👀 ¿Qué más diferencias encontraste entre ambas balsas?
Y es que, a simple vista, cualquiera podría pensar que se trata de la misma escena. No es casualidad que, durante años, la balsa de Siecha y la Balsa muisca de Pasca fueran asociadas con el mismo relato: la ceremonia que dio origen al mito de El Dorado, un mito tan poderoso que alimentó expediciones, mapas imaginados y la ambición de quienes llegaron a estas tierras en busca de una ciudad hecha de oro.
En esa búsqueda, cualquier indicio se convirtió en prueba. Por eso ambas balsas fueron interpretadas como representaciones directas de ese ritual, como si contuvieran la clave del mito que llevó incluso a cartógrafos europeos a dibujar ciudades inexistentes y reinos dorados más allá de la selva.
Pero al mirar de cerca, las dos figuras empiezan a separarse. La balsa de Siecha, hallada en el siglo XIX, tenía otra disposición de personajes, otros gestos, otros símbolos. Y justo cuando iba a llegar a un museo en Alemania, el incendio que la destruyó la convirtió casi en una leyenda más: una pieza que existió, pero que se perdió antes de que el mundo pudiera observarla con detalle.
La Balsa muisca, encontrada en Pasca en 1969, sí logró sobrevivir. Y hoy, conservada en el #MuseoDelOro de Bogotá, permite que el mito no se quede solo en los relatos, sino en una pieza real que muestra cómo estas figuras votivas dialogaban con ese imaginario que cruzó océanos y siglos.
💛 Hoy, la Balsa muisca de Pasca se exhibe en un nuevo montaje y con un nuevo relato. Ven a verla en la sala “Ofrendas para cuidar el mundo” y descubre por ti mismo/a cómo una figura votiva perdida y otra sobreviviente pueden cambiar la forma en que contamos nuestro pasado.
📍Cra. 6 No. 15-88
⏰ Martes a sábados, 9:00 a.m. a 7:00 p.m. Domingos, 10:00 a.m. a 5:00 p.m. Cerrado los lunes. Último ingreso una hora antes del cierre.
🎟 Boleta de ingreso al Museo: COP $5.000.
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Publicado en @museodeloro el 23 de diciembre de 2025