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PROGRAMA

EDUARDO AROLAS (1892-1924)

Palabra mayor (2021)

RAMIRO GALLO (n. 1966)

Derecho viejo (1916)

RAMIRO BOERO (n. 1975)

Nino (2005)

RAMIRO GALLO 

Caballo solo (2009)

JOAQUÍN MORA (1905-1977)

Divina (1933)

RAMIRO BOERO

Introspección y muerte (2012)

JOSÉ COLANGELO (n. 1940)

Fortín cero (1997)

VÍCTOR LAVALLÉN (n. 1935)

Meridional (1994)

 

INTERMEDIO

 

MARCO BLANDÓN (n. 1985)

Primavera smog (2017)

A la hora que zea (2017)

PABLO ESTIGARRIBIA (n. 1985)

Victorioso (2015)

RAMIRO GALLO  

Onírico (2020)

ÁSTOR PIAZZOLLA (1921-1992)

Fugata (1969)

PABLO JAURENA (n .1981) / DAMIÁN TORRES (n. 1977)

En pampa y la vía (2014)

JORGE LUIS MARTÍNEZ (n. 1983)

Al parque de los deseos (2010)

 

ACERCA DEL ENSAMBLE

Doble AA nace en  Medellín en 2021, y toma su nombre de la marca Alfred Arnold (AA), pionera en el mercado mundial de bandoneones. Este formato busca integrar los estilos tradicionales del tango, preservando su esencia rítmica y melódica, mientras se enriquece su lenguaje con nuevas sonoridades. Un tango que evoluciona, dialoga con otros estilos, y se mantiene en constante transformación, reafirmando su vigencia como una música viva y dinámica, que refleja las emociones y complejidades del presente sin perder sus raíces. Así, la agrupación se dedica a difundir el repertorio de los compositores actuales y su reinterpretación del género. Sobre su propuesta, el musicólogo Sergio Ospina ha señalado: «La música de Doble AA Tango trae consigo una apuesta fresca y arriesgada que se suma a la de otros grupos –ya emblemáticos– de tango en el país en los últimos tiempos». 

En 2025 presentó su primer EP Piropos/Nuevo y Vivo (Live Session). La agrupación hizo parte de la Serie Jóvenes Intérpretes del Banco de la República, presentándose en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá, y en 2026 regresa a la misma serie dentro de la Temporada Nacional de Conciertos Banco de la República. El grupo ha participado en el Festival Internacional de Tango de Medellín en varias de sus ediciones, así como en el Festival de Tango de Popayán, el Festival Hatoviejo Cotrafa y el Festival de Cuerdas Entrecruzadas de Medellín. Han recibido clases y compartido escenario con referentes del tango contemporáneo como Ramiro Gallo, Pablo Jaurena, Renato Venturini, Marco Blandón e Ignacio Varchausky.

NOTAS AL PROGRAMA

Por Iván R. Contreras

Imposible saber qué sería de la música de hoy en día sin los pregones del barrio popular, sin el sonido de las cantinas, sin la bulla del arrabal, sin la creatividad incesante del desarraigado, del segregado, del proscrito. Más plausible entonces resulta saber a qué no sonaría: no sonaría a salsa, ni a son, tampoco a jazz ni a blues, y por supuesto, ni a tango ni a milonga.

Así, las raíces del tango se alejan del centro del arte oficial. Descienden por las tierras de la periferia, en cuyo suelo subyacen tensiones raciales y de clase. En su etapa embrionaria, en este género convergieron el tango andaluz, la habanera antillana, el candombe y la milonga campestre, acompañando el baile en el que las clases populares se encontraban en medio de la oscuridad de los lupanares, los prostíbulos y los arrabales.

Entre 1935 y 1950 la sonoridad evolucionó gracias a la orquesta típica y al bandoneón, el instrumento que aportó el timbre característico al tango. Más adelante, hacia 1955, el bandoneón sería nuevamente protagonista en las manos de Ástor Piazzolla.

Dos décadas antes de que Piazzolla crispara los nervios de los puristas, la colisión de dos aviones en el Aeropuerto Olaya Herrera de Medellín cobraba la vida de Carlos Gardel, el evento decisivo para el definitivo arraigo del género en Colombia. Sin embargo, en lo que respecta al llamado ‘tango académico’ en nuestro país, ha sido el Nuevo Tango de Piazzolla el que ha tenido Mayor influencia en los conjuntos con mayor relevancia: el Quinteto Leopoldo Federico, el ensamble F-31 y, por supuesto, el artífice de este programa: el ensamble Doble AA Tango.

