ACERCA DE LOS ARTISTAS
Diana Marcela Obando, saxofón soprano
Carlos Andrés Ángel, saxofón alto
Simón Alejandro Chamorro, saxofón tenor
Eduar Felipe Imbachí, saxofón barítono
El Cuarteto Kamerak es un cuarteto de saxofones, que se originó en la Cátedra de Saxofón de la Universidad del Cauca, explorando inicialmente el repertorio clásico del saxofón y posteriormente los diferentes recursos sonoros propios del instrumento, aplicados a las diferentes músicas colombianas y latinoamericanas. Ha participado en festivales a nivel local e interdepartamental como el Festival de Música de Cámara de Popayán (2022, 2023 y 2024) organizadas por la Universidad del Cauca, recibiendo clases maestras con figuras de la música cómo Rafael Rodriguez (flautista), José Gómez (clarinetista) y León Giraldo (flautista). De igual manera participó como agrupación invitada en el Seminario de Arte y Alteridad: La música cómo un juego (2022). Asistió al Concurso Nacional de Interpretación ‘Anselmo Durán Plazas’, realizado el 24 de junio de 2023 en la ciudad de Neiva, como parte del 62° Festival del Bambuco en San Juan y San Pedro, obteniendo el tercer lugar en la categoría instrumental. Obtuvo el primer lugar en el 5to Concurso Nacional de Música de Cámara ‘Silvia Elena Henao’, en Armenia (Colombia). Fue seleccionado en el Festival de Música de Santa Catarina (FEMUSC), edición 2025. Participó en el Primer Encuentro de Saxofonistas del Suroccidente Colombiano (Popayán), en dónde sus integrantes recibieron clases maestras con el saxofonista y compositor cordobés Julio Castillo y el saxofonista Juan David Romero. Asimismo, ofrecieron un concierto para el estreno de la Suite en ritmos latinoamericanos, de Simón A. Chamorro Murillo.
Javier Mauricio Camacho, piano
Es profesor del Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia y colabora con la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad Central y la Academia Sinfónica de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.
Es uno de los pianistas más activos en la escena musical colombiana actual. A lo largo de su carrera se ha presentado junto a reconocidos artistas nacionales e internacionales en los Estados Unidos, Italia, Irlanda y Colombia. Obtuvo el título de Doctor en Artes Musicales en la Universidad de West Virginia (USA) donde fue alumno del doctor Peter Amstutz. Es Magíster en Interpretación del Piano, egresado de Duquesne University en Pittsburgh, Pennsylvania (USA) en la cátedra del prestigioso pianista David Allen Wehr. Inició su formación musical en la Escuela Superior de Música de Tunja, su ciudad natal. En 2005 recibió el título de Maestro en Música en la Universidad Juan N. Corpas de Bogotá bajo la tutela de la maestra Pilar Leyva Durán, discípula de Claudio Arrau. En los Estados Unidos fundó el Dúo Rachmaninoff, junto a Raúl Mesa. El ensamble actuó en el IV Festival Internacional de Música Clásica de Bogotá (2019), y en las series Grandes Pianistas (2020) y Música de Cámara (2022). El dúo fue ganador, además, de la convocatoria VI Festival Internacional de Música Clásica de Bogotá: Bogotá es Francia: La Belle Époque. Recientemente, Javier ganó el Premio Filarmónico de Canto en la categoría Mejor pianista acompañante, otorgado por la Orquesta Filarmónica de Bogotá.
NOTAS AL PROGRAMA
ENTRE LO CLÁSICO Y LO POPULAR: EL CUARTETO DE SAXOFONES
Por Irene Littfack Neira
Uno de los instrumentos más modernos y versátiles protagoniza este concierto. Emblema de lenguajes como el jazz, protagonista de géneros latinos y favorito en agrupaciones de diversas regiones del mundo, el saxofón, en singular, es de por sí un instrumento polivalente, pero esa cualidad se multiplica cuando lo escuchamos en formato de cuarteto. Tal es la oportunidad que nos convoca hoy, en la que apreciaremos la familia completa del instrumento: soprano, alto, tenor y barítono.
