"El arte es un organismo y por eso siempre se le pegan telarañas", decía Omar Rayo.
Considerado uno de los artistas colombianos más importantes del siglo XX, nació un 20 de enero, hace 98 años, en Roldanillo, Valle del Cauca. Y desde muy joven entendió algo clave: la geometría no tenía por qué ser fría. Podía moverse, vibrar, plegarse, provocar. Podía sentirse.
🔵 Autodidacta, pasó de la caricatura al rigor absoluto del grabado, del dibujo al volumen, de la superficie al relieve. En su obra, los cuadrados tiemblan, las líneas se cruzan, el papel deja de ser plano. Nada está quieto. Todo exige tiempo, atención y una segunda mirada.
Rayo dibujaba como quien esculpe y esculpía como quien piensa. Sus intaglios —grabados en relieve hechos con una técnica precisa y detallada— convierten la lógica en experiencia física. Lo que parece orden es, en realidad, juego.
🏛️ Su obra viajó por el mundo, habitó museos, bienales y colecciones internacionales, pero nunca perdió ese pulso propio: una modernidad con sello local, atravesada por lo precolombino, lo óptico y el humor silencioso de las formas.
Recordar a Omar Rayo es volver a mirar con calma. Aceptar que la forma también puede ser pregunta. Y que, a veces, perderse en una línea es otra manera de entender el mundo.
🎨 Hoy, su legado sigue vivo en todo el mundo y nuestra Colección de #ArteBR conserva 33 obras que puedes explorar en línea.
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Publicado en @bibliotecaluisangelarango, @banrepculturalcali y @museosbanrep el 20 de enero de 2026