El repertorio proyectado para la gira del ensamble Doble AA, programada por el Banco de la República en el marco de la Serie de Jóvenes Intérpretes, está conformado por un recorrido que abarca la evolución del género, integrando tanto clásicos fundacionales como expresiones del tango contemporáneo. El programa transita desde la Guardia Vieja del compositor Eduardo Arolas hasta la vanguardia de Astor Piazzolla, incorporando además obras de compositores fundamentales de la escena actual como Ramiro Gallo, Ramiro Boero y Marco Blandón Correa. Esta selección cuenta con un minucioso trabajo de arreglos e instrumentación, en el que las piezas originalmente concebidas para quinteto, septeto u orquesta típica han sido adaptadas específicamente para la sonoridad de Doble AA.

Laura López es pianista, cofundadora del ensamble Doble AA y una de las voces instrumentales más entusiastas de la nueva generación del tango en Colombia. Su formación como tanguera empezó en la Escuela de Tango de Medellín, un programa de la Red de Escuelas de Música que hoy funciona en el Palacio de Bellas Artes, operado por la Fundación Universitaria Bellas Artes. Este es un proceso que ha dado intérpretes, agrupaciones y, sobre todo, una manera propia de entender y habitar la complejidad del género.

Su historia, sin embargo, no empezó con una vocación tanguera. Laura llegó a esa escuela siendo estudiante de piano clásico, buscando simplemente respirar otros aires, y encontró algo que definitivamente no esperaba: un lenguaje musical que tendía un puente inesperado entre el rigor académico que ya conocía y la vitalidad visceral de la música popular. Entró, como ella misma lo confiesa «porque era gratis». Lo que vino después —la conformación del grupo, el estudio del repertorio, el encuentro con los maestros— fue la consecuencia natural de ese cruce fortuito con el género que se arraigó hace ya casi un siglo en su ciudad de origen, Medellín.  

En la siguiente conversación, la intérprete habla del origen de Doble AA, y de por qué el tango, lejos del pesimismo fatalista que lo declara muerto, se encuentra en plena transformación evolutiva.

Iván R. Contreras: Háblanos de la génesis de Doble AA.

Laura López: Hay un proceso de tango en Medellín muy importante: el que desarrolla la Red de Escuelas de Música de Medellín, que tiene dentro de sus programas institucionales el semillero de tango, la orquesta de tango y una escuela de tango dedicada al género durante toda la semana. En mi caso particular, en 2018 entré, honestamente, porque el acceso era gratis y quería aprender cualquier disciplina que no fuera estrictamente piano clásico. Empecé a estudiar ‘piano tango’ bajo la tutoría directa de Diana Granda, que es la pianista de la agrupación F-31.

I. R. C.: ¿Quiénes eran los profesores de esa escuela?

L. L.: Principalmente, los integrantes de F-31. Ellos formaban los procesos de orquesta y semillero. Todos los integrantes actuales de Doble AA empezamos en la Red y, paulatinamente, nos interesamos por el lenguaje del tango. Fue en esos espacios en donde nos conocimos.

I. R. C.: ¿Cómo se articuló ese primer intento formal de agrupación?

L. L.: En 2019 creamos una primera orquesta de formato típico que llevaba por nombre Verde Nuevo. Ese proyecto eventualmente se acabó, pero de sus bases nació lo que hoy es Doble AA. En ese momento temporal, Sofía, la contrabajista, y yo nos encontrábamos estudiando música de cámara en la universidad, y decidimos montar un cuarteto integrando a Simón (el violinista) y a Pablo (el bandoneonista).

I. R. C.: ¿Por qué el tango?

L. L.: El tango está profundamente arraigado en la memoria colectiva de Medellín. Por aquí transitaron orquestas inmensas, como la de Alfredo De Angelis y la del maestro Aníbal Troilo. Empezamos a conocer de cerca ese repertorio y a descubrir, mediante el estudio, que el tango era muchísimo más complejo de lo que habitualmente se escucha en las cantinas: musical y estructuralmente posee un equilibrio fascinante entre el mundo académico y la expresión popular. Empezamos tocando el repertorio popular de cantina —tangos emblemáticos de De Angelis, como Lejos de ti—, pero después de tres años ese repertorio nos agotó.