El saxofón es uno de los pocos instrumentos de viento que no hace parte de la plantilla fija orquestal y, por tanto, no se considera un instrumento ‘sinfónico’. La razón radica en la juventud del instrumento, creado por Adolphe Sax en la década de 1840, momento en que la tradición orquestal llevaba ya cerca de dos siglos de actividad. Sin embargo, a partir de su desarrollo, ganó popularidad rápidamente tanto en la esfera académica y clásica, como fuera de ella. Esto hizo que se integrara con facilidad al contexto musical del momento y que creciera su repertorio solista, pero especialmente, su participación dentro de una gran variedad de ensambles.
Uno de los lugares en los que es protagonista es en las bandas sinfónicas y en una gran variedad de ensambles de jazz y géneros posteriores, así como en grupos de cámara, siendo el cuarteto de saxofones el conjunto de referencia para el saxofón clásico, equiparable a otros formatos de cámara estables como el quinteto de maderas o el quinteto de metales.
De la mano del Cuarteto Kamerak transitaremos por ese universo que ha conquistado el saxofón en sus, apenas 186 años de historia, a través de obras camerísticas firmadas en Francia, España, Argentina y Colombia, que nos presentan un panorama amplio y una multiplicidad de discursos musicales que van de lo clásico al jazz, del refinamiento melódico a los ritmos populares y de la sencillez formal a la complejidad rítmica y la expansión armónica.
La escuela francesa
No se puede hablar del saxofón sin remitirse a Francia, cuna del instrumento y de las primeras veces que sonó. Allí surgió la tradición, la primera escuela y los intérpretes pioneros de aquella nueva creación que rápidamente conquistaría el mundo entero. La academia, como es natural, cumplió un importantísimo papel en la creación de repertorio y la difusión de este.
En ese contexto, Gabriel Pierné (1863-1937),uno de los compositores y directores más destacados de su época, estudiante del Conservatorio de París desde los dieciséis años y ganador de prestigiosos premios como el Premier Prix del Conservatorio, o el Prix de Rome, escribió Introduction et variations sur un ronde populaire, cuando el saxofón cumplía un siglo de nacimiento. Se trata de una obra basada en una ronda infantil, de melodía alegre y sencilla que se desarrolla a través de una serie de variaciones que se alternan con el tema principal. La melodía va cambiando su carácter de forma ingeniosa, pasando de lo cómico a lo meditativo, de lo inocente a lo profundo. La pieza fue dedicada al cuarteto de Marcel Mule, uno de los primeros grandes referentes del instrumento, y aún hoy continúa siendo una de las piezas emblemáticas para el formato de cuarteto.
Otra de las obras fundamentales del repertorio la escribió el compositor belga Jean Baptiste Singelée (1812-1875),amigo personal y compañero de estudio de Adolphe Sax, y quien animó al inventor a desarrollar los cuatro instrumentos que conforman la familia del saxofón. La misión que se propuso tuvo tal éxito que, en 1857, escribió la primera obra de la historia para cuarteto de saxofones, dedicada, por supuesto, a Sax: Premier Quatour Op. 53. La obra está estructurada en cuatro movimientos que reflejan la tradición clásica francesa: melodías equilibradas, de gran lirismo y simetría. Como es de esperarse, es una obra que explora las capacidades líricas y sonoras de los cuatro instrumentos, entremezclándose con total armonía en secciones corales, tejiendo entramados de voces contrapuntísticos o alternando con partes de mayor protagonismo de una u otra voz. Singelée aportó al saxofón con otro gran número de obras solistas y de cámara.
