Las mujeres de las riberas del Atrato preparan el pescado desescamándolo, extrayendo las vísceras y secándolo al sol con sal. Utilizan técnicas ancestrales como el ahumado con leña para conservar la carne. La gastronomía del Atrato refleja una mezcla de tradiciones culinarias, con influencias africanas y españolas. Platos como la longaniza chocoana combinan ingredientes locales con hierbas y especias. Los pasteles fusionan técnicas indígenas de cocción en hojas con sabores africanos del hogao. Las delicias regionales incluyen pescados asados, fritos o en tapao, acompañados de plátanos, yuca, ñame y achín. El tapao tradicional se prepara cocinando el pescado con verduras chocoanas sobre plátanos verdes y cubriendo la preparación con hojas de plátano para dar sabor. A veces, este plato se sirve junto al río acompañado de jugo de frutas autóctonas como borojó, guayaba agria o lulo chocoano.