I. R. C.: ¿Cómo definirías, en términos musicales, la sonoridad actual del grupo?

L. L.: Es una estética que está todavía en proceso de construcción y refinamiento, pero nos inclinamos decididamente por el tango contemporáneo, del corte piazzolliano hacia la actualidad. El programa que ejecutamos incluye, en su inmensa mayoría, obras de compositores vivos o, si abordamos repertorio antiguo, lo hacemos a través de arreglos concebidos por figuras que están plenamente vigentes dentro del circuito internacional del tango.

I. R. C.: ¿Quiénes integran la plantilla del ensamble en la actualidad?

L. L.: Está conformado por David Andrés Salgado Sánchez en el violín, Simón Gaviria López también en el violín, Sofía Álvarez Aponte ejecutando el contrabajo, Pablo Hernández Montoya a cargo del bandoneón, y Laura López Guarín en el piano. En cuanto a las dinámicas de trabajo, yo suelo proponer el repertorio en general, aunque Simón y Pablo también realizan adaptaciones armónicas.

I. R. C.: La influencia innegable de Piazzolla sigue muy presente en el género. ¿qué dirías que fue lo más disruptivo de su obra respecto al tango de las eras anteriores?

L. L.: Lo más valioso de los autores de tango actual es que partieron del respeto por el tango de las guardias anteriores, pero lograron encontrar su propio lenguaje. Hubo un silencio histórico, un vacío de creación desde la desaparición física de Piazzolla, hasta la década de los 2000 en el que casi no hubo producción de vanguardia, y a partir de ese punto de inflexión se retomó con fuerza. Un caso muy específico que ilustra esto es el de mi maestro, Pablo Estigarribia. Él es un pianista con profunda formación clásica y de jazz, que tuvo la fortuna de tener mucho contacto directo con el maestro Víctor Lavallén —quien fuera bandoneonista y arreglista fundamental en la orquesta de Osvaldo Pugliese. El lenguaje de Pablo es una alquimia perfecta entre el virtuosismo académico, los complejos colores armónicos del jazz y el peso del swing arrastrado de Lavallén. Ramiro Gallo, por ejemplo, busca sonoridades expresivas basadas en el uso de ostinatos rítmicos y un profundo desarrollo motívico; Pablo Estigarribia, en cambio, hereda la densidad orquestal de Pugliese, pero atravesada por las sonoridades del jazz y la música académica.

I. R. C.: En el repertorio aparecen también obras de la primera época: Joaquín Mora y Eduardo Arolas.

L. L.: Joaquín Mora es un compositor fundamental de la historia del género . Por su parte, Renato Venturini es un virtuoso bandoneonista joven que actualmente trabaja como músico de planta en la Orquesta del Tango de Buenos Aires, tocando al lado de leyendas vivas como Néstor Marconi. Sus arreglos orquestales poseen sonoridades fuertemente influenciadas por el jazz, utilizando armonías extendidas. En contraste, el arreglo elaborado por Pablo Jaurena sobre la obra compositiva de Eduardo Arolas conserva un híbrido más sobrio y de tintes clásicos, aunque sin intentar emular artificialmente el sonido rústico de la Guardia Vieja, puesto que en aquella época pionera la instrumentación era radicalmente diferente, predominando la guitarra antes de la consagración definitiva del bandoneón.

I. R. C.: Rodolfo Mederos afirmó a Jaime Andrés Monsalve en una entrevista para la revista que dirijo: «El tango está muerto». ¿qué puedes decir sobre esta lapidaria afirmación?

L. L.: Yo no utilizaría la categoría de que está muerto. Diría, con absoluta convicción, que está en un estado de ebullición y transformación. Quizás el tango exactamente como lo conocíamos en la década del cuarenta, sí haya concluido su ciclo. Pero en la actualidad existen proyectos de investigación sonora muy interesantes, tanto de tango de cámara estricto como de tango fusión. Pablo Estigarribia tiene un ensamble de cuarteto fusionando la matriz del tango con la rítmica del hip hop, y agrupaciones vanguardistas como Desórbita trabajan experimentando con bajo eléctrico, batería, bandoneón y piano. Hay múltiples propuestas dialogando con otros ecosistemas musicales que no son propiamente el tango clásico. Definitivamente no diría que está muerto; afirmaría que está en una fase de profunda y vital transformación. 

Imagen principal Media
Doble AA Tango (Colombia), ensamble de tango
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