Iberoamérica: del jazz flamenco a los ritmos caribeños
La segunda parte del concierto da un salto en tiempo y espacio para mostrarnos una nueva faceta del cuarteto de saxofones que, aunque tiene sus cimientos en la escuela centroeuropea, se aleja de esa tradición para encontrar su voz dentro de géneros de índole popular y folclórico que nos acercan al jazz y a los ritmos latinoamericanos.
La primera pieza de esta segunda parte nos remite a España, cuna de Pedro Iturralde (1929-2020), prolífico compositor, saxofonista, clarinetista y pedagogo, reconocido como uno de los grandes exponentes del jazz español y, más particularmente, del jazz andaluz o flamenco. En 1947, con dieciocho años y mientras giraba como saxofonista en la orquesta de Mario Rossi, hizo su primera gira por Portugal y el norte de África. Con la ambición de utilizar esa primera experiencia para escribir una obra musical, se dedicó a recolectar en su bitácora las impresiones que obtuvo de ese viaje. Resultado de aquel trabajo de campo es su obra Memorias para cuarteto de saxofones y piano, un tríptico musical compuesto por una introducción y tres movimientos principales titulados Lisboa, Casablanca, Argel que, a la vez, invocan y evocan las tres ciudades.
Lisboa es un movimiento nostálgico inspirado en el fado portugués; Casablanca está basado en el jazz que imperaba en la época, especialmente en el swing, género en el que el clarinete era el rey. Argel es un movimiento romántico que nos remite al vals, pero con algunos gestos armónicos prestados del jazz. El tríptico está precedido por una Introducción que simboliza el inicio del viaje en un tren que partía de la madrileña estación de Atocha con rumbo a la capital portuguesa, y se cierra con Retorno, un breve movimiento con reminiscencias de los temas principales de cada ciudad, que marcan el fin del viaje.
Nos trasladamos ahora al sur del continente con Confluencia, de Rolando Budini (n. 1976), compositor argentino, licenciado en dirección coral, teoría, piano y composición. Budini es doctorando en música y su tesis central es el contrapunto. Tanto su experiencia coral como su dominio de las técnicas contrapuntísticas se reflejan en esta obra para cuarteto de saxofones, caracterizada por su dinamismo, densidad textural y movimiento rítmico. Además, la pieza explora la confluencia entre tres elementos: una sonoridad medieval, el acorde de Tristán (fa, si, se#, Sol#), de la ópera Tristán e Isolda de Wagner, y los ritmos latinoamericanos. En palabras del compositor:
...la sonoridad distintiva de la cadencia de doble sensible, emblemática de las obras del siglo XIV presenta una notable afinidad sonora con el acorde de Tristán, al diferenciarse únicamente por una nota. La sonoridad medieval se establece claramente al inicio. Si bien el acorde de Tristán no se presenta de forma explícita, se manifiesta en la estructura general de la pieza: las tonalidades de cada sección progresan de manera descendente transitando las notas del acorde de Tristán. (Budini, 2009).
Después de este recorrido musical, histórico y geográfico, el recital cierra en territorio colombiano con la obra del saxofonista, compositor y pedagogo Julio Castillo (n. 1969) quenos sitúa en la región Caribe. Nacido en Montería, Córdoba, Castillo se ha dedicado a investigar las tradiciones musicales de la región y ha publicado libros, cartillas, estudios, discos y otros materiales pedagógicos que aportan al estudio del saxofón desde la música local. Producto de esta especialidad es la Suite Sinú, compuesta por tres movimientos dedicados a una triada de ritmos caribeños: Fandango, Porro y Puya. Los tres ritmos representativos de la región tienen una intrínseca relación con la danza y los contextos festivos, de ahí que su sentido rítmico y melódico, así como su carácter brillante y alegre sean rasgos característicos. Julio Castillo busca trasladar ese espíritu a la escritura camerística para cuarteto de saxofón, retando a que estos cuatro instrumentos melódicos logren captar el sentir de estos ritmos, típicamente interpretados por conjuntos más grandes como las bandas de viento y percusión o las orquestas tropicales.