lo evocativo nos movemos al terreno de la escena, la dramaturgia y la lírica. Antonio Pasculli (1842-1924) nació en Palermo y fue un reconocido oboísta, profesor del conservatorio y director de la banda de su ciudad. En su labor de ampliar el repertorio para la banda y de su propio instrumento, Pasculli hizo adaptaciones instrumentales de algunas óperas del momento y de compositores como Gaetano Donizetti o Giuseppe Verdi, una tradición común en su tiempo.
De allí surge su Concierto para oboe sobre temas de La favorita, una obra que Pasculli desarrolló con la técnica del tema y variaciones basándose en algunas arias de la ópera La favorita, de Donizetti, estrenada en 1840 en París. Aquí vemos al oboe lucir su capacidad para cambiar súbitamente de carácter, pasando de lo lírico a lo virtuoso, de lo galante a lo cómico, de lo elegante a lo dramático, y retratando a la vez la psicología de un personaje o la emoción de la escena. Con cada variación, se despliega un abanico técnico que muestra las capacidades del instrumento y del intérprete, y que le permite al oyente volver a hacer uso de la imaginación para recrear escenas, personajes y paisajes sonoros.