💃Como lo escribió Manuel Zapata Olivella, “el folklore, como siempre, señala con más exactitud la historia de los pueblos”. Y el folklore andino colombiano es uno de los ejemplos más elocuentes de esa premisa.
El Bambuco y la Güabina son el resultado de siglos de encuentros y mestizajes. La guitarra y el tiple trajeron el acento español; la melodía guardó la queja indígena, el dolor de la Conquista, y en poblaciones campesinas de Boyacá, Cundinamarca y Tolima, la flauta aún la entona. El nombre mismo del Bambuco reclama la presencia africana: viene del Currulao del litoral Pacífico, y fue transformándose a medida que ascendía hacia el altiplano.
En la Güabina, ese peso indígena se hace aún más evidente. El Tolima es el corazón, pues allí la raza nativa persistió con mayor fuerza frente al conquistador. Y es que, según Zapata Olivella “en ninguna otra música colombiana se revela claramente la mano modeladora del conquistador, primero -con su tiple, con su copla, con su baile— y posteriormente, con las fuerzas musicales escritas.”
📖 Lee el artículo completo ‘Los pasos del folklore colombiano: El Folklore Andino’ de Manuel Zapata Olivella en el Boletín Cultural y Bibliográfico, Vol. 4, Núm. 03 (1961), disponible en publicaciones.banrepcultural.org
Publicado en @banrepcultural el 29 de abril de 2026