Siguiendo las tradiciones ancestrales, las mujeres de la Orinoquia extraen el veneno de la yuca brava para obtener el casabe, un pan sin levadura que se conserva por meses. El veneno que una vez hervido pierde su toxicidad se emplea en la elaboración de una salsa picante llamada catara, que también incluye hormigas. Prima el consumo de insectos como arañas, saltamontes y larvas y de animales como chigüiros, cachicamos, tortugas, guíos, bagres y cachamas. Se destacan preparaciones como ternera a la llanera, el pescado moqueado y ahumado y los tungos y hayacas cocidos en hoja